A
Agencia EFE
Guest
Bad Bunny se subirá este domingo 8 de febrero al escenario más visto del mundo para protagonizar un hecho inédito. Será el primer espectáculo en la historia del Super Bowl con un repertorio íntegramente en español.
El hito desafía la narrativa cultural latina en Estados Unidos. Llega, además, en el momento más radical del Gobierno de Donald Trump.
El artista puertorriqueño aterriza en esta cita en su mejor momento profesional. Acaba de ser coronado como el ícono cultural de la década y aún arrastra el impulso de su reciente triunfo en los Grammy.
En esa ceremonia, Bad Bunny hizo historia al conquistar el galardón más prestigioso con un álbum completamente en español. También ofreció uno de los discursos más contundentes de denuncia en la industria musical.
“No somos salvajes, no somos animales, no somos aliens”, dijo al recibir el premio a mejor álbum de música urbana. “Somos humanos y somos americanos”, añadió, en una crítica directa a la deshumanización del migrante.
De ley te interesa esto: ¿Por qué el disco ‘Debí Tirar Más Fotos’, de Bad Bunny, ganó el Grammy 2026 a Álbum del año?
Ese compromiso por alzar el español cobra un peso simbólico especial en el contexto actual de Estados Unidos. El país vive un endurecimiento del discurso sobre identidad nacional y una ofensiva migratoria liderada por el ICE.
El anuncio de Bad Bunny como protagonista del show de medio tiempo tomó por sorpresa incluso a la NFL. La liga asumió un riesgo inédito al ceder su espacio de máxima audiencia a un repertorio exclusivamente en español.
Históricamente, la NFL ha sido vista como una de las instituciones deportivas más conservadoras del país. Por eso, la elección fue leída como una ruptura con la tradición.
El comisionado Roger Goodell respaldó públicamente al artista pese a la polémica. “Es uno de los grandes artistas del mundo”, afirmó en una rueda de prensa.
Mientras la industria musical ve la decisión como consecuencia natural del éxito global del ‘conejo malo’, los sectores más conservadores reaccionaron con dureza. Para ellos, la elección supone una afrenta a la identidad del espectáculo.
El propio Donald Trump calificó la participación de Bad Bunny como “ridícula”. También confirmó que no asistirá al evento deportivo más importante del año.
“Creo que es una pésima elección. Lo único que hace es sembrar odio”, dijo el exmandatario, marcando distancia total con el artista.
El tema migratorio ha marcado los días previos al Super Bowl LX. Circularon versiones sobre un posible refuerzo de la vigilancia fronteriza durante la actuación.
Ante esas especulaciones, el comité organizador aclaró que no habrá operativos especiales. La decisión consta en un memorando obtenido por The Washington Post y The Athletic.
Mientras tanto, en las calles de San Francisco aparecieron carteles con mensajes como “ICE Out” y “Chinga la migra”. Las frases remiten a una histórica resistencia chicana y latina.
Las pancartas forman parte de una campaña simbólica contra el ICE. Utilizan como emblema al sapo concho, un anfibio endémico de Puerto Rico en peligro crítico de extinción.
Bad Bunny ha adoptado este animal como símbolo autóctono de su reciente gira. La imagen se ha convertido en un reclamo cultural y político.
Con ello, la protesta conecta identidad, territorio y migración. También refuerza el mensaje que el artista lleva al escenario del Super Bowl.
Al espectáculo se suma Green Day, una de las bandas más críticas con el Gobierno de Trump. Su presencia añade una carga política adicional al evento.
La banda de Billie Joe Armstrong llega con el antecedente de su actuación en Coachella 2025. “No somos parte de la agenda de odio”, proclamaron entonces.
Poco se sabe de los 13 minutos que tendrá Bad Bunny sobre el escenario. Solo ha adelantado que será “una gran fiesta” y que llevará mucha cultura puertorriqueña.
La combinación de la soberanía cultural latina y la rebeldía punk convierte al Super Bowl LX en un símbolo de resistencia. Todo apunta a que será uno de los espectáculos más recordados en la historia del evento.
Sigue leyendo...
El hito desafía la narrativa cultural latina en Estados Unidos. Llega, además, en el momento más radical del Gobierno de Donald Trump.
Más noticias
- Bad Bunny adelanta que su actuación en el Super Bowl tendrá muchos invitados
- Bad Bunny rompe el silencio sobre el Super Bowl 2026
El artista puertorriqueño aterriza en esta cita en su mejor momento profesional. Acaba de ser coronado como el ícono cultural de la década y aún arrastra el impulso de su reciente triunfo en los Grammy.
Un ícono latino en su punto más alto
En esa ceremonia, Bad Bunny hizo historia al conquistar el galardón más prestigioso con un álbum completamente en español. También ofreció uno de los discursos más contundentes de denuncia en la industria musical.
“No somos salvajes, no somos animales, no somos aliens”, dijo al recibir el premio a mejor álbum de música urbana. “Somos humanos y somos americanos”, añadió, en una crítica directa a la deshumanización del migrante.
De ley te interesa esto: ¿Por qué el disco ‘Debí Tirar Más Fotos’, de Bad Bunny, ganó el Grammy 2026 a Álbum del año?
Ese compromiso por alzar el español cobra un peso simbólico especial en el contexto actual de Estados Unidos. El país vive un endurecimiento del discurso sobre identidad nacional y una ofensiva migratoria liderada por el ICE.
El escenario más estadounidense habla español
El anuncio de Bad Bunny como protagonista del show de medio tiempo tomó por sorpresa incluso a la NFL. La liga asumió un riesgo inédito al ceder su espacio de máxima audiencia a un repertorio exclusivamente en español.
Históricamente, la NFL ha sido vista como una de las instituciones deportivas más conservadoras del país. Por eso, la elección fue leída como una ruptura con la tradición.
El comisionado Roger Goodell respaldó públicamente al artista pese a la polémica. “Es uno de los grandes artistas del mundo”, afirmó en una rueda de prensa.
Críticas, Trump y tensión política
Mientras la industria musical ve la decisión como consecuencia natural del éxito global del ‘conejo malo’, los sectores más conservadores reaccionaron con dureza. Para ellos, la elección supone una afrenta a la identidad del espectáculo.
El propio Donald Trump calificó la participación de Bad Bunny como “ridícula”. También confirmó que no asistirá al evento deportivo más importante del año.
“Creo que es una pésima elección. Lo único que hace es sembrar odio”, dijo el exmandatario, marcando distancia total con el artista.
Migración, protestas y mensajes en la calle
El tema migratorio ha marcado los días previos al Super Bowl LX. Circularon versiones sobre un posible refuerzo de la vigilancia fronteriza durante la actuación.
Ante esas especulaciones, el comité organizador aclaró que no habrá operativos especiales. La decisión consta en un memorando obtenido por The Washington Post y The Athletic.
Mientras tanto, en las calles de San Francisco aparecieron carteles con mensajes como “ICE Out” y “Chinga la migra”. Las frases remiten a una histórica resistencia chicana y latina.
El sapo concho y la protesta cultural
Las pancartas forman parte de una campaña simbólica contra el ICE. Utilizan como emblema al sapo concho, un anfibio endémico de Puerto Rico en peligro crítico de extinción.
Bad Bunny ha adoptado este animal como símbolo autóctono de su reciente gira. La imagen se ha convertido en un reclamo cultural y político.
Con ello, la protesta conecta identidad, territorio y migración. También refuerza el mensaje que el artista lleva al escenario del Super Bowl.
Green Day y el cierre incendiario
Al espectáculo se suma Green Day, una de las bandas más críticas con el Gobierno de Trump. Su presencia añade una carga política adicional al evento.
La banda de Billie Joe Armstrong llega con el antecedente de su actuación en Coachella 2025. “No somos parte de la agenda de odio”, proclamaron entonces.
Poco se sabe de los 13 minutos que tendrá Bad Bunny sobre el escenario. Solo ha adelantado que será “una gran fiesta” y que llevará mucha cultura puertorriqueña.
La combinación de la soberanía cultural latina y la rebeldía punk convierte al Super Bowl LX en un símbolo de resistencia. Todo apunta a que será uno de los espectáculos más recordados en la historia del evento.
Te recomendamos
Sigue leyendo...