A
Ariel Scher
Guest
El fútbol como cuestión de celebración | Literarias de deporte.
Aunque era casi un militante de la informalidad, el Gordo se ponía solemne dos veces al año. La primera ocurría el tercer domingo de cada junio, cuando prolongaba una enorme tradición de familia y, con sus hermanos, sus primos segundos y sus tíos envejecidos, visitaba la tumba de su abuelo, un hombre de los buenos hombres. La segunda ocasión se producía en una jornada como esa, durante el anteúlti...
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