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Giovanna Alvear
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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ordenó la liberación de los dos ciudadanos rusos que formaban parte de la tripulación del petrolero Marinera. La embarcación fue capturada esta semana por la Guardia Costera estadounidense en el Atlántico Norte, según informó este viernes 9 de enero de 2026 el Ministerio de Exteriores de Rusia.
La Cancillería rusa confirmó que la decisión se produjo tras una solicitud formal presentada a Washington. En un comunicado oficial, el Ministerio agradeció la medida adoptada por el mandatario estadounidense y expresó su reconocimiento a los dirigentes de EE.UU. por atender el pedido de Moscú.
El Ministerio de Exteriores señaló que Trump aceptó liberar a los dos ciudadanos rusos que integraban la tripulación del Marinera. La portavoz de la cartera, María Zajárova, informó que las autoridades rusas activaron todos los mecanismos necesarios para asegurar el pronto retorno de los marinos a su país.
Zajárova también destacó que Moscú valora la decisión adoptada por la Casa Blanca. Mientras tanto, el presidente ruso, Vladímir Putin, no se ha pronunciado públicamente sobre este incidente. Tampoco ha hecho comentarios acerca de la detención ocurrida hace una semana en Caracas del líder venezolano, Nicolás Maduro.
En contraste, el expresidente ruso Dmitri Medvédev sí se refirió al caso. Admitió que el petrolero Marinera cometió un error al utilizar la bandera rusa como una forma de eludir las sanciones impuestas por Estados Unidos. Medvédev explicó que la tripulación buscó protección ante la amenaza de captura, aunque reconoció que el método elegido no fue el adecuado.
Un día antes de la liberación de los tripulantes, el Ministerio de Exteriores ruso presentó una nota de protesta por la interceptación del petrolero. Moscú calificó la operación como una acción ilegal y advirtió que este tipo de medidas solo incrementarán las tensiones en el Atlántico Norte. Estados Unidos vinculó la captura del buque con el embargo petrolero impuesto a Venezuela.
Rusia sostuvo que el Marinera recibió el 24 de diciembre autorización para navegar bajo bandera rusa. Según Moscú, el buque transitaba por aguas internacionales con destino a un puerto ruso y esa información fue comunicada previamente a las autoridades estadounidenses.
El petrolero había rechazado un intento de abordaje en diciembre y posteriormente se internó en el Atlántico. Durante la persecución, la tripulación pintó una bandera rusa en uno de los costados del navío, cambió el nombre de la embarcación y modificó su matrícula.
De acuerdo con la prensa estadounidense, la tripulación no ofreció resistencia cuando se produjo finalmente el abordaje. Los guardacostas no detectaron la presencia de buques rusos en las cercanías, aunque algunos reportes señalaron que Moscú habría movilizado incluso un submarino para escoltar al petrolero.
Medios rusos indicaron que, al momento de su captura, el Marinera pertenecía a un empresario de Crimea, cuya empresa Burevestmarin estaba registrada en la región rusa de Riazán. Desde el inicio de la guerra en Ucrania, Rusia ha recurrido a la llamada “flota fantasma”, conformada por petroleros sin registro fijo, para evadir sanciones occidentales y exportar crudo.
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La Cancillería rusa confirmó que la decisión se produjo tras una solicitud formal presentada a Washington. En un comunicado oficial, el Ministerio agradeció la medida adoptada por el mandatario estadounidense y expresó su reconocimiento a los dirigentes de EE.UU. por atender el pedido de Moscú.
Liberación de los tripulantes y postura oficial de Rusia
El Ministerio de Exteriores señaló que Trump aceptó liberar a los dos ciudadanos rusos que integraban la tripulación del Marinera. La portavoz de la cartera, María Zajárova, informó que las autoridades rusas activaron todos los mecanismos necesarios para asegurar el pronto retorno de los marinos a su país.
Zajárova también destacó que Moscú valora la decisión adoptada por la Casa Blanca. Mientras tanto, el presidente ruso, Vladímir Putin, no se ha pronunciado públicamente sobre este incidente. Tampoco ha hecho comentarios acerca de la detención ocurrida hace una semana en Caracas del líder venezolano, Nicolás Maduro.
En contraste, el expresidente ruso Dmitri Medvédev sí se refirió al caso. Admitió que el petrolero Marinera cometió un error al utilizar la bandera rusa como una forma de eludir las sanciones impuestas por Estados Unidos. Medvédev explicó que la tripulación buscó protección ante la amenaza de captura, aunque reconoció que el método elegido no fue el adecuado.
Intercepción del petrolero y aumento de tensiones
Un día antes de la liberación de los tripulantes, el Ministerio de Exteriores ruso presentó una nota de protesta por la interceptación del petrolero. Moscú calificó la operación como una acción ilegal y advirtió que este tipo de medidas solo incrementarán las tensiones en el Atlántico Norte. Estados Unidos vinculó la captura del buque con el embargo petrolero impuesto a Venezuela.
Rusia sostuvo que el Marinera recibió el 24 de diciembre autorización para navegar bajo bandera rusa. Según Moscú, el buque transitaba por aguas internacionales con destino a un puerto ruso y esa información fue comunicada previamente a las autoridades estadounidenses.
El petrolero había rechazado un intento de abordaje en diciembre y posteriormente se internó en el Atlántico. Durante la persecución, la tripulación pintó una bandera rusa en uno de los costados del navío, cambió el nombre de la embarcación y modificó su matrícula.
De acuerdo con la prensa estadounidense, la tripulación no ofreció resistencia cuando se produjo finalmente el abordaje. Los guardacostas no detectaron la presencia de buques rusos en las cercanías, aunque algunos reportes señalaron que Moscú habría movilizado incluso un submarino para escoltar al petrolero.
Medios rusos indicaron que, al momento de su captura, el Marinera pertenecía a un empresario de Crimea, cuya empresa Burevestmarin estaba registrada en la región rusa de Riazán. Desde el inicio de la guerra en Ucrania, Rusia ha recurrido a la llamada “flota fantasma”, conformada por petroleros sin registro fijo, para evadir sanciones occidentales y exportar crudo.
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