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Ana Lucía Freire
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Lo que fue difundido por el secretario de Defensa de EE. UU., Pete Hegseth, como un video de éxito militar donde se “bombardeaba a narcoterroristas en tierra“, está hoy bajo la lupa internacional. Una investigación publicada por The New York Times (NYT), plantea que el ataque del pasado 6 de marzo en la localidad de San Martín, Sucumbíos, no destruyó un campamento del grupo armado “Comandos de la Frontera”, sino una finca ganadera de 350 acres.
El reportaje, basado en visitas al sitio, títulos de propiedad y entrevistas con trabajadores, confronta la narrativa oficial de los ejércitos de Ecuador y Estados Unidos. Según el diario neoyorquino, la operación —que pretendía mostrar la fuerza de la nueva alianza militar entre Quito y Washington— presenta indicios de graves errores de inteligencia y posibles violaciones a los derechos humanos.
El NYT destaca tres puntos críticos que contradicen la versión oficial:
Quizás la parte más alarmante de la investigación del medio norteamericano, recoge los testimonios de cuatro trabajadores de la finca. Los hombres relataron haber sido retenidos por soldados ecuatorianos, golpeados con las culatas de las armas, sometidos a asfixia en barriles de agua y a descargas eléctricas con pistolas aturdidoras antes de ser liberados con amenazas de muerte si regresaban a Ecuador.
A pesar de que las Fuerzas Armadas suelen exhibir fotos de armas y droga incautada, en este operativo específico no se presentaron pruebas materiales de las “actividades ilícitas”. El coronel retirado Mario Pazmiño, exdirector de inteligencia, confirmó al diario neoyorquino que, las fuerzas ecuatorianas destruyeron la propiedad bajo el protocolo de eliminar cualquier sitio sospechoso de ser usado por grupos colombianos, aunque los habitantes de San Martín sostienen que los soldados actúan con impunidad bajo la sospecha constante de que los campesinos son cómplices de los grupos armados.
Hasta el momento, ni el presidente Daniel Noboa ni el Pentágono han respondido detalladamente a los cuestionamientos de la investigación, limitándose a señalar que se trató de una acción contra redes que amenazan la estabilidad del hemisferio.
Información externa Comandos de la Frontera
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El reportaje, basado en visitas al sitio, títulos de propiedad y entrevistas con trabajadores, confronta la narrativa oficial de los ejércitos de Ecuador y Estados Unidos. Según el diario neoyorquino, la operación —que pretendía mostrar la fuerza de la nueva alianza militar entre Quito y Washington— presenta indicios de graves errores de inteligencia y posibles violaciones a los derechos humanos.
Las inconsistencias del bombardeo
El NYT destaca tres puntos críticos que contradicen la versión oficial:
- Naturaleza de la propiedad: Mientras el Ejército ecuatoriano afirmó que en el lugar se entrenaban 50 narcotraficantes, el dueño del predio (identificado como Miguel) mostró títulos de propiedad y restos de su actividad: vacas de ordeño, terneros y cobertizos para hacer queso. “Esa mentira… ¿dónde se iban a entrenar aquí al aire libre? No tiene lógica“, habría declarado el propietario entre los escombros.
- Cronología del ataque: El video, difundido por el Pentágono, mostraría una explosión el 6 de marzo. Sin embargo, los residentes aseguran que soldados ecuatorianos ya habían llegado el 3 de marzo por tierra para quemar las casas con gasolina. Los videos del 6 de marzo serían, en realidad, explosivos lanzados sobre restos que ya estaban humeantes.
- Participación de EE. UU.: Aunque el Pentágono calificó la acción como “selectiva y conjunta”, el Times revela que, si bien hubo orientación de Fuerzas Especiales estadounidenses y apoyo de un helicóptero, los soldados norteamericanos no participaron directamente en el bombardeo captado en video.
Denuncias de tortura y abusos
Quizás la parte más alarmante de la investigación del medio norteamericano, recoge los testimonios de cuatro trabajadores de la finca. Los hombres relataron haber sido retenidos por soldados ecuatorianos, golpeados con las culatas de las armas, sometidos a asfixia en barriles de agua y a descargas eléctricas con pistolas aturdidoras antes de ser liberados con amenazas de muerte si regresaban a Ecuador.
Reacciones y falta de pruebas
A pesar de que las Fuerzas Armadas suelen exhibir fotos de armas y droga incautada, en este operativo específico no se presentaron pruebas materiales de las “actividades ilícitas”. El coronel retirado Mario Pazmiño, exdirector de inteligencia, confirmó al diario neoyorquino que, las fuerzas ecuatorianas destruyeron la propiedad bajo el protocolo de eliminar cualquier sitio sospechoso de ser usado por grupos colombianos, aunque los habitantes de San Martín sostienen que los soldados actúan con impunidad bajo la sospecha constante de que los campesinos son cómplices de los grupos armados.
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Hasta el momento, ni el presidente Daniel Noboa ni el Pentágono han respondido detalladamente a los cuestionamientos de la investigación, limitándose a señalar que se trató de una acción contra redes que amenazan la estabilidad del hemisferio.
Información externa Comandos de la Frontera
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