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Betty Jumbo
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Seis años después del inicio de la pandemia del covid, el virus que causó la crisis sanitaria mundial mantiene su circulación en Ecuador y en el mundo, aunque con un comportamiento distinto al de 2020. Investigadores y epidemiólogos explican que el virus cambió con el tiempo y que la población también desarrolló defensas por vacunación e infecciones previas.
La noche del 16 de marzo de 2020, el presidente de ese entonces, Lenín Moreno, declaró el confinamiento de los ecuatorianos para contener el contagio del covid en Ecuador, a través de un estado de excepción. Hasta ese día, ya se registraban dos fallecidos.
A seis años del inicio de la mayor pandemia del mundo, se contabiliza un total de 1 109 210 casos confirmados y probables de covid-19 en el periodo 2020-2026, informa el Ministerio de Salud.
En ese tiempo, las características de contagio con covid cambiaron en Ecuador.
Paúl Cárdenas, investigador del Instituto de Microbiología de la Universidad San Francisco de Quito, explica que el virus actual no corresponde al mismo que apareció en 2020. Durante estos años surgieron nuevas variantes y otras desaparecieron.
El investigador indica que las personas desarrollaron anticuerpos e inmunidad por la vacunación y por infecciones previas. Esa respuesta del organismo generó memoria inmunológica frente al coronavirus. Al mismo tiempo, el virus también cambió para adaptarse a esa inmunidad y mantener su capacidad de infección.
Según Cárdenas, la mayoría de personas ya posee cierta memoria inmunológica contra el virus. Esa condición reduce la probabilidad de cuadros graves como los que se registraron durante los primeros meses de la pandemia.
El científico señala que la población ahora conoce mejor el comportamiento del virus. En la mayoría de casos, la infección produce síntomas respiratorios leves.
Sin embargo, el virus mantiene una capacidad de adaptación que llama la atención de los investigadores. Muchos virus provocan brotes, infectan a millones de personas y luego tienden a desaparecer cuando la población desarrolla inmunidad. En el caso del SARS-CoV-2, el virus mantuvo su circulación durante estos años.
La infección actual afecta con mayor gravedad a grupos específicos. Cárdenas menciona a personas con enfermedades crónicas como diabetes, hipertensión o cáncer, pacientes con tratamientos de quimioterapia y niños pequeños con un sistema inmunitario en desarrollo. También, están las personas adultas mayores que son vulnerables si no están vacunadas.
Esta información le puede interesar: Cinco años después del confinamiento por covid en Ecuador: ¿Qué cambió?
La memoria inmunológica cambió el impacto de la enfermedad. Cárdenas explica que las neumonías graves que marcaron el inicio de la pandemia ya no aparecen con la misma frecuencia.
Sin embargo, los investigadores identifican otro fenómeno: el covid prolongado. En estos casos, la infección se presenta como un resfrío o una gripe, pero algunos síntomas permanecen durante meses.
Entre esos síntomas aparece tos crónica que puede durar largo tiempo. También existen estudios sobre otros efectos posteriores a la infección, entre ellos problemas cardíacos, diabetes y trastornos neurológicos. Investigadores también analizan manifestaciones en niños.
Cárdenas indica que los equipos científicos buscan entender por qué aparecen estos síntomas, en qué personas existe mayor riesgo y qué tratamientos resultan adecuados.
El investigador explica que la vacunación también se analiza desde esa perspectiva. La inmunización ya no solo busca evitar la muerte por covid, sino también reducir la posibilidad de secuelas prolongadas.
La recomendación de vacunación se mantiene para grupos específicos. Entre ellos constan personas con sistemas inmunitarios debilitados, adultos mayores y mujeres embarazadas en el segundo o tercer trimestre. En este último caso, los anticuerpos pasan al bebé durante el embarazo.
Las vacunas también cambian con el tiempo. Cárdenas señala que, al igual que ocurre con la influenza, las vacunas contra el covid se actualizan para responder a las variantes que circulan en cada periodo.
Marcelo Aguilar, médico tropicalista, epidemiólogo y docente, explica que la fase pandémica del covid se superó durante los tres primeros años posteriores a la emergencia sanitaria. La vacunación y otras medidas influyeron en ese proceso.
Aguilar señala que la circulación del virus se redujo de forma progresiva y que la mortalidad también disminuyó. La infección actual presenta síntomas similares a los de un resfriado común.
Los datos del Ministerio de Salud confirman que la vacunación masiva y el uso de refuerzos bivalentes han transformado una enfermedad mortal en una infección respiratoria manejable para la gran mayoría de la población.
Según la entidad, en términos de transmisión durante 2025 y 2026, se han observado picos de contagio estacionales, generalmente asociados a períodos de mayor movilidad poblacional, lluvias y festividades.
Entre los síntomas frecuentes, explica Aguilar, son tos, dolor de garganta, secreción nasal, dolor de cabeza y dolor muscular. El epidemiólogo explica que el virus continuará en circulación, aunque con menor intensidad.
Según Aguilar, el covid adquirió un comportamiento estacional similar al de otros virus respiratorios. Entre ellos constan la influenza, el virus sincitial respiratorio y los metapneumovirus.
En Quito y en la Sierra central, por ejemplo, los picos de infecciones respiratorias suelen aparecer entre noviembre y marzo o abril. Ese periodo coincide con cambios climáticos como lluvias, descenso de temperatura y variaciones de humedad.
Es así que señala que el covid forma parte de ese conjunto de virus respiratorios que circulan cada año.
La vacunación ha incidido en ese cambio. El impacto más significativo se refleja en la tasa de letalidad del virus, afirma el Ministerio de Salud. En 2020, Ecuador registró tasas de letalidad entre el 5% y el 8% en los momentos de mayor presión sobre el sistema sanitario.
Seis años después, en 2026, la tasa de letalidad se sitúa por debajo del 0.15%, lo cual evidencia el impacto de la vacunación masiva y la aplicación de dosis de refuerzo en la reducción de casos graves y fallecimientos.
Por eso, Salud dice que la vacunación se constituyó en el pilar fundamental de la prevención. “A partir de 2024, y consolidándose durante 2025 y 2026, la vacuna contra el covid-19 fue integrada al esquema nacional de inmunización, priorizando a los grupos de riesgo y promoviendo la aplicación de dosis de refuerzo”, afirma la entidad.
A eso se debe que el 94% de los casos se presente de forma leve y que sean manejados de forma ambulatoria, lo que refleja un cambio en el perfil clínico de la enfermedad.
Una información del Ministerio de Salud detalla que el año pasado se reportaron ocho fallecidos por covid, frente a los 44 de 2024. En estos seis años, 2022 fue el año con la mayor cantidad de enfermos (433 555) en relación a 2020 y 2021, con 1 358 muertos.
Esto pasaba hace seis años: Fotos del esplendor de Ecuador hechas por seguidores de EL COMERCIO en medio de la pandemia del covid-19
El epidemiólogo Marcelo Aguilar explica que en Ecuador las variantes actuales derivan de Ómicron, el último gran cambio identificado en el virus.
El Ministerio de Salud informa que la incidencia de los sublinajes de Ómicron en 2024 y 2025 fue moderada durante las oleadas que se presentaron, pero provocó reinfecciones y su mortalidad fue baja. Para este 2026, esas variantes tienen un impacto leve y son estacionales, como explica el epidemiólogo Aguilar.
Aunque la enfermedad presenta menor letalidad, investigadores detectan efectos posteriores en algunas personas que contrajeron covid varias veces. Entre ellos aparecen arritmias, problemas cardíacos y agravamiento de enfermedades crónicas.
Aguilar considera necesario mantener la vigilancia epidemiológica, que se tuvo en el inicio de la pandemia y que ahora ya no se realiza. El seguimiento permite identificar cambios en la transmisión, aumento de casos graves o incremento de la mortalidad.
Por ello, Aguilar opina que se debe fortalecer el Sistema de Salud Pública. “La salud pública vive uno de los peores momentos. Está desfinanciado, no hay personal, los laboratorios están sin equipamiento y la situación de salud del país es dramática”. Eso impide hacer la vigilancia epidemioológica.
Aunque, el Ministerio de Salud indica que implementó la vigilancia basada en la comunidad. Este sistema permite la detección temprana e identificación de conglomerados de infecciones respiratorias en comunidades, especialmente en zonas de difícil acceso. Eso facilita la implementación oportuna de medidas de control.
Otra estrategia es la “vigilancia genómica, con el monitoreo constante a través del Instituto Nacional de Investigación en Salud Pública (Inspi) para identificar la introducción de nuevas variantes o subvariantes y ajustar los protocolos clínicos y de vigilancia”.
También asegura que se han desarrollado procesos de capacitación dirigidos a los Técnicos en Atención Primaria de Salud y al personal de salud del primer nivel, con el objetivo de fortalecer la detección temprana de casos, el seguimiento comunitario y la educación sanitaria.
Se han elaborado materiales educativos y preventivos en lenguas ancestrales como Achuar, Shuar y Kichwa. Están orientados para combatir la desinformación y promover medidas preventivas como el lavado de manos, el uso de mascarilla en personas con síntomas respiratorios y el distanciamiento físico si es necesario.
Se mantiene la vigilancia activa en centros educativos y se priorizan campañas de refuerzo de vacunación, para reducir la transmisión, evitar el ausentismo escolar y prevenir complicaciones graves.
El comportamiento social frente al virus también cambió. Cárdenas señala que muchas personas adoptaron prácticas de cuidado después de la pandemia. Entre ellas constan el uso de mascarilla cuando aparece una infección respiratoria, el lavado frecuente de manos y la decisión de no acudir al trabajo o a la escuela cuando existe enfermedad.
El investigador también menciona otro cambio: pocas personas realizan pruebas diagnósticas de covid. En muchos casos, la población trata las infecciones respiratorias como influenza sin confirmar el virus responsable.
Esa situación dificulta conocer con precisión la incidencia del covid frente a otras infecciones respiratorias estacionales.
A seis años de la pandemia, los dos especialistas ecuatorianos coinciden en que el virus continúa en circulación. La vacunación, la memoria inmunológica de la población y la vigilancia epidemiológica forman parte del seguimiento actual de la enfermedad.
Información externa: Cómo fue la pandemia en Ecuador en 2020
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El covid, seis años después de la pandemia en Ecuador
La noche del 16 de marzo de 2020, el presidente de ese entonces, Lenín Moreno, declaró el confinamiento de los ecuatorianos para contener el contagio del covid en Ecuador, a través de un estado de excepción. Hasta ese día, ya se registraban dos fallecidos.
A seis años del inicio de la mayor pandemia del mundo, se contabiliza un total de 1 109 210 casos confirmados y probables de covid-19 en el periodo 2020-2026, informa el Ministerio de Salud.
En ese tiempo, las características de contagio con covid cambiaron en Ecuador.
Paúl Cárdenas, investigador del Instituto de Microbiología de la Universidad San Francisco de Quito, explica que el virus actual no corresponde al mismo que apareció en 2020. Durante estos años surgieron nuevas variantes y otras desaparecieron.
El investigador indica que las personas desarrollaron anticuerpos e inmunidad por la vacunación y por infecciones previas. Esa respuesta del organismo generó memoria inmunológica frente al coronavirus. Al mismo tiempo, el virus también cambió para adaptarse a esa inmunidad y mantener su capacidad de infección.
Según Cárdenas, la mayoría de personas ya posee cierta memoria inmunológica contra el virus. Esa condición reduce la probabilidad de cuadros graves como los que se registraron durante los primeros meses de la pandemia.
El científico señala que la población ahora conoce mejor el comportamiento del virus. En la mayoría de casos, la infección produce síntomas respiratorios leves.
Sin embargo, el virus mantiene una capacidad de adaptación que llama la atención de los investigadores. Muchos virus provocan brotes, infectan a millones de personas y luego tienden a desaparecer cuando la población desarrolla inmunidad. En el caso del SARS-CoV-2, el virus mantuvo su circulación durante estos años.
La infección actual afecta con mayor gravedad a grupos específicos. Cárdenas menciona a personas con enfermedades crónicas como diabetes, hipertensión o cáncer, pacientes con tratamientos de quimioterapia y niños pequeños con un sistema inmunitario en desarrollo. También, están las personas adultas mayores que son vulnerables si no están vacunadas.
Esta información le puede interesar: Cinco años después del confinamiento por covid en Ecuador: ¿Qué cambió?
El covid prolongado, una secuela que se mantiene en Ecuador tras seis años
La memoria inmunológica cambió el impacto de la enfermedad. Cárdenas explica que las neumonías graves que marcaron el inicio de la pandemia ya no aparecen con la misma frecuencia.
Sin embargo, los investigadores identifican otro fenómeno: el covid prolongado. En estos casos, la infección se presenta como un resfrío o una gripe, pero algunos síntomas permanecen durante meses.
Entre esos síntomas aparece tos crónica que puede durar largo tiempo. También existen estudios sobre otros efectos posteriores a la infección, entre ellos problemas cardíacos, diabetes y trastornos neurológicos. Investigadores también analizan manifestaciones en niños.
Cárdenas indica que los equipos científicos buscan entender por qué aparecen estos síntomas, en qué personas existe mayor riesgo y qué tratamientos resultan adecuados.
El investigador explica que la vacunación también se analiza desde esa perspectiva. La inmunización ya no solo busca evitar la muerte por covid, sino también reducir la posibilidad de secuelas prolongadas.
La recomendación de vacunación se mantiene para grupos específicos. Entre ellos constan personas con sistemas inmunitarios debilitados, adultos mayores y mujeres embarazadas en el segundo o tercer trimestre. En este último caso, los anticuerpos pasan al bebé durante el embarazo.
Las vacunas también cambian con el tiempo. Cárdenas señala que, al igual que ocurre con la influenza, las vacunas contra el covid se actualizan para responder a las variantes que circulan en cada periodo.
El covid se comporta como una infección respiratoria estacional
Marcelo Aguilar, médico tropicalista, epidemiólogo y docente, explica que la fase pandémica del covid se superó durante los tres primeros años posteriores a la emergencia sanitaria. La vacunación y otras medidas influyeron en ese proceso.
Aguilar señala que la circulación del virus se redujo de forma progresiva y que la mortalidad también disminuyó. La infección actual presenta síntomas similares a los de un resfriado común.
Los datos del Ministerio de Salud confirman que la vacunación masiva y el uso de refuerzos bivalentes han transformado una enfermedad mortal en una infección respiratoria manejable para la gran mayoría de la población.
Según la entidad, en términos de transmisión durante 2025 y 2026, se han observado picos de contagio estacionales, generalmente asociados a períodos de mayor movilidad poblacional, lluvias y festividades.
Entre los síntomas frecuentes, explica Aguilar, son tos, dolor de garganta, secreción nasal, dolor de cabeza y dolor muscular. El epidemiólogo explica que el virus continuará en circulación, aunque con menor intensidad.
Según Aguilar, el covid adquirió un comportamiento estacional similar al de otros virus respiratorios. Entre ellos constan la influenza, el virus sincitial respiratorio y los metapneumovirus.
En Quito y en la Sierra central, por ejemplo, los picos de infecciones respiratorias suelen aparecer entre noviembre y marzo o abril. Ese periodo coincide con cambios climáticos como lluvias, descenso de temperatura y variaciones de humedad.
Es así que señala que el covid forma parte de ese conjunto de virus respiratorios que circulan cada año.
La vacunación ha incidido en ese cambio. El impacto más significativo se refleja en la tasa de letalidad del virus, afirma el Ministerio de Salud. En 2020, Ecuador registró tasas de letalidad entre el 5% y el 8% en los momentos de mayor presión sobre el sistema sanitario.
Seis años después, en 2026, la tasa de letalidad se sitúa por debajo del 0.15%, lo cual evidencia el impacto de la vacunación masiva y la aplicación de dosis de refuerzo en la reducción de casos graves y fallecimientos.
Por eso, Salud dice que la vacunación se constituyó en el pilar fundamental de la prevención. “A partir de 2024, y consolidándose durante 2025 y 2026, la vacuna contra el covid-19 fue integrada al esquema nacional de inmunización, priorizando a los grupos de riesgo y promoviendo la aplicación de dosis de refuerzo”, afirma la entidad.
A eso se debe que el 94% de los casos se presente de forma leve y que sean manejados de forma ambulatoria, lo que refleja un cambio en el perfil clínico de la enfermedad.
Una información del Ministerio de Salud detalla que el año pasado se reportaron ocho fallecidos por covid, frente a los 44 de 2024. En estos seis años, 2022 fue el año con la mayor cantidad de enfermos (433 555) en relación a 2020 y 2021, con 1 358 muertos.
Esto pasaba hace seis años: Fotos del esplendor de Ecuador hechas por seguidores de EL COMERCIO en medio de la pandemia del covid-19
Vigilancia epidemiológica y comportamiento social tras la pandemia
El epidemiólogo Marcelo Aguilar explica que en Ecuador las variantes actuales derivan de Ómicron, el último gran cambio identificado en el virus.
El Ministerio de Salud informa que la incidencia de los sublinajes de Ómicron en 2024 y 2025 fue moderada durante las oleadas que se presentaron, pero provocó reinfecciones y su mortalidad fue baja. Para este 2026, esas variantes tienen un impacto leve y son estacionales, como explica el epidemiólogo Aguilar.
Aunque la enfermedad presenta menor letalidad, investigadores detectan efectos posteriores en algunas personas que contrajeron covid varias veces. Entre ellos aparecen arritmias, problemas cardíacos y agravamiento de enfermedades crónicas.
Aguilar considera necesario mantener la vigilancia epidemiológica, que se tuvo en el inicio de la pandemia y que ahora ya no se realiza. El seguimiento permite identificar cambios en la transmisión, aumento de casos graves o incremento de la mortalidad.
Por ello, Aguilar opina que se debe fortalecer el Sistema de Salud Pública. “La salud pública vive uno de los peores momentos. Está desfinanciado, no hay personal, los laboratorios están sin equipamiento y la situación de salud del país es dramática”. Eso impide hacer la vigilancia epidemioológica.
Aunque, el Ministerio de Salud indica que implementó la vigilancia basada en la comunidad. Este sistema permite la detección temprana e identificación de conglomerados de infecciones respiratorias en comunidades, especialmente en zonas de difícil acceso. Eso facilita la implementación oportuna de medidas de control.
Otra estrategia es la “vigilancia genómica, con el monitoreo constante a través del Instituto Nacional de Investigación en Salud Pública (Inspi) para identificar la introducción de nuevas variantes o subvariantes y ajustar los protocolos clínicos y de vigilancia”.
También asegura que se han desarrollado procesos de capacitación dirigidos a los Técnicos en Atención Primaria de Salud y al personal de salud del primer nivel, con el objetivo de fortalecer la detección temprana de casos, el seguimiento comunitario y la educación sanitaria.
Se han elaborado materiales educativos y preventivos en lenguas ancestrales como Achuar, Shuar y Kichwa. Están orientados para combatir la desinformación y promover medidas preventivas como el lavado de manos, el uso de mascarilla en personas con síntomas respiratorios y el distanciamiento físico si es necesario.
Se mantiene la vigilancia activa en centros educativos y se priorizan campañas de refuerzo de vacunación, para reducir la transmisión, evitar el ausentismo escolar y prevenir complicaciones graves.
El comportamiento social frente al virus también cambió. Cárdenas señala que muchas personas adoptaron prácticas de cuidado después de la pandemia. Entre ellas constan el uso de mascarilla cuando aparece una infección respiratoria, el lavado frecuente de manos y la decisión de no acudir al trabajo o a la escuela cuando existe enfermedad.
El investigador también menciona otro cambio: pocas personas realizan pruebas diagnósticas de covid. En muchos casos, la población trata las infecciones respiratorias como influenza sin confirmar el virus responsable.
Esa situación dificulta conocer con precisión la incidencia del covid frente a otras infecciones respiratorias estacionales.
A seis años de la pandemia, los dos especialistas ecuatorianos coinciden en que el virus continúa en circulación. La vacunación, la memoria inmunológica de la población y la vigilancia epidemiológica forman parte del seguimiento actual de la enfermedad.
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