Secretario Cepal: enojo de la clase media y media-baja es por deterioro de servicios de salud y educación que no tienen por qué pagar en lo privado

  • Empezar tema Empezar tema Maria Nuñez Chacón
  • Fecha de inicio Fecha de inicio
M

Maria Nuñez Chacón

Guest
52421042263_70041e5724_k-1024x683.jpg

Para este 2026, la tasa de crecimiento de la economía costarricense sería de un 3,9%, una cifra que la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) revisó ligeramente a la baja, porque se espera un menor impulso de la demanda interna, sin embargo, sigue siendo un indicador que se mantiene por encima del promedio de América Latina que se ubicaría en 2,3%.

Así lo reveló el organismo de Naciones Unidas en su Balance Preliminar de las Economías de América Latina y el Caribe 2025 en el que destaca que las economías latinoamericanas perderían dinamismo de las principales fuentes que han sostenido la actividad económica en los últimos años, como son el consumo privado y la demanda externa.

Para Centroamérica proyectó que el año pasado registraría una expansión de 2,6%, afectada por el debilitamiento de la demanda de Estados Unidos y para este año se espera una mejora hacia 3%, aunque persisten vulnerabilidades vinculadas al comercio, las remesas, el acceso a financiamiento y la exposición al cambio climático, por lo tanto, Costa Rica se mantiene, incluso arriba de la media subregional.

Pero esta bonanza costarricense en materia económica no lo es todo, aseguró a UNIVERSIDAD el secretario general de la Cepal, José Manuel Salazar-Xirinachs, porque se trata de un promedio que puede resultar alto, dado que algunos sectores crecen mucho, pero otros están rezagados, además que no mide todas las dimensiones del bienestar de una población.

Con el objetivo de profundizar en la realidad económica y social de Costa Rica, y de toda la región desde el análisis del informe de la Comisión, el Semanario entrevistó al secretario general.

¿Cuáles son las proyecciones de crecimiento para Costa Rica?

—La Cepal estima que el producto interno bruto (PIB) real cerrará con un crecimiento de 4% en 2025. Las exportaciones, que han mostrado un dinamismo robusto a pesar de un contexto internacional complejo, le darán impulso a la actividad económica.

Esta estimación representa una revisión al alza con respecto al 3,7% publicado en octubre de 2025, producto de mejores resultados recientes tanto de la demanda externa como de la interna.

Por un lado, las exportaciones han mostrado un mejor desempeño al esperado anteriormente, con un acumulado en bienes de un 15,4% de crecimiento en los primeros nueve meses de 2025, con respecto al mismo período de 2024, pese a un menor dinamismo de la economía mundial y de la imposición de aranceles por parte de los Estados Unidos, el principal socio comercial del país.

La expansión de las exportaciones de bienes ha estado liderada por las del régimen especial, que crecieron 22,8% en los primeros nueve meses del año y, dentro de estas, destacan las de equipo y dispositivos médicos, con un incremento interanual superior al 30%.

Por otro lado, la demanda interna, en particular el consumo, ha mostrado un mejor desempeño, que en los primeros tres trimestres aumentó un 3,2%, frente a un 3,4% en el mismo período del 2024.

Para 2026, la tasa de crecimiento de la economía costarricense sería de un 3,9%, una ligera revisión hacia abajo porque se espera un menor impulso de la demanda interna. La demanda externa mantendría el dinamismo observado en 2025.

entrevista-ceapl.jpg

Pese a los buenos indicadores económicos, el crecimiento no toca a todos los sectores por igual. (Foto: Kattia Alvarado)

¿Habría un impacto negativo en el consumo de los hogares del país este año?

—En 2025, Costa Rica crecería muy por encima del promedio de toda América Latina y el Caribe, y presentaría la cuarta mayor tasa entre los países latinoamericanos (solamente por detrás de Venezuela, Paraguay y Argentina). En 2026, la economía costarricense nuevamente crecería por encima del promedio de la región y solamente por debajo de un país de América Latina (Paraguay).

Después de crecer a una tasa promedio anual del 4,9% entre 2000 y 2008, entre 2011 y 2019 la tasa de crecimiento del PIB de Costa Rica se desaceleró a un 3,6%. De concretarse la estimación de 4% para 2025, en los últimos cuatro años la economía costarricense habría crecido a una tasa promedio anual de 4,5%, retomando una senda de mayor crecimiento. Desde nuestra perspectiva, es una tasa de crecimiento robusta, más aún a la luz del entorno internacional complejo.

Como hemos reconocido ampliamente en la Cepal, y en general en las Naciones Unidas, el crecimiento del PIB no debe ser considerado como un parámetro único para medir el desarrollo económico de un país.

No obstante, un PIB alto y dinámico está asociado con otros indicadores de desarrollo y bienestar de la población, por ejemplo, mayor creación de empleos de calidad, reducción de pobreza, calidad y acceso a servicios de salud y educación, y mayores inversiones en infraestructura.

Costa Rica crecerá mucho más que otros países de la región, ¿pero realmente este crecimiento beneficia a los ciudadanos, o solamente será un crecimiento para el sector de zonas francas?

—Costa Rica desde mediados del siglo XX ha sido una historia de desarrollo bastante exitosa. En una primera etapa desde la década de los 50 combinó crecimiento, industrialización y cambios estructurales con una nueva institucionalidad que ayudó mucho a mejorar servicios de salud, de educación, de electricidad, de telefonía y muchos más.

Luego vino otra etapa a partir de los 80 con un cambio en el modelo de desarrollo hacia la promoción de exportaciones, basado en la atracción de inversiones en las zonas francas, la promoción de nuevas exportaciones agrícolas y el turismo. Todos estos sectores han sido muy exitosos y han creado y siguen creando una cantidad de empleo de calidad muy significativa.

Pero yo diría que la economía costarricense enfrenta dos grandes retos, por una parte, en materia de desarrollo productivo no todo ha sido exitoso, el país tiene una economía desigual y desbalanceada, lo que se llama un dualismo productivo y también una relativamente alta tasa de informalidad.

La restricción vinculante para que la próxima etapa de crecimiento económico del país sea no solo de continuar alto crecimiento, sino también con alta movilidad y cohesión social, no está en los sectores dinámicos de exportación, sino en resolver áreas como las fallas y debilidades del sistema educativo y de formación vocacional, las debilidades de la infraestructura básica, la falta de un ecosistema innovador más fuerte y la generación de ecosistemas de emprendimiento.

Una proporción importante de la fuerza de trabajo no está preparada para ser empleable en las actividades de sofisticación tecnológica media y alta en las que Costa Rica ya ha ingresado de manera significativa y en las que tiene grandes oportunidades de crecimiento futuro. Otra restricción vinculante es la frágil fiscalidad.

¿Qué otros desafíos tiene el país para avanzar de forma equitativa?

—El segundo gran reto es uno de deterioro institucional. Varias instituciones públicas clave no están dando la calidad de servicios que deberían estar dando. Este es un tema complejo, un deterioro que se ha acumulado a través de varios gobiernos, de dos décadas o más.

La experiencia internacional muestra que mucho del enojo de la clase media-media y media-baja es con el deterioro de servicios básicos como la salud y la educación. Se trata de segmentos de la clase media que no pueden pagar servicios privados de educación y salud, y que no tienen por qué pagarlos si los servicios públicos funcionaran bien. Esto deteriora el contrato social.

En conclusión, creo que Costa Rica a través del tiempo ha agregado muy importantes motores de crecimiento a su economía, y muchas empresas nacionales y extranjeras lo reconocen, pero tiene que mejorar la educación, la infraestructura y la eficiencia de partes importantes del Estado, no solo para desarrollar más fuentes de crecimiento y de riqueza, sino para que más y más ciudadanos participen de esas nuevas fuentes de riqueza.

Dicho de otra forma, Costa Rica no podrá tener un mejor futuro del empleo y de la movilidad social sin un mejor futuro de la producción, y no podrá tener ninguno de estos elementos si no resuelve de manera urgente sus retos de talento humano y de calidad de los servicios públicos.

Desde su perspectiva, ¿cómo impactaría a uno de los sectores más dinámicos de Costa Rica, los dispositivos médicos y desarrollo de tecnología, la imposición de los aranceles por parte de Estados Unidos?

—Costa Rica ha consolidado un clúster altamente competitivo de equipo y dispositivos médicos. Estos bienes se han confirmado como los principales productos de exportación del país, incluso en los primeros nueve meses de 2025, las cifras de ventas al exterior de estos bienes crecieron a una tasa interanual superior al 30%.

Las empresas del sector que operan en Costa Rica, en su mayoría multinacionales, encuentran en el medio local diversos factores que van más allá de la ventaja en costos.

La larga trayectoria del país en la manufactura de alta calidad de productos de exportación, basada en una mano de obra calificada, ha sido clave para el desarrollo del sector.

De igual forma, la institucionalidad y los programas de apoyo al sector han sido clave, así como la presencia de empresas en distintos eslabones de la cadena de valor, lo que ha fortalecido la presencia de un clúster competitivo e integrado en el país.

Hasta ahora el sector no pareciera resentir la imposición de aranceles, y esto está asociado con las capacidades productivas y tecnológicas que se han desarrollado a lo largo de las últimas décadas.

¿Cuál debe ser el cambio que tienen que dar los países de la región para lograr salir de este bache de tantos años de bajo crecimiento y cuáles son los riesgos que se plantean para este 2026?

—No existe un factor único, ni una receta simple que permita a los países salir del prolongado período de bajo crecimiento. Si así fuera, muchas más economías estarían creciendo de manera sostenida. Sin embargo, la evidencia sí es clara respecto de qué condiciones favorecen el crecimiento y cuáles lo debilitan o lo frenan.

Diversos estudios muestran que hay tres pilares fundamentales para sostener mayores tasas de crecimiento: procesos dinámicos de transformación productiva y aumento de la productividad, mayores niveles de inversión pública y privada, y una fuerza laboral con mejores capacidades, lo que remite directamente a la calidad de la educación y de la formación técnica y profesional. Sin estos elementos, el crecimiento tiende a ser bajo y vulnerable.

Salir del actual bache exige, por tanto, un cambio de enfoque: pasar de estrategias basadas en motores coyunturales a una agenda de desarrollo productivo de largo plazo.

Esto implica escalar las políticas de desarrollo productivo, impulsar iniciativas de clúster, fortalecer los ecosistemas empresariales, elevar la inversión pública —especialmente en ciencia, tecnología e innovación— e invertir de manera decidida en educación y formación vocacional.

Pero el desafío no es solo de crecimiento. La región enfrenta simultáneamente una trampa de alta desigualdad, baja movilidad social y débil cohesión social, que limita la sostenibilidad del crecimiento y amplifica los riesgos ante choques externos.

Por ello, debemos avanzar hacia un crecimiento más alto y resiliente que requiere fortalecer las políticas sociales y de protección social, promover la igualdad de género, avanzar hacia estructuras tributarias más progresivas y garantizar el respeto de los derechos humanos.

En síntesis, el cambio necesario es integrar crecimiento, productividad e inclusión en una estrategia coherente de desarrollo, capaz de reducir vulnerabilidades y enfrentar los riesgos de los próximos años con mayor solidez.



Endeudamiento es cada vez más una restricción al desarrollo

El Balance Preliminar de las Economías de América Latina y el Caribe 2025 de la Cepal es claro en que la deuda pública de los Gobiernos de América Latina y el Caribe, en especial de países centroamericanos como Costa Rica, sirve como una herramienta para financiar la inversión y la creación de bienes públicos, y por esa vía apoyar el desarrollo económico y social.

Claro que bien utilizada e invertida puede hacer una gran contribución a salir de la trampa de baja capacidad para crecer de las naciones latinoamericanas. Sin embargo, cuando el nivel de endeudamiento y el costo del financiamiento aumentan, crece también el pago de intereses, lo que reduce el espacio fiscal y la disponibilidad de recursos públicos que pueden ser destinados a gastos o inversiones en educación, salud, seguridad social e inversión pública.

De acuerdo con el secretario general de la Cepal, José Manuel Salazar-Xirinachs, esta situación se consolida como una restricción al desarrollo, para la cual no hay un número regional exacto, sino que depende de cada país, pero cuando una nación está pagando 3%, 4% o 5% del producto interno bruto (PIB) en intereses de la deuda e invirtiendo solo 3% o 4% en salud o educación, algo no está nada bien.

“Los países deben ampliar su espacio fiscal, mejorar la eficiencia y la efectividad del gasto público, adoptando enfoques estratégicos orientados a asignar recursos a aquellas áreas con mayor potencial de impacto económico y social, fortalecer la movilización de recursos públicos internos y aumentar la recaudación, avanzando en la reducción de la evasión tributaria e impulsando una revisión de algunos incentivos fiscales que resultan costosos y muchas veces poco efectivos para sus objetivos específicos”, dijo Salazar-Xirinachs.

Eso sí, advirtió, es importante que los países no pierdan el horizonte de pactos sociales que permitan reformas más estructurales de los impuestos sobre la renta, la propiedad y la riqueza, que representan la principal brecha tributaria entre la región y los países más desarrollados de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).


INFOGRAFIA.jpg








La entrada Secretario Cepal: enojo de la clase media y media-baja es por deterioro de servicios de salud y educación que no tienen por qué pagar en lo privado aparece primero en Semanario Universidad.

Sigue leyendo...
 
Atras
Superior