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Aleida Samaniego
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Las alertas sanitarias se mantienen activadas en la región de las Américas ante el aumento sostenido de casos de sarampión, un comportamiento que la Organización Panamericana de la Salud (OPS) considera un retroceso en los avances hacia su eliminación.
La advertencia fue hecha ayer por el director de la OPS, Jarbas Barbosa, durante una conferencia de prensa en la que confirmó que, en lo que va de 2026, ya se han superado los casos registrados durante todo 2025.
De acuerdo con datos oficiales, en 2025 se notificaron 14,767 casos confirmados en 13 países, lo que representó un aumento de casi 32 veces en comparación con 2024. La tendencia, lejos de revertirse, se ha intensificado: hasta el 5 de abril de 2026 ya se han reportado más de 15,300 casos en la región.
A nivel global, el panorama también es preocupante. En 2025 se registraron más de 250,000 casos de sarampión, con más de la mitad concentrados en África, la Región del Pacífico Occidental y Europa. Aunque las Américas representaron menos del 6% de los casos ese año, en los primeros tres meses de 2026 ya concentran el 21% de los contagios notificados en el mundo.
“La reemergencia del sarampión en las Américas es un retroceso importante, pero completamente reversible, que exige una acción decidida”, advirtió Barbosa.
El funcionario recordó que el sarampión no es una enfermedad leve, ya que puede provocar complicaciones graves como neumonía, encefalitis, ceguera e incluso la muerte. En 2025, alrededor del 13% de los casos requirió hospitalización, mientras que el 93% de los infectados no estaban vacunados. Entre 2025 y el primer trimestre de 2026, la región ha registrado 43 muertes asociadas a la enfermedad.
“El principal desafío no es la disponibilidad de vacunas, sino llegar a tiempo a quienes siguen sin protección”, señaló, al referirse a factores como la desinformación, la baja percepción de riesgo y las barreras de acceso que han afectado las coberturas de inmunización.
La OPS reiteró que, debido al alto nivel de contagio del virus, la eliminación del sarampión solo es posible si se mantiene una cobertura superior al 95% con dos dosis de la vacuna. “Un solo caso puede desencadenar un brote si no alcanzamos estos niveles de protección”, advirtió Barbosa.
El organismo ha reforzado el apoyo a los países mediante vigilancia epidemiológica, respuesta rápida a brotes y planificación de campañas de vacunación. A través de sus Fondos Rotatorios, en 2025 se adquirieron 234 millones de dosis con ahorros cercanos al 50%.
“Eliminar no es un logro permanente: es un objetivo que debe defenderse todos los días”, enfatizó Barbosa. “Ya hemos detenido el sarampión antes. Podemos hacerlo de nuevo”.
La OPS insistió en que la vacunación es la medida más efectiva para prevenir el sarampión y evitar su reintroducción en la región.
En el caso de Panamá, aunque no se registran casos autóctonos desde 1995, el escenario regional mantiene el riesgo de reintroducción del virus, lo que obliga a reforzar las acciones de prevención.
El esquema nacional establece la aplicación de la vacuna contra el sarampión a los 12 meses de edad, junto con rubeola y paperas, y un refuerzo a los 4 años.
No obstante, sociedades médicas han advertido sobre un posible subregistro de casos sospechosos en el país. Hasta el 11 de marzo de 2026, el Instituto Conmemorativo Gorgas de Estudios de la Salud (Icges) había recibido 22 muestras a nivel nacional, la mayoría procedentes del Hospital del Niño y del Hospital José Domingo de Obaldía.
La ausencia de notificaciones en otras provincias sugiere debilidades en la vigilancia activa, por lo que especialistas recomiendan fortalecer la captación de casos y el envío oportuno de muestras.
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La advertencia fue hecha ayer por el director de la OPS, Jarbas Barbosa, durante una conferencia de prensa en la que confirmó que, en lo que va de 2026, ya se han superado los casos registrados durante todo 2025.
De acuerdo con datos oficiales, en 2025 se notificaron 14,767 casos confirmados en 13 países, lo que representó un aumento de casi 32 veces en comparación con 2024. La tendencia, lejos de revertirse, se ha intensificado: hasta el 5 de abril de 2026 ya se han reportado más de 15,300 casos en la región.
A nivel global, el panorama también es preocupante. En 2025 se registraron más de 250,000 casos de sarampión, con más de la mitad concentrados en África, la Región del Pacífico Occidental y Europa. Aunque las Américas representaron menos del 6% de los casos ese año, en los primeros tres meses de 2026 ya concentran el 21% de los contagios notificados en el mundo.
“La reemergencia del sarampión en las Américas es un retroceso importante, pero completamente reversible, que exige una acción decidida”, advirtió Barbosa.
El funcionario recordó que el sarampión no es una enfermedad leve, ya que puede provocar complicaciones graves como neumonía, encefalitis, ceguera e incluso la muerte. En 2025, alrededor del 13% de los casos requirió hospitalización, mientras que el 93% de los infectados no estaban vacunados. Entre 2025 y el primer trimestre de 2026, la región ha registrado 43 muertes asociadas a la enfermedad.
“El principal desafío no es la disponibilidad de vacunas, sino llegar a tiempo a quienes siguen sin protección”, señaló, al referirse a factores como la desinformación, la baja percepción de riesgo y las barreras de acceso que han afectado las coberturas de inmunización.
La OPS reiteró que, debido al alto nivel de contagio del virus, la eliminación del sarampión solo es posible si se mantiene una cobertura superior al 95% con dos dosis de la vacuna. “Un solo caso puede desencadenar un brote si no alcanzamos estos niveles de protección”, advirtió Barbosa.
El organismo ha reforzado el apoyo a los países mediante vigilancia epidemiológica, respuesta rápida a brotes y planificación de campañas de vacunación. A través de sus Fondos Rotatorios, en 2025 se adquirieron 234 millones de dosis con ahorros cercanos al 50%.
“Eliminar no es un logro permanente: es un objetivo que debe defenderse todos los días”, enfatizó Barbosa. “Ya hemos detenido el sarampión antes. Podemos hacerlo de nuevo”.
La OPS insistió en que la vacunación es la medida más efectiva para prevenir el sarampión y evitar su reintroducción en la región.
Panamá mantiene riesgo de reintroducción
En el caso de Panamá, aunque no se registran casos autóctonos desde 1995, el escenario regional mantiene el riesgo de reintroducción del virus, lo que obliga a reforzar las acciones de prevención.
El esquema nacional establece la aplicación de la vacuna contra el sarampión a los 12 meses de edad, junto con rubeola y paperas, y un refuerzo a los 4 años.
No obstante, sociedades médicas han advertido sobre un posible subregistro de casos sospechosos en el país. Hasta el 11 de marzo de 2026, el Instituto Conmemorativo Gorgas de Estudios de la Salud (Icges) había recibido 22 muestras a nivel nacional, la mayoría procedentes del Hospital del Niño y del Hospital José Domingo de Obaldía.
La ausencia de notificaciones en otras provincias sugiere debilidades en la vigilancia activa, por lo que especialistas recomiendan fortalecer la captación de casos y el envío oportuno de muestras.
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