L
Lucía González
Guest
La celebración eucarística en honor a San Antonio fue presidida por el nuncio apostólico, monseñor Vincenzo Turturro. Durante la homilía, el religioso pidió amar profundamente, y recordó la importancia de vivir siempre en santidad y compartir con los más humildes.
El representante de la Santa Sede instó a vivir y disfrutar de todo lo que rodea al ser humano, e invitó a compartir todos los dones que Dios da a las personas.
Procesión náutica en honor a San Antonio
“Yo le ofrezco a Cristo mi mente, mis manos, mis pies, mi corazón para que él pueda pensar, hablar, actuar, caminar, amar en este mundo. Nosotros encontramos a Cristo en la vida de la Iglesia, en la vida de cada uno de nosotros”, reflexionó monseñor Vincenzo.
“San Antonio recibió de Dios muchísimos regalos, muchísimos dones; era muy humilde, casi no quería mostrar estos dones, y es lo que nosotros debemos reconocer. Nosotros también hemos recibido múltiples dones de parte de Dios. Todos los dones se deben compartir para que tenga sentido lo que Dios nos da”, exhortó en otro momento de su mensaje.
Luego de la misa se realizó la tradicional procesión náutica por el río Paraguay. El recorrido fue acompañado por los devotos en barcazas, lanchas y varias canoas, todas decoradas con coloridos globos.
Al finalizar la procesión náutica, en el barrio Antigua Imagen se continuó con la procesión a pie hasta la parroquia San Antonio.
En el templo, un numeroso grupo de personas ya se encontraba organizando el tradicional asado que se compartió en el largo corredor entre todas las familias. La organización ofreció mesas, sillas y manteles a los presentes para que el almuerzo se pueda disfrutar a plenitud.
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El representante de la Santa Sede instó a vivir y disfrutar de todo lo que rodea al ser humano, e invitó a compartir todos los dones que Dios da a las personas.
Procesión náutica en honor a San Antonio
“Yo le ofrezco a Cristo mi mente, mis manos, mis pies, mi corazón para que él pueda pensar, hablar, actuar, caminar, amar en este mundo. Nosotros encontramos a Cristo en la vida de la Iglesia, en la vida de cada uno de nosotros”, reflexionó monseñor Vincenzo.
“San Antonio recibió de Dios muchísimos regalos, muchísimos dones; era muy humilde, casi no quería mostrar estos dones, y es lo que nosotros debemos reconocer. Nosotros también hemos recibido múltiples dones de parte de Dios. Todos los dones se deben compartir para que tenga sentido lo que Dios nos da”, exhortó en otro momento de su mensaje.
Luego de la misa se realizó la tradicional procesión náutica por el río Paraguay. El recorrido fue acompañado por los devotos en barcazas, lanchas y varias canoas, todas decoradas con coloridos globos.
Al finalizar la procesión náutica, en el barrio Antigua Imagen se continuó con la procesión a pie hasta la parroquia San Antonio.
En el templo, un numeroso grupo de personas ya se encontraba organizando el tradicional asado que se compartió en el largo corredor entre todas las familias. La organización ofreció mesas, sillas y manteles a los presentes para que el almuerzo se pueda disfrutar a plenitud.
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