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Fabiola Pomareda García
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El agua de 94 acueductos rurales del país incumple con los parámetros de calidad al contener coliformes fecales y/o la bacteria Escherichia coli, la cual puede causar infecciones en el intestino, el tracto urinario y otras partes del cuerpo, un riesgo para la salud de la población que abastecen, según una evaluación realizada por la Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos (Aresep).
El “Informe de resultados del programa de calidad para el componente de verificación de calidad de producto en prestadores regulados de los servicios públicos de acueducto y alcantarillado sanitario” (IN-0003-IA-2026) fue difundido el 26 de enero pasado.
El informe evaluó 248 sistemas de acueducto, operados por el Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados (AyA), la Empresa de Servicios Públicos de Heredia S.A. (ESPH S.A.) y una muestra representativa de sistemas delegados por el AyA a Asociaciones Administradoras de Sistemas de Acueducto y Alcantarillado Comunal (Asadas).
En el agua se analizaron parámetros microbiológicos (coliformes fecales y E. coli), organolépticos (olor, turbidez y color), fisicoquímicos (temperatura y pH) y de control de desinfección.
El 38% de los sistemas de acueducto evaluados registró no conformidades en parámetros microbiológicos, principalmente por presencia de coliformes fecales y Escherichia coli. (Foto: Miriet Abrego)
Los coliformes fecales son bacterias indicadoras de contaminación fecal (con heces) y la Escherichia coli (E. coli) es la especie principal dentro de este grupo que confirma la contaminación fecal reciente en agua, en este caso. Los coliformes provienen del tracto intestinal de humanos y animales de sangre caliente (vacas, perros, gatos u otros mamíferos).
El 63,9% de los sistemas de acueducto evaluados tuvo al menos una no conformidad respecto a los valores máximos permisibles en el Reglamento para la Calidad del Agua Potable (Decreto Ejecutivo 38924-S).
Dicho reglamento dice que el agua para consumo humano debe cumplir con la ausencia de E. coli y coliformes fecales en 100 mililitros de muestra. Sin embargo, el 38% de los sistemas de acueducto evaluados (94 acueductos) “registró no conformidades en parámetros microbiológicos, principalmente por la presencia de coliformes fecales y Escherichia coli”, detalló el informe.
La Aresep resaltó que “este hallazgo resulta especialmente relevante desde el punto de vista de la salud pública, ya que la presencia de estos microorganismos indica contaminación fecal y una elevada probabilidad de transmisión de enfermedades de origen hídrico”.
“El incumplimiento de este requisito constituye una condición de no conformidad crítica, al comprometer directamente la inocuidad del agua suministrada a la población”, enfatizó la Aresep.
Nacientes, pozos, ríos o quebradas
Los acueductos rurales en los que se detectó la presencia de coliformes fecales se ubican en todo el país. Para poner un ejemplo, solo en la provincia de Puntarenas, la Aresep detectó coliformes fecales en Portalón de Savegre, Hatillo de Savegre, El Pasito de Aguirre, Asentamiento Savegre de Naranjito, San Rafael Norte de Parrita, Guadalupe de Esparza, Barón y San Rafael de Esparza, Herradura de Jacó, Quebrada Ganado y playa Aguja de Tárcoles, Bajamar de Lagunilla, Cuarros de Tárcoles, Lagunillas de Tárcoles, playa Azul de Tárcoles, San Buenaventura de La Unión de Montes de Oro y Chomes.
La mayoría de estos sistemas tienen sus fuentes de captación de agua en nacientes, manantiales, pozos o aguas superficiales, como ríos o quebradas, que son más vulnerables.
Sin embargo, la contaminación puede darse en las zonas de influencia de las fuentes de agua, en los mismos tanques de almacenamiento o en el manejo intradomiciliario del agua, como explicaron expertos consultados por UNIVERSIDAD.
“Si no tienen cloración, estamos feos”
Darner Mora, salubrista público, microbiólogo y quien dirigió el Laboratorio Nacional de Aguas del AyA durante 46 años, dijo a UNIVERSIDAD que de acuerdo con el Reglamento para la Calidad del Agua Potable, los acueductos comunales deben hacer el control de calidad, que es el monitoreo persistente de la calidad del agua desde la fuente, el tanque de almacenamiento y la redistribución.
“Es de importancia superior verificar si los acueductos evaluados cumplen o no con el programa de control de calidad establecido por el propio decreto (Reglamento para la Calidad del Agua Potable), sobre todo en la frecuencia de los muestreos”, indicó Mora y ratificó que dicho decreto establece que le corresponde a cada ente operador o acueducto cumplir con un programa de control de calidad, con una frecuencia de muestreo, establecida por la población cubierta por el sistema.
“Para eso hay un rubro que les dan de la tarifa, para que la Asada coja plata de ese rubro de la tarifa para pagar los monitoreos y el análisis en un laboratorio y hacer el control de calidad”, dijo Mora y añadió que esa obligación fue establecida desde 2019 por la Aresep. Al Ministerio de Salud, por su parte, le corresponde hacer vigilancia, señaló.
El experto también resaltó que todos estos acueductos comunales tienen que estar clorados; pero que no todos cumplen con este requisito.
“Es recomendable y necesario que se identifiquen por parte del AyA, ya sea por medio de la subgerencia de acueductos delegados o el Laboratorio Nacional de Aguas, y de la ESPH, cuáles acueductos son o no clorados en el país”, mencionó.
Sobre las causas por las que no se cloran todos los acueductos, Mora comentó: “Son varias razones, la primera es cultural. En un lugar que tiene agua que ellos consideran potable, que los análisis dan negativo por coliformes, ellos creen que no necesitan clorar. También hay gente a la que no le gusta el cloro. Pero el cloro es el primer mecanismo (…). Si no tienen cloración, estamos feos”, agregó.
El salubrista resaltó que “se observa cierta concordancia entre el 38% de sistemas con problemas de contaminación fecal y las no conformidades de cloración del 36%, en los supuestos 259 acueductos estudiados”.
Asimismo, insistió en que es “coherente” realizar acciones para prevenir la contaminación de las fuentes de agua para potabilización, aplicando de forma obligatoria los respectivos “Planes de Seguridad del Agua” desde las fuentes, pasando por el sistema de tratamiento, hasta el suministro de agua a los usuarios. “Solo así, podremos proteger la salud pública de los habitantes de Costa Rica”.
El informe de la Aresep no precisa si la contaminación se detectó en la toma de agua, en un tanque, en tuberías de distribución o en las viviendas.
Alicia Fonseca, bióloga e investigadora del programa de Hidrología Ambiental de la Escuela de Ciencias Biológicas de la Universidad Nacional (UNA), explicó los posibles orígenes de esta contaminación por coliformes fecales y E. coli.
Fonseca aclaró que la contaminación puede venir desde la fuente si el acueducto no tiene una buena gestión del agua y los procesos de desinfección no son adecuados. Si la toma de agua es subterránea, como una naciente o un pozo, el área de influencia puede ser incluso de kilómetros.
“Si resulta que dentro de kilómetro y medio tenemos un poblado y allí tenemos ausencia de saneamiento y drenajes y tanques sépticos que están infiltrando al suelo, al estar dentro del área de influencia, las bacterias están llegando a la fuente de agua”, indicó.
Otra posibilidad es la falta de mantenimiento en las tuberías o en la estructura del acueducto como tal, o que no se le esté dando una limpieza adecuada a los tanques de almacenamiento.
Una tercera posibilidad es el manejo intradomiciliario del agua. “A veces las personas
hacen conexiones ilegales para otras casas y esa conexión ilegal puede, de nuevo, por contaminación cruzada, generar un proceso de contaminación”, agregó.
“La gente a veces les pone a los tubos dentro de la casa un cabo de manguera o hasta pantis, pedazos de medias, un limpión, una bolsa plástica, y eso genera una comunidad de bacterias, y entre esas puede venir la Escherichia coli”, alertó Fonseca.
La investigadora también resaltó que 248 acueductos no representan ni una cuarta parte de las Asadas del país e insistió en la importancia de hacer muestreos y mantener los controles operativos.
“Ahí es donde tenemos una brecha importante a nivel país. La frecuencia del muestreo depende del número de habitantes al que ese acueducto le brinda el servicio, lo cual me parece ilógico (…). Somos seres humanos, todos, no importa que hay poquitos en un lugar o en el otro. Para mí el control debería ser parejo en ese sentido”, dijo Fonseca.
AyA niega riesgo a la salud
El AyA, por su parte, aseveró que “únicamente el 19 % de los acueductos evaluados corresponde a sistemas administrados por el AyA”.
“Este tipo de datos aislados no refleja el monitoreo constante que exige la normativa, ni permite conclusiones definitivas sobre la calidad general del servicio. Los análisis técnicos demuestran que los resultados fuera de rango detectados en informes regulatorios corresponden a situaciones puntuales y aisladas, las cuales no representan riesgo para la salud pública ni evidencian fallas generalizadas en los sistemas”, señaló el AyA.
La institución sostuvo que el Laboratorio Nacional de Aguas mantiene un control permanente y riguroso mediante evaluaciones científicas de forma continua durante todo el año, permitiendo una visión integral y real del estado de los acueductos.
La ESPH, por su parte, afirmó que el agua que distribuye en la provincia es potable. “En ningún punto estudiado se encontró E. coli causante de enfermedades, y todos los demás valores se encontraron dentro de lo permitido por la norma técnica nacional, demostrando que los casos son confinados, esporádicos y sin riesgo para la población”, indicó.
Este medio consultó al Ministerio de Salud qué acciones tomará para garantizar la salud a las personas abastecidas específicamente por los acueductos mencionados en el Informe de Aresep.
El Ministerio respondió: “Anualmente se desarrollan planes de muestreo como parte de los programas de vigilancia, se realizan visitas y análisis de distintos niveles de calidad del agua. Además, se realizan análisis y acciones de seguimiento con base en información técnica proveniente de distintas fuentes”, incluyendo resultados del Laboratorio Nacional de Aguas.
También sostuvo que “mantiene la vigilancia de los reportes periódicos de calidad del agua que los operadores de acueductos deben remitir a las Áreas Rectoras de Salud”.
“A la mano de Dios”
La evaluación de la Aresep se realizó durante octubre y noviembre del año 2025. El informe de la Aresep también concluyó que el 36% de los acueductos muestreados tenían “un control inadecuado de la cloración del agua” y que otro 30% de los acueductos no tenía desinfección en su línea de abastecimiento.
Para poner un ejemplo, los tres reportes de resultados de análisis de agua del sistema de acueducto de La Gallega y Estero Azul, de Sierpe, en el Pacífico Sur “indican ausencia de cloración, presencia de coliformes fecales y E. coli”; y turbidez y color superando los Valores Máximos Admisibles (VMA), según el informe de la Aresep.
UNIVERSIDAD contactó a la Asada La Gallega Estero Azul, y su nuevo administrador, Donald Quesada, afirmó que esos resultados son “un poco viejos” y que en enero y febrero de este año el AyA realizó nuevos análisis que muestran que “en el pueblo el agua sale totalmente limpia”.
Quesada explicó que la nueva junta directiva de la Asada —que tiene alrededor de 510 abonados— tiene dos meses de haber asumido y que “antes el agua no se estaba clorando; no se limpiaba”, refiriéndose a la anterior administración.
Esta Asada se abastece de dos quebradas y tiene cuatro tanques de almacenamiento de 80.000 litros en total. Quesada aclaró que el agua ya sale potabilizada mediante el uso de prefiltros, filtros y “pangolo” (red grande que limpia de impurezas).
Para Édgar González, microbiólogo, especialista en gestión integrada de recursos hídricos y exjefe de calidad de agua de la GAM en el AyA, si bien el informe de la Aresep “es una foto de un instante” la situación es real.
González señala como responsable al AyA, y después al Ministerio de Salud y al Ministerio de Ambiente y Energía (Minae), encargado de velar por las cuencas hidrográficas donde están muchas de estas tomas.
En su criterio, echarle más cloro no soluciona el problema; es poner un parche, porque se requiere que las instituciones responsables vayan a la Asada y realicen una inspección sanitaria de los riesgos de todo tipo cerca de la captación, así como de la conducción.
González además, cuestionó con qué frecuencia el AyA está visitando los acueductos rurales, que son 2.000, según el Minae. “Hay dos terceras partes de esos acueductos que no tienen ningún control por parte del Estado. Están exactamente a la mano de Dios”, advirtió.
La entrada Salud en riesgo: 94 acueductos rurales con coliformes fecales, revela informe de la Aresep aparece primero en Semanario Universidad.
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