Rodrigo Chaves da en Miami otro paso más cerca de Trump

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Álvaro Murillo

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El presidente Rodrigo Chaves materializó este sábado sus afanes de acercamiento sin tapujos al gobierno de Estados Unidos, al participar en Miami en la cumbre convocada por el mandatario Donald Trump e incluir a Costa Rica en una nueva alianza de 17 países americanos que juntará esfuerzos militares para combatir el crimen organizado bajo el liderazgo de Washington. Se trata de un grupo presentado como “coalición militar” y bautizado Coalición Contra los Cárteles en América (CCCA).
Chaves participó en la reunión acompañado de su sucesora a partir del 8 de mayo, Laura Fernández, después de numerosos mensajes de lealtad a la administración Trump, de distanciamiento con China y de palabras de la mandataria electa en contra de México, cuya presidenta Claudia Sheinbaum ha reivindicado la soberanía en su territorio a pesar de reconocer la necesidad de acciones coordinadas contra los cárteles del narcotráfico.
El “aliado favorito”, como le ha llamado Chaves al gobierno de Trump, fue el anfitrión de 12 presidentes alineados con el conservadurismo de derecha, entre quienes estaba el argentino Javier Milei, el ecuatoriano Daniel Noboa y el salvadoreño Nayib Bukele, el referente internacional de la represión dura contra la delincuencia a quien describió como un «gran presidente».
«El corazón de nuestro acuerdo es el compromiso de utilizar fuerza militar letal para destruir estos siniestros cárteles y redes terroristas. De una vez por todas, vamos a acabar con ellos», declaró Trump ante sus invitados, sin que se conozca aún de qué manera se aplicará para Costa Rica, único de los países de esta nueva alianza que carece de fuerzas armadas.
Este mismo sábado el secretario general del Partido Liberación Nacional, Miguel Guillén, interpuso ante la Sala Constitucional una acción contra la suscripción de Costa Rica en esa coalición, bajo el alegato de que se incumple el mandato de la Constitución Política de mantener posiciones pacifistas acordes con la ausencia de un ejército. “La lucha contra el crimen organizado es legítima y necesaria, pero debe realizarse dentro del marco constitucional y del derecho internacional, no mediante la incorporación del país a esquemas de cooperación militar incompatibles con la identidad jurídica de la República”, adujo.

Intervención a conveniencia

La reunión realizada en club de golf propiedad de Trump, en Doral (Florida) abunda en la versión actual de Trump de la histórica ‘Doctrina Monroe’, con la que ha prometido intervenir para promover los intereses de Washington en las Américas, aumentar la seguridad del país y frenar la influencia de potencias como China.
Un ejemplo de esta postura fue la operación de las fuerzas estadounidenses que se saldó con el derrocamiento y la captura del presidente venezolano, Nicolás Maduro, en enero, y el bloqueo impuesto a la entrega de petróleo a Cuba.
El encuentro coincide asimismo con la guerra emprendida por Washington e Israel contra Irán, la semana pasada, después de numerosas señales de Chaves de afinidad con el gobierno israelí, como la firma de un TLC en diciembre, el reciente anuncio de apertura de una oficina comercial en Jerusalén o palabras que minimizan la gravedad de los ataques en la franja de Gaza después de octubre del 2023.
Además de Bukele, Milei y Noboa, Trump recibió a los presidentes de Bolivia, Costa Rica, República Dominicana, Honduras, Panamá, Paraguay, Guyana y Trinidad y Tobago, así como al presidente electo de Chile, José Antonio Kast, a cuya investidura asistirán Chaves y Laura Fernández.
Chaves ha exaltado la afinidad con algunos de estos gobiernos, pero sobre todo con el de Donald Trump, a quien hace un año aceptó, bajo la lógica de “amor con amor se paga”, recibir casi 200 migrantes de terceros países deportados de suelo estadounidense, algunos de los cuales sigue en Costa Rica.
Aunque en 2024 el ministro de Comercio Exterior, Manuel Tovar, dijo que a Costa Rica le convenía que ganara la demócrata Kamala Harris y no Trump, y a pesar de la política de aranceles no ha atendido el deseo costarricense de un trato preferencial, Chaves ha sido entusiasta en el acercamiento con Washington y ha exaltado la cooperación contra el crimen organizado que en el gobierno actual ha elevado a cifras récord los homicidios en Costa Rica.

Mensajes con dirección

Chaves ha respondido de manera concesiva a los llamados de autoridades estadounidenses, incluso previas a Trump, para excluir a China de sectores considerados estratégicos para la seguridad, como el de telecomunicaciones, como se ha visto en el proceso de desarrollo de la tecnología 5G.
“Estamos reduciendo la injerencia de ese país”, dijo Chaves en una entrevista con el medio mexicano Milenio, cuyos contenidos fueron ampliamente difundidos en redes sociales por cuentas afines a grupos que exaltan posiciones de derecha conservadora en la región.
Ese mismo medio entrevistó a Laura Fernández esta semana y recogió sus palabras quiere combatir el narcotráfico para evitar que Costa Rica se parezca a México. “México es un referente a donde no queremos llegar”, dijo Fernández que palabras que resonaron en las redes sociales y que también fueron criticadas por abrir una fricción gratuita con el gobierno de Sheinbaum, a pesar de varias similitudes entre ambas como herederas de presidentes que rompieron líneas de la política tradicional, como Chaves y el ahora expresidente Andrés Manuel López Obrador.
Chaves participó en la cumbre como jefe de Estado vigente, como líder del movimiento que ganó las elecciones de febrero y que logró colocar a su leal Laura Fernández en la Presidencia en los cuatro años siguientes, pero también como eventual funcionario de alto rango del gobierno entrante e incluso posible aspirante a una reelección en el futuro, “si hace falta”, como dijo en esa entrevista con Milenio.

Laura Fernández fue; Sheinbaum no

Costa Rica es parte de los países de la región que sufren las consecuencias del narcotráfico y que han ido dando señales en favor de políticas de mano dura, dijo a AFP Irene Mia, experta sobre América Latina en el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS, por sus siglas en inglés).
Este contexto ha reducido el rechazo regional al intervencionismo de Trump, añadió la analista, en contraposición con China, adversario geopolítico de Washington desde antes del retorno de Trump a la Casa Blanca.
El bloque internacional de lucha contra el crimen organizado no cuenta por ahora con la participación de los gobiernos izquierdistas de Claudia Sheinbaum ni del brasileño Lula da Silva.
Trump señaló a México como «el epicentro de la violencia de los cárteles», con organizaciones como la que dirigía Nemesio Oseguera, alias ‘El Mencho’, quien murió el 22 de febrero tras caer en un operativo especial de las autoridades mexicanas en coordinación con estadounidenses.

En la reunión estuvo también el secretario de Estado, Marco Rubio, que hizo alarde de origen latinoamericano y, tras pedir permiso a Trump para hablar en español, se dirigió a los invitados en tono elogioso. «Los países que están aquí representados son más que aliados, son amigos. Siempre están dispuestos a trabajar y cooperar con Estados Unidos y eso lo agradecemos. Y como usted dijo, señor presidente, estos son países con extraordinario potencial, algunos lo están cumpliendo, otros van camino», expresó Rubio antes de que Trump retomara el micrófono y señalara que el Secretario de Estado tiene la ventaja de ser bilingüe, a diferencia suya. «No voy a aprender su maldito idioma, no tengo tiempo», dijo.



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