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Giovanna Alvear
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El Gobierno del Reino Unido confirmó este miércoles 7 de enero de 2026 que brindó apoyo operativo a Estados Unidos para interceptar al petrolero Bella 1, de bandera rusa y rebautizado como Marinera, en aguas del océano Atlántico. Londres señaló que actuó tras una solicitud formal de asistencia de Washington y en coordinación directa entre fuerzas militares de ambos países.
El Ministerio de Defensa británico afirmó que la operación se desarrolló en la frontera marítima entre el Reino Unido, Islandia y Groenlandia. Según las autoridades, la acción se ejecutó conforme al derecho internacional y refleja el alto nivel de cooperación bilateral en materia de seguridad y defensa.
Las Fuerzas Armadas del Reino Unido aportaron apoyo operativo planificado a las unidades militares estadounidenses encargadas de la interceptación del buque. El Ministerio de Defensa explicó que este respaldo incluyó la instalación de bases y asistencia logística para facilitar la operación.
En el despliegue, el Reino Unido utilizó el petrolero de reabastecimiento RFA Tideforce para apoyar a las fuerzas estadounidenses que seguían al navío ruso. Además, la Real Fuerza Aérea británica aportó vigilancia aérea para reforzar el control de la zona durante la persecución.
El ministro de Defensa británico, John Healey, destacó la habilidad y el profesionalismo de las tropas del Reino Unido. Aseguró que su actuación resultó clave en la “exitosa intercepción” del Bella 1, que se dirigía hacia Rusia. Healey subrayó que el buque figura en la lista de sanciones de Estados Unidos por su vinculación con Irán.
Según el ministro, el petrolero forma parte de un “eje ruso-iraní de evasión de sanciones” que, a su juicio, alimenta el terrorismo, el conflicto y la inestabilidad desde Oriente Medio hasta Ucrania. En diciembre, el buque ya había repelido un intento de abordaje por parte de Estados Unidos y logró internarse en el Atlántico.
Durante la huida, la tripulación pintó una bandera rusa en uno de los costados, cambió el nombre del navío y modificó su matrícula para registrarlo como ruso. Healey afirmó que esta intercepción se enmarca en los esfuerzos globales para combatir el incumplimiento de sanciones internacionales.
Tras el abordaje, el Ministerio de Exteriores de Rusia exigió a Estados Unidos un “trato humano y digno” para los tripulantes del Marinera. Moscú señaló que entre la tripulación hay ciudadanos rusos y pidió que se respeten sus derechos y se facilite su pronto retorno.
La Guardia Costera estadounidense abordó el buque en el Atlántico Norte sin que la tripulación opusiera resistencia, según fuentes citadas por The New York Times. Las autoridades confirmaron que no avistaron navíos rusos en las inmediaciones. Rusia, sin embargo, aseguró que había enviado un submarino para escoltar al petrolero y denunció una “atención excesiva” por parte de EE.UU. y la OTAN.
Washington intenta incautar el buque desde finales de diciembre, cuando se dirigía a cargar petróleo en Venezuela, como parte del bloqueo a tanqueros vinculados al transporte de crudo venezolano. Este caso se suma a otros dos tanqueros asociados a una llamada “flota fantasma”, incautados desde que se intensificó la presión contra el Gobierno de Nicolás Maduro.
La cooperación entre Reino Unido y Estados Unidos se produce en un contexto de crecientes dudas sobre la solidez de la relación transatlántica y el papel de la OTAN, en medio de tensiones por las reiteradas declaraciones de la Administración estadounidense sobre Groenlandia, territorio de Dinamarca, también miembro de la alianza.
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El Ministerio de Defensa británico afirmó que la operación se desarrolló en la frontera marítima entre el Reino Unido, Islandia y Groenlandia. Según las autoridades, la acción se ejecutó conforme al derecho internacional y refleja el alto nivel de cooperación bilateral en materia de seguridad y defensa.
Apoyo militar británico en la operación de interceptación del petrolero
Las Fuerzas Armadas del Reino Unido aportaron apoyo operativo planificado a las unidades militares estadounidenses encargadas de la interceptación del buque. El Ministerio de Defensa explicó que este respaldo incluyó la instalación de bases y asistencia logística para facilitar la operación.
En el despliegue, el Reino Unido utilizó el petrolero de reabastecimiento RFA Tideforce para apoyar a las fuerzas estadounidenses que seguían al navío ruso. Además, la Real Fuerza Aérea británica aportó vigilancia aérea para reforzar el control de la zona durante la persecución.
El ministro de Defensa británico, John Healey, destacó la habilidad y el profesionalismo de las tropas del Reino Unido. Aseguró que su actuación resultó clave en la “exitosa intercepción” del Bella 1, que se dirigía hacia Rusia. Healey subrayó que el buque figura en la lista de sanciones de Estados Unidos por su vinculación con Irán.
Según el ministro, el petrolero forma parte de un “eje ruso-iraní de evasión de sanciones” que, a su juicio, alimenta el terrorismo, el conflicto y la inestabilidad desde Oriente Medio hasta Ucrania. En diciembre, el buque ya había repelido un intento de abordaje por parte de Estados Unidos y logró internarse en el Atlántico.
Durante la huida, la tripulación pintó una bandera rusa en uno de los costados, cambió el nombre del navío y modificó su matrícula para registrarlo como ruso. Healey afirmó que esta intercepción se enmarca en los esfuerzos globales para combatir el incumplimiento de sanciones internacionales.
Reacción de Rusia y contexto internacional
Tras el abordaje, el Ministerio de Exteriores de Rusia exigió a Estados Unidos un “trato humano y digno” para los tripulantes del Marinera. Moscú señaló que entre la tripulación hay ciudadanos rusos y pidió que se respeten sus derechos y se facilite su pronto retorno.
La Guardia Costera estadounidense abordó el buque en el Atlántico Norte sin que la tripulación opusiera resistencia, según fuentes citadas por The New York Times. Las autoridades confirmaron que no avistaron navíos rusos en las inmediaciones. Rusia, sin embargo, aseguró que había enviado un submarino para escoltar al petrolero y denunció una “atención excesiva” por parte de EE.UU. y la OTAN.
Washington intenta incautar el buque desde finales de diciembre, cuando se dirigía a cargar petróleo en Venezuela, como parte del bloqueo a tanqueros vinculados al transporte de crudo venezolano. Este caso se suma a otros dos tanqueros asociados a una llamada “flota fantasma”, incautados desde que se intensificó la presión contra el Gobierno de Nicolás Maduro.
La cooperación entre Reino Unido y Estados Unidos se produce en un contexto de crecientes dudas sobre la solidez de la relación transatlántica y el papel de la OTAN, en medio de tensiones por las reiteradas declaraciones de la Administración estadounidense sobre Groenlandia, territorio de Dinamarca, también miembro de la alianza.
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