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Giovanna Alvear
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Quito impulsa un plan de restauración ecológica en 412 hectáreas afectadas por incendios forestales. La Secretaría de Ambiente del Distrito Metropolitano incorpora drones para dispersar semillas en zonas estratégicas de la ciudad.
La iniciativa busca acelerar la recuperación de ecosistemas degradados. También apunta a intervenir áreas de difícil acceso y alta pendiente, donde los métodos tradicionales resultan limitados.
El modelo permite actuar con mayor eficiencia en territorios complejos. Los drones facilitan la siembra de especies nativas con valor ecológico y cultural, clave para la regeneración postincendio.
En una primera fase, el proyecto introduce llantén como especie herbácea y quishuar como especie arbustiva. Esta última presenta alta resistencia al fuego y a la sequía. Además, ayuda a estabilizar laderas y aporta recursos para polinizadores.
Las autoridades priorizaron zonas del sector Pifo–Itulcachi. El plan incluye las quebradas del río Cantarilla, Chupahuaycu y la microcuenca del río Chiche. La selección responde a criterios técnicos. Entre ellos constan la afectación por incendios forestales, la importancia hídrica y la necesidad de recuperar la conectividad ecológica.
En Itulcachi, el proyecto intervendrá cerca de 26 hectáreas. Allí se dispersarán más de 86 000 semillas. En la comuna ancestral Marco Pamba La Raya, ubicada en Chilibulo, se restaurarán aproximadamente 14 hectáreas con más de 47 000 semillas.
El plan contempla la dispersión de más de 133 000 semillas en cuatro ecosistemas priorizados. El proceso incorpora especies forestales, arbustivas y herbáceas.
Las condiciones del suelo, el clima y la metodología aplicada permitirán el establecimiento de 44 440 plantas. Esta recuperación vegetal reducirá la erosión. También fortalecerá servicios ecosistémicos como la regulación hídrica y la captura de carbono.
La iniciativa se ejecuta mediante un convenio administrado por la Secretaría de Ambiente. El Fondo Ambiental financia el proyecto y la Pontificia Universidad Católica del Ecuador se encarga de su ejecución. La inversión bordea los 214 000 dólares.
Con este plan, Quito articula tecnología e intervención ecológica. La estrategia busca proteger microcuencas, reducir riesgos ambientales y fortalecer la recuperación de los ecosistemas afectados.
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La iniciativa busca acelerar la recuperación de ecosistemas degradados. También apunta a intervenir áreas de difícil acceso y alta pendiente, donde los métodos tradicionales resultan limitados.
Intervención en zonas estratégicas
El modelo permite actuar con mayor eficiencia en territorios complejos. Los drones facilitan la siembra de especies nativas con valor ecológico y cultural, clave para la regeneración postincendio.
En una primera fase, el proyecto introduce llantén como especie herbácea y quishuar como especie arbustiva. Esta última presenta alta resistencia al fuego y a la sequía. Además, ayuda a estabilizar laderas y aporta recursos para polinizadores.
Las autoridades priorizaron zonas del sector Pifo–Itulcachi. El plan incluye las quebradas del río Cantarilla, Chupahuaycu y la microcuenca del río Chiche. La selección responde a criterios técnicos. Entre ellos constan la afectación por incendios forestales, la importancia hídrica y la necesidad de recuperar la conectividad ecológica.
En Itulcachi, el proyecto intervendrá cerca de 26 hectáreas. Allí se dispersarán más de 86 000 semillas. En la comuna ancestral Marco Pamba La Raya, ubicada en Chilibulo, se restaurarán aproximadamente 14 hectáreas con más de 47 000 semillas.
Alcance ambiental e inversión
El plan contempla la dispersión de más de 133 000 semillas en cuatro ecosistemas priorizados. El proceso incorpora especies forestales, arbustivas y herbáceas.
Las condiciones del suelo, el clima y la metodología aplicada permitirán el establecimiento de 44 440 plantas. Esta recuperación vegetal reducirá la erosión. También fortalecerá servicios ecosistémicos como la regulación hídrica y la captura de carbono.
La iniciativa se ejecuta mediante un convenio administrado por la Secretaría de Ambiente. El Fondo Ambiental financia el proyecto y la Pontificia Universidad Católica del Ecuador se encarga de su ejecución. La inversión bordea los 214 000 dólares.
Con este plan, Quito articula tecnología e intervención ecológica. La estrategia busca proteger microcuencas, reducir riesgos ambientales y fortalecer la recuperación de los ecosistemas afectados.
#QuitoSostenible | Junto a @PUCE_Ecuador y el Fondo Ambiental de Quito, implementamos tecnología ambiental para la restauración de áreas afectadas por incendios forestales.
Mediante el uso de drones forestales, se dispersan semillas de especies nativas para fortalecer la… pic.twitter.com/GjcmhUXgNq
— Ambiente Quito (@ambientequito) March 24, 2026
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