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Adair Mendez
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Dumpster, un proyecto que promueve el intercambio de ropa y el consumo consciente, celebrará su próxima edición el 21 de abril en el comedor estudiantil en el marco de la Semana Universitaria de la Universidad de Costa Rica (UCR). La iniciativa, creada por cinco estudiantes de Comunicación Colectiva, surgió como un trabajo de clase y hoy se ha convertido en un evento que reúne a cientos de personas interesadas en la moda, la sostenibilidad y la cultura.
El proyecto está conformado por Adair Méndez, Diego Muñoz, Lucía Leiva, Anapaula Sánchez y Matías Coto, quienes asumieron distintos roles para desarrollar la propuesta. Desde la producción y la dirección hasta la identidad gráfica y la gestión de redes sociales, el equipo ha construido el evento de manera autogestionada, sin respaldo institucional. “Somos cinco estudiantes y amigos, que comenzaron este proyecto desde un trabajo de clase”, explica Diego Muñoz, quien además es una de las caras visibles del proyecto en redes sociales.
Asistentes recorren los espacios de intercambio, emprendimientos y exhibición de ropa durante la segunda edición de Dumpster, un evento que combina moda, música y comunidad.
Dumpster funciona a partir de una lógica de intercambio: las personas llevan prendas que ya no utilizan y pueden cambiarlas por otras dentro del evento. Sin embargo, sus organizadores insisten en que la propuesta va más allá de una simple dinámica de trueque. “Dumpster es un evento de intercambio de ropa, pero más que eso también es una comunidad”, señala Lucía Leiva, encargada de contenido y edición audiovisual.
La experiencia se complementa con presentaciones musicales en vivo y la participación de emprendimientos, lo que transforma el espacio en un punto de encuentro cultural. Para el equipo, estos elementos son fundamentales para diferenciarse de otras iniciativas similares. “Creo que no existe ningún otro intercambio en el país que le entregue de gratis esta experiencia a las personas”, afirma Leiva.
La iniciativa también se posiciona como una respuesta crítica al consumo masivo de ropa, particularmente al modelo de “fast fashion”. Según Muñoz, una de las principales motivaciones para continuar con Dumpster ha sido evidenciar esta problemática y proponer alternativas desde lo colectivo: “ver la gran necesidad que hay al rededor de lo que es el consumo masivo de ropa”. En esa línea, el intercambio permite extender la vida útil de las prendas y fomentar prácticas más sostenibles.
Esa intención se refleja en las decisiones curatoriales del evento. El equipo evita incluir emprendimientos que se dediquen a la reventa de ropa de segunda mano, y más bien promueve el uso consciente desde el intercambio.
“Nos encanta la idea de ‘darle una segunda oportunidad’ a las prendas”, Lucía Leiva.
El crecimiento del proyecto ha sido progresivo, pero también inesperado para sus creadores. La primera edición, que inicialmente estaba pensada para realizarse entre compañeros de curso, terminó convocando a una gran cantidad de personas. “Ese día llegaron aproximadamente 400 personas a lo largo de todo el día”, recuerda Muñoz. La imagen de filas extensas fuera del comedor estudiantil marcó un punto de inflexión para el equipo, que entendió el alcance que podía tener la iniciativa.
Organizar un evento de estas dimensiones ha implicado retos importantes. “Definitivamente organizar un evento masivo entre cinco estudiantes que no tienen experiencia en esta área siempre será lo más difícil”, señala Anapaula Sánchez a UNIVERSIDAD, encargada del diseño gráfico del proyecto. A pesar de las limitaciones, el equipo ha logrado sostener el proyecto a partir de su propio esfuerzo, combinando sus responsabilidades académicas con la producción del evento.
Con el paso de las ediciones, Dumpster ha consolidado una comunidad diversa, que incluye principalmente personas jóvenes interesadas en la moda, pero también asistentes de distintos espacios educativos y contextos. El interés no se limita únicamente a la ropa, sino a la experiencia en sí: un espacio donde convergen la moda, la música y la interacción social.
Para el equipo, uno de los principales aprendizajes ha sido mantenerse fieles a sus valores. En un contexto donde el proyecto podría expandirse hacia modelos más comerciales, han optado por priorizar la coherencia con su propuesta inicial. Esta decisión ha permitido fortalecer la identidad de Dumpster como un espacio alternativo dentro del panorama cultural.
La próxima edición, que se realizará el 21 de abril en Semana U, promete mantener esa esencia. El evento contará con intercambio de ropa, una feria de emprendimientos y presentaciones de tres artistas, en una jornada que busca seguir consolidando la comunidad que se ha formado alrededor del proyecto.
Más allá del evento puntual, Dumpster se perfila como una iniciativa que responde a inquietudes generacionales sobre el consumo, la sostenibilidad y la forma en que las personas se relacionan con la moda. Desde un aula universitaria hasta un evento masivo, el proyecto evidencia cómo una idea académica puede transformarse en una propuesta cultural con impacto dentro y fuera del campus.
La entrada Prepárese para el «Dumpster» en la UCR, la feria que enseña a consumir moda con el intercambio de ropa aparece primero en Semanario Universidad.
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