Pregunten a los venezolanos

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Rodolfo Aliaga

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Estaba yo todo tranquilo escribiendo mi crítica al final de Stranger Things, cuando salió la noticia de la captura de Maduro. Pensé que era una inocentada atrasada del 28, que mi feed de noticias se había tardado en actualizar, pero no: una operación de extracción quirúrgica había sacado a Maduro y a su señora de Caracas con una movilización de 3 portaaviones, 150 aviones y 3 helicópteros (que nadie piense que la región no les interesa, oye). Yo estaba de vacaciones, pero como la internet es internet, ya se formaron bandos, los primeros posts sobre el tema van en los 3.657 comentarios, mis amigos zurdos ya se hicieron decir zurdos, mis otros amigos ya se hicieron decir imperialistas, pro yankis, pero yo tengo mi postura clara prácticamente desde 2019.

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  1. Mi primera reacción es definitiva: pregunten a los venezolanos. Lean lo que ellos comparten en redes. De acuerdo, las burbujas epistémicas o cámaras de eco lo acercan a uno a las reacciones y comentarios más cercanos a los propios, pero interesarse de verdad en el tema es poder y saber buscar. El 2019 estábamos protestando contra un dictadorzuelo que hizo un fraude monumental para eternizarse en el poder y tuvimos que soportar una andanada de tuits, comentarios de Facebook y columnas de opinión solidarizándose con un supuesto “golpe de estado” en Bolivia. No bastaron las explicaciones: vivimos aquí, lo vimos con nuestros ojos, estamos en un paro pacífico, la OEA lo acaba de certificar in situ… pero no, la izquierda internacional, fanática de la consigna y con menos espíritu crítico que el miembro de una secta (o tal vez con mucho bolsillo que llenar) nos aleccionaba e insultaba a los bolivianitos, ingenuos, que no sabíamos lo que estaba pasando en nuestro propio país, que éramos esclavos de las trasnacionales, que “no parecíamos bolivianos”. Honestamente, me pudrieron. Por ello, mi postura inicial es que si quieren opinar, entérense.
  2. Dicho esto, me cae pésimo que un gobernante ignorante en formación y poco empático en lo humano abuse de su poder y pisotee las leyes de forma permanente. Estoy hablando de ambos protagonistas centrales de esta historia. ¿Celebro la caída de Maduro? Totalmente, es un dictador que ha destruido su nación, empobrecido a su pueblo y ha ganado varias elecciones ya con mecanismos fraudulentos. ¿Celebro el abuso de Trump? No, y de hecho me asusta. Sus declaraciones de modelar la “doctrina Donroe” (híbrido de Donald, es decir, él, y Monroe) son una severa llamada de atención. Ya ni siquiera preocupa solo a la región. El 22 de diciembre, la Casa Blanca nombró a Jeff Landry, Gobernador de Luisiana, como “enviado especial para Groenlandia”, en un gesto atrevido de violación a la soberanía de los estados. Mientras escribo estas líneas, leo que los Estados Unidos se retirarán de 66 organizaciones internacionales, incluyendo 31 agencias de Naciones Unidas. «Ya no sirven a los intereses nacionales», señala el comunicado. Así es, justo cuando pensábamos que era el fin del socialismo del S. XXI,. Trump está haciendo todo lo posible por alimentar las consignas anti-imperialistas con las que se inflan los tarzanes de maceta.
  3. Tengamos claro que nadie en su sano juicio va a festejar una acción militar extranjera (o con apoyo extranjero) que se lleve a cabo en su país. Esto va con cariño para los que aún celebran y romantizan al Che Guevara con una percepción de la realidad totalmente alterada: dejen de hacerlo mientras protestan por la autodeterminación de los pueblos. Incluso está en nuestro himno: Si ambicioso poder algún día/sojuzgar a Bolivia intentare/al destino fatal se prepare/como el injusto que en Ingavi sufrió.
  4. Lo cual me lleva también a pensar en los supuestos “héroes” del ejército cubano caídos defendiendo a Maduro. ¿Qué hacían ahí? ¿No le correspondía ese papel al ejército venezolano? ¿Y ahora, cómo se reclama por la soberanía? Se nota que el ejército cubano está bien para reprimir manifestantes, pero no aguanta cinco minutos de un embate bélico serio.

Termino repitiendo lo dicho en primer término, y consciente de mi subjetividad: pregunten a los venezolanos. Su voz se escucha clara y fuerte en las redes, y escucharlos es lo que corresponde.

(*) Martín Díaz Meave es publicista y comunicador estratégico

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