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Parecida a una arena fangosa, la situación económica ha sido analizada por X. Para ella, se trata de esperar que las autoridades del Banco Central digan cómo van las cosas. La historia es muy sencilla: entras al portal del Banco y comienzas a ver los indicadores que nos muestran en todo momento. El estelar: el IMAE (Índice Mensual de Actividad Económica).
Al fijarse en las variables macroeconómicas, X sabe que en otro país ocurren cosas no del todo milagrosas. Se refiere a una comparación entre economías. No intentará exagerar y ponerse a comparar nuestro PIB con el de Dubai, por ejemplo.
Desde sus particulares antiguallas, los economistas tienen claro lo que piensa Trump de la economía norteamericana. En otros tiempos, se trataba de diseccionar lo que ocurría en Wall Street. En los artículos de Andy Kessler, que escribía para la revista Forbes, esto era lo que ocurría. Andy Kessler tenía claro cómo el empresario tenía la oportunidad para enriquecerse con ciertas inversiones.
Cargado de optimismo y de escepticismo a la vez, este año que ahora entra nos dice que estamos en otro tiempo: se parece todo a una película donde el protagonista intenta dar cátedra sobre cómo administrar una economía que quiere, a todas luces, crecer más.
Observadora a todo cuanto acontece, la gente está consciente de lo que ocurre en el mundo: aunque las redes privilegian el corte y el otro corte, mirar todo con una rapidez de segundos, no es menos cierto que la gente se informa por diversas vías. Ahora gugleas el nombre Trump y te sale todo lo referente a lo que ocurre en este momento, y no solo en Mar-A-Lago. El economista dominicano tiene claro que espera las noticias del Banco Central, pero también las del Ministerio de Hacienda y de Economía. De lo que se trata es de comprender cómo iniciaremos el año.
Como ocurre en otros países, los datos son publicados con lujo de detalles por las autoridades económicas. Las cifras están ahí para ser diseccionadas. Se lanza el analista a hacer una comparación de la nuestra con otras economías latinoamericanas y caribeñas. Se lanza a buscar una explicación donde todo aterriza con el color de las salvedades opacas.
Ahora, como Kessler en aquellos días de los noventa en su columna The Downsizer, trata de decir por una sola vez lo siguiente: “Pónganle atención a la inflación, el tema central de la economía”, según Keynes.
Observadores de catástrofes o de bonanzas, los que diseccionan el IMAE tienen claro lo que ocurrirá en este año que entra: el indicador aumenta en muchos rubros, y eso es ya de entrada una buena noticia. Pregunta el sabio: “¿Quién dijo que la economía crecerá en cantidad de plátanos producidos?”, y acto seguido encuentra la mejor manera de interpretar lo que ocurre en ese sector. Un amigo suyo ha comprado un camión para sacar auyamas de un campo y traerlas al mercado de productores. Mira las compras a todo dar, algo que le dice que este año entrará bien. Es el positivismo que muchos esperan, algo que no del todo ocurre en otros países del área. Para ir un poco más allá, se pregunta si Venezuela tiene algo más que producir que petróleo, y la respuesta es que sí, que la patria de Bolívar muestra una gran cantidad de rubros agrícolas como nosotros. “Tierra tienen”, dice alguno.
Llega el momento de saludar a las autoridades del Banco Central y entender cómo irá este año, que ya muchos consideran será su año más productivo. Ojalá que así sea, querido lector.
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Al fijarse en las variables macroeconómicas, X sabe que en otro país ocurren cosas no del todo milagrosas. Se refiere a una comparación entre economías. No intentará exagerar y ponerse a comparar nuestro PIB con el de Dubai, por ejemplo.
Desde sus particulares antiguallas, los economistas tienen claro lo que piensa Trump de la economía norteamericana. En otros tiempos, se trataba de diseccionar lo que ocurría en Wall Street. En los artículos de Andy Kessler, que escribía para la revista Forbes, esto era lo que ocurría. Andy Kessler tenía claro cómo el empresario tenía la oportunidad para enriquecerse con ciertas inversiones.
Cargado de optimismo y de escepticismo a la vez, este año que ahora entra nos dice que estamos en otro tiempo: se parece todo a una película donde el protagonista intenta dar cátedra sobre cómo administrar una economía que quiere, a todas luces, crecer más.
Observadora a todo cuanto acontece, la gente está consciente de lo que ocurre en el mundo: aunque las redes privilegian el corte y el otro corte, mirar todo con una rapidez de segundos, no es menos cierto que la gente se informa por diversas vías. Ahora gugleas el nombre Trump y te sale todo lo referente a lo que ocurre en este momento, y no solo en Mar-A-Lago. El economista dominicano tiene claro que espera las noticias del Banco Central, pero también las del Ministerio de Hacienda y de Economía. De lo que se trata es de comprender cómo iniciaremos el año.
Como ocurre en otros países, los datos son publicados con lujo de detalles por las autoridades económicas. Las cifras están ahí para ser diseccionadas. Se lanza el analista a hacer una comparación de la nuestra con otras economías latinoamericanas y caribeñas. Se lanza a buscar una explicación donde todo aterriza con el color de las salvedades opacas.
Ahora, como Kessler en aquellos días de los noventa en su columna The Downsizer, trata de decir por una sola vez lo siguiente: “Pónganle atención a la inflación, el tema central de la economía”, según Keynes.
Observadores de catástrofes o de bonanzas, los que diseccionan el IMAE tienen claro lo que ocurrirá en este año que entra: el indicador aumenta en muchos rubros, y eso es ya de entrada una buena noticia. Pregunta el sabio: “¿Quién dijo que la economía crecerá en cantidad de plátanos producidos?”, y acto seguido encuentra la mejor manera de interpretar lo que ocurre en ese sector. Un amigo suyo ha comprado un camión para sacar auyamas de un campo y traerlas al mercado de productores. Mira las compras a todo dar, algo que le dice que este año entrará bien. Es el positivismo que muchos esperan, algo que no del todo ocurre en otros países del área. Para ir un poco más allá, se pregunta si Venezuela tiene algo más que producir que petróleo, y la respuesta es que sí, que la patria de Bolívar muestra una gran cantidad de rubros agrícolas como nosotros. “Tierra tienen”, dice alguno.
Llega el momento de saludar a las autoridades del Banco Central y entender cómo irá este año, que ya muchos consideran será su año más productivo. Ojalá que así sea, querido lector.
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