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Ana Beatriz Fernández González
Guest
La tarde del sábado 31 de enero de 2026, un día antes de las elecciones para presidente y diputados en Costa Rica, la artista visual josefina Karla Solano caminó por la Plaza de la Cultura, en el corazón de la capital, con el fin de crear su arte de acción.
En sandalias y después descalza, con un enterizo blanco de encaje, el pelo rojizo, colocho y suelto, realizó a lo largo de 30 minutos una performance titulada Desdibujar.
Tres sacos repletos de sal la esperaban en una zona de la Plaza, mientras un grupo de palomas volaron, en un momento dado, de este a oeste.
Poco a poco, el piso fue llenándose de sal, pues ella derramó puchitos con una taza para formar cada letra de ese vocablo que nos convoca a las urnas el primer domingo de febrero cada cuatro años.
Inició dibujando las C y R: el corazón de la palabra; luego fueron emergiendo D E M O, de un lado, y A C I A, del otro. DEMOCRACIA, blanca, salina, sencilla, en mayúscula. Algunas personas se acercaron para, no solo verla crear su obra efímera, sino para participar en ella.
Sin mediar palabras, madres con bebés en sus brazos, niños, niñas y jóvenes —con banderas coloridas de sus partidos políticos— tomaron pocos de sal en los cuencos de sus manos y fueron agregándolos en las formas redondeadas de las letras.
La performance silenciosa fue grabada por un dron, de modo que un video con escenas elocuentes reprodujeron el viento, el batir de las palomas, las voces perdidas y los sonidos de la ciudad como banda sonora.
La obra Desdibujar fue respaldada por los Museos del Banco Central de Costa Rica (Museos BCCR) —que precisamente se ubica debajo de la Plaza de la Cultura—, que contribuyó con la seguridad y el video de su ejecución.
Desdibujar fue grabada por un dron; el viento, el batir de las palomas, las voces perdidas y los sonidos de la ciudad fueron la banda sonora. (Foto: Museos BCCR)
La curadora de los Museos BCCR, María José Monge, expresó que “la iniciativa de la artista coincidió, por una parte, con el deseo institucional de desplegar más contenidos en el espacio público y, por otra, con la convicción de que el momento histórico en el que nos encontramos demanda más provocaciones que nos inviten a reflexionar sobre la democracia en el contexto actual global”.
Monge agregó que “emplazar en pleno centro de la ciudad una palabra que designa un modelo de gobierno que ha sido amenazado recurrentemente, con elementos que aluden a la purificación, a la sanación y a la posibilidad de regeneración, nos pareció un gesto simple, pero también poderoso”.
Para la funcionaria, el involucramiento de las personas transeúntes evidenció el poder de lo público y de lo colectivo, activados a partir de una palabra y de una imagen que se desvanece.
Cambiar la realidad
Karla Solano comentó al Semanario UNIVERSIDAD, el domingo antes de terminada la jornada electoral, que la energía producida en la gente fue muy potente, al cambiar su realidad por un instante.
“En las performances no hablo con las personas. Trato de que la comunicación no sea verbal, para no intervenir y pedirles que hagan algo específico”, dijo Solano.
La artista solamente les dio la sal para que hicieran lo que quisieran, “y lo que hicieron fue rellenar las letras. Los niños también jugaban con la sal y la ponían en las letras, lo cual me pareció muy lindo, porque al final ellos son los que van a recibir esta democracia que estamos creando”.
Hace seis años, Solano se fue con su esposo de San José para vivir en Guanacaste, de donde luego partieron para radicar en Vietnam durante tres años. Regresaron del exterior en diciembre pasado para establecerse en Bijagua, comunidad donde Solano trabaja en la escuela de una amiga.
“Me he sentido muy triste de volver a una Costa Rica de la cual mis amigos me dicen: ‘Hay que sentarse viendo la puerta del restaurante porque puede pasar algo’”. Esta inseguridad ciudadana, entre otras realidades, llevó a Solano a abordar políticamente su arte con la propuesta Desdibujar.
“Estaba muy impresionada de ver tanta violencia y dije: no puede ser que vivamos con este miedo, no puede ser que nuestra Costa Rica haya cambiado tantísimo para mal”.
Como artista, entonces, quiso poner un granito de sal —no de arena— con el propósito de movilizar la conciencia de las personas. Esta necesidad la hizo contactar a Monge de los Museos BCCR y plantear la propuesta.
Solano afirmó que estaba muy asustada de ver videos de personas tan violentas, especialmente del presidente de la República, y tenía la esperanza de que los resultados permitieran un viraje del actual contexto político.
Por su carácter efímero, la performance Desdibujar permitió que desapareciera la obra para que Solano siga planteando ideas performativas que sean documentadas y queden como archivos históricos.
“Esas tomas definitivamente había que hacerlas desde arriba para poder leer las letras y vernos como hormigas, así tan pequeños dentro de una democracia que hay que cuidar porque se puede desdibujar muy fácilmente”, expresó Solano.
La curadora María José Monge comentó que “la esencia del arte de acción reside, en efecto, en que se trata de obras que acontecen en un lugar y en un momento determinado, cuya resolución, por más planeación que exista, está siempre sujeta a las vicisitudes del contexto temporal, espacial y social”.
Monge explicó que al tratarse de experiencias en tiempo real, que sólo pueden vivirse desde el lugar específico que se ocupa en ese momento, su registro es fundamental
como una forma de interconexión con otros contextos en el tiempo presente.
Con miras al futuro, siguió Monge: “La documentación pasará a ser una fuente indispensable para conocer y analizar la creación artística y su relación con la sociedad costarricense de inicios del siglo XXI”.
La entrada Performance Desdibujar: entre lo efímero y perdurable del arte aparece primero en Semanario Universidad.
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