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Carolina Vasco
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En las comunidades de Cotacachi, ubicadas en el norte de los Andes ecuatorianos, se estableció la primera escuela de partería ancestral del país. Esta iniciativa, impulsada por mujeres indígenas, busca preservar y transmitir conocimientos tradicionales sobre el parto en casa, indica EFE.
La escuela, denominada ‘Unanchu mamakuna’, comenzó su labor en 2021 gracias al Consejo Indígena de Salud Ancestral Hampik Warmikuna. Este esfuerzo responde al envejecimiento de las parteras tradicionales y a la necesidad de asegurar el relevo generacional.
Hasta ahora, la escuela ha formado a nueve parteras que ya trabajan en distintos territorios, muchos alejados de centros de salud.
La formación es gratuita y se basa en la transmisión directa de conocimientos por parte de parteras expertas, consideradas ‘mujeres sabias’. Según Martha Arotingo, quien acompaña nacimientos desde hace más de 20 años, parir en casa se ha convertido en una decisión política para muchas mujeres. Arotingo sostiene que esta elección representa una forma de recuperar la autonomía sobre sus cuerpos.
Arotingo afirma: “Una mujer tiene que estar convencida de que su cuerpo es su primer territorio”. Desde esta perspectiva, cada mujer debería poder decidir cómo y con quién quiere parir. Ella señala que un parto en casa es un acto político donde la mujer expresa su derecho a decidir sobre su propio cuerpo.
A diferencia del sistema hospitalario, donde los protocolos son estrictos, la atención de las parteras se adapta al ritmo y necesidades de cada mujer. Arotingo explica: “No estamos mirando en el reloj cuántas horas han pasado; estamos observando cómo está la mamá”. Este enfoque permite una atención más personalizada y menos estresante durante el proceso del parto, informa EFE.
En Ecuador, el 48 % de las mujeres ha sufrido violencia gineco-obstétrica a lo largo de su vida. Esta cifra asciende a cerca del 70 % entre mujeres indígenas, según la Encuesta Nacional de Relaciones Familiares y Violencia de Género contra las Mujeres (Envigmu) del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC). Ante esta realidad, muchas mujeres prefieren dar a luz en sus hogares, rodeadas de su familia y comunidad.
Para María Piñán, quien se forma como partera en esta escuela, el modo en que nacemos influye directamente en la sociedad. Ella considera fundamental cuidar todo el proceso del embarazo, incluyendo aspectos emocionales y comunitarios. Piñán afirma: “Tengo dos hijas y pienso que esta conexión más humana de tener un parto en casa con los seres queridos es muy importante”.
Le puede interesar: Las parteras mantienen la tradición en el sur de Quito
Las impulsoras de la escuela han atendido partos en comunidades alejadas sin recibir remuneración. Fortalecer la partería ancestral también está ligado a preservar la identidad cultural. Los conocimientos sobre plantas medicinales y cuidados durante el embarazo han sido transmitidos durante generaciones, señala EFE.
Esta escuela no solo representa un espacio para aprender sobre salud ancestral en Ecuador, sino también un esfuerzo por reivindicar los derechos y saberes ancestrales de las mujeres indígenas.
Información externa: Cotacachi
Con información de EFE
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Escuela de parteras en Cotacachi busca preservar conocimiento ancestral
La escuela, denominada ‘Unanchu mamakuna’, comenzó su labor en 2021 gracias al Consejo Indígena de Salud Ancestral Hampik Warmikuna. Este esfuerzo responde al envejecimiento de las parteras tradicionales y a la necesidad de asegurar el relevo generacional.
Formación gratuita para mujeres de comunidades
Hasta ahora, la escuela ha formado a nueve parteras que ya trabajan en distintos territorios, muchos alejados de centros de salud.
La formación es gratuita y se basa en la transmisión directa de conocimientos por parte de parteras expertas, consideradas ‘mujeres sabias’. Según Martha Arotingo, quien acompaña nacimientos desde hace más de 20 años, parir en casa se ha convertido en una decisión política para muchas mujeres. Arotingo sostiene que esta elección representa una forma de recuperar la autonomía sobre sus cuerpos.
Decisiones sobre el parto como acto político
Arotingo afirma: “Una mujer tiene que estar convencida de que su cuerpo es su primer territorio”. Desde esta perspectiva, cada mujer debería poder decidir cómo y con quién quiere parir. Ella señala que un parto en casa es un acto político donde la mujer expresa su derecho a decidir sobre su propio cuerpo.
Atención adaptada a las necesidades
A diferencia del sistema hospitalario, donde los protocolos son estrictos, la atención de las parteras se adapta al ritmo y necesidades de cada mujer. Arotingo explica: “No estamos mirando en el reloj cuántas horas han pasado; estamos observando cómo está la mamá”. Este enfoque permite una atención más personalizada y menos estresante durante el proceso del parto, informa EFE.
Desconfianza hacia el sistema sanitario
En Ecuador, el 48 % de las mujeres ha sufrido violencia gineco-obstétrica a lo largo de su vida. Esta cifra asciende a cerca del 70 % entre mujeres indígenas, según la Encuesta Nacional de Relaciones Familiares y Violencia de Género contra las Mujeres (Envigmu) del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC). Ante esta realidad, muchas mujeres prefieren dar a luz en sus hogares, rodeadas de su familia y comunidad.
Preservación cultural y conexión humana
Para María Piñán, quien se forma como partera en esta escuela, el modo en que nacemos influye directamente en la sociedad. Ella considera fundamental cuidar todo el proceso del embarazo, incluyendo aspectos emocionales y comunitarios. Piñán afirma: “Tengo dos hijas y pienso que esta conexión más humana de tener un parto en casa con los seres queridos es muy importante”.
Le puede interesar: Las parteras mantienen la tradición en el sur de Quito
Fortaleciendo la identidad cultural
Las impulsoras de la escuela han atendido partos en comunidades alejadas sin recibir remuneración. Fortalecer la partería ancestral también está ligado a preservar la identidad cultural. Los conocimientos sobre plantas medicinales y cuidados durante el embarazo han sido transmitidos durante generaciones, señala EFE.
Esta escuela no solo representa un espacio para aprender sobre salud ancestral en Ecuador, sino también un esfuerzo por reivindicar los derechos y saberes ancestrales de las mujeres indígenas.
Información externa: Cotacachi
Con información de EFE
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