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Nubes aborregadas: qué significan y por qué se asocian al temblor del 2 de enero en México
Las nubes aborregadas (altocúmulos) se han relacionado popularmente con los sismos. Conozca por qué algunas personas las vinculan con el temblor ocurrido en México.
María Alejandra Guzmán
2 de enero de 2026
|
16:58h
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Se cree popularmente que algunos indicios en el cielo son presagio de sismos. Imagen de nubes aborregadas tomada desde España utilizada con fines ilustrativos. (Foto Prensa Libre: EFE)
El 2 de enero se registró un sismo de magnitud 6.5 en Guerrero, Ciudad de México y otras regiones de la República Mexicana, según medios internacionales. A raíz de ello, usuarios en redes sociales compartieron videos en los que se observan nubes aborregadas en el cielo, lo cual suscitó comentarios que las vinculan con el movimiento telúrico.
De acuerdo con el medio mexicano ABC Noticias, se trata de nubes altocumulus undulatus (conocidas popularmente como aborregadas), que se forman a altitudes medias —generalmente entre los 2 mil y 6 mil metros— cuando hay una corriente de aire suave.
Tanto dicho medio como otras fuentes aclaran que, aunque popularmente se asocia la presencia de estas nubes con los sismos, no existe evidencia científica que respalde esta creencia.
En otras palabras, no hay comprobación científica de que el movimiento de las placas tectónicas sea capaz de generar algún patrón específico en las nubes, ubicadas a miles de metros de altura respecto del suelo.
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¿Qué son las nubes aborregadas?
Las nubes aborregadas (altocúmulos, en lenguaje científico) contienen una gran cantidad de agua líquida, pero por lo general no producen lluvia, indica National Geographic. Estas suelen ser grises y se clasifican como nubes de nivel medio. Asimismo, dicho medio científico señala que son irregulares y tienen forma de ondas o hileras.
Según datos del Servicio Meteorológico Nacional de Estados Unidos, están asociadas con ondas en la atmósfera que se desarrollan cuando el aire relativamente estable y de movimiento rápido es empujado hacia arriba y sobre una barrera topográfica orientada perpendicularmente, o casi perpendicularmente, a la dirección del viento en los niveles superiores.
De acuerdo con dicha fuente, la desviación genera una onda similar a la que se produce al lanzar una piedra a un estanque. Se observan con mayor frecuencia en invierno o primavera, cuando los vientos en altura suelen ser más fuertes.
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