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Ana Lucía Freire
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La Agencia Metropolitana de Control (AMC) puso fin a las actividades de un establecimiento en el barrio El Dorado, en el centro de Quito, que utilizaba la fachada de un hostal para funcionar como un bar clandestino. El operativo se dio tras recibir reiteradas denuncias ciudadanas sobre fiestas que se extendían hasta la madrugada.
El local se encontraba en una zona estratégica y sensible: a menos de 200 metros de una facultad de ciencias médicas y de un hospital. Según el reporte de las autoridades, el sitio era frecuentado por estudiantes universitarios, internos y profesionales de la salud.
Sara Naranjo, líder zonal de la AMC en la administración Manuela Sáenz, reveló que el establecimiento contaba con un sistema de cámaras externas. La propietaria utilizaba este monitoreo para seleccionar a quién permitir el ingreso y alertar sobre la presencia de inspectores municipales, intentando ocultar que el lugar no funcionaba realmente como un servicio de hospedaje.
“Esto evidencia que no se trataba de una actividad regular, sino de un funcionamiento clandestino que buscaba pasar desapercibido”, enfatizó Naranjo durante la intervención.
Debido a la falta de permisos para el expendio y consumo de bebidas alcohólicas, la responsable del inmueble enfrenta una sanción económica que podría alcanzar los 7 230 dólares.
El Municipio de Quito recordó que, según el Plan de Uso y Gestión del Suelo (PUGS), está estrictamente prohibido el funcionamiento de bares y discotecas en un radio menor a 200 metros de instituciones educativas.
En lo que va de 2026, la AMC ya ha clausurado cinco hostales en el Distrito Metropolitano por irregularidades similares. Entre las causas principales se encuentran:
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El local se encontraba en una zona estratégica y sensible: a menos de 200 metros de una facultad de ciencias médicas y de un hospital. Según el reporte de las autoridades, el sitio era frecuentado por estudiantes universitarios, internos y profesionales de la salud.
Cámaras para evadir a la autoridad
Sara Naranjo, líder zonal de la AMC en la administración Manuela Sáenz, reveló que el establecimiento contaba con un sistema de cámaras externas. La propietaria utilizaba este monitoreo para seleccionar a quién permitir el ingreso y alertar sobre la presencia de inspectores municipales, intentando ocultar que el lugar no funcionaba realmente como un servicio de hospedaje.
“Esto evidencia que no se trataba de una actividad regular, sino de un funcionamiento clandestino que buscaba pasar desapercibido”, enfatizó Naranjo durante la intervención.
Sanciones y normativa
Debido a la falta de permisos para el expendio y consumo de bebidas alcohólicas, la responsable del inmueble enfrenta una sanción económica que podría alcanzar los 7 230 dólares.
El Municipio de Quito recordó que, según el Plan de Uso y Gestión del Suelo (PUGS), está estrictamente prohibido el funcionamiento de bares y discotecas en un radio menor a 200 metros de instituciones educativas.
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Un problema recurrente
En lo que va de 2026, la AMC ya ha clausurado cinco hostales en el Distrito Metropolitano por irregularidades similares. Entre las causas principales se encuentran:
- Venta ilegal de alcohol.
- Falta de higiene.
- Ausencia de permisos de funcionamiento.
- Presencia de sustancias sujetas a fiscalización.
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