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Marcos Vaca
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El calendario dice enero de 2026, pero Michimercio siente que ya vivió tres meses de coberturas intensas, café recalentado y titulares urgentes. El culpable no es el trabajo… es el año.
Todo empezó cuando, el 31 de diciembre, el michi cometió el error clásico:
“Sorpréndeme, 2026”.
Y el universo respondió con entusiasmo.
Mientras el resto del país seguía peleando con el hornado frío, Michimercio ya estaba despierto. El 1 de enero madrugó para revisar qué pasaba en Suiza, tras una alerta informativa por un incendio en una discoteca.
Con un ojo abierto y otro cerrado, confirmó datos, revisó cables y pensó:
“Bueno, arrancamos movidos, pero seguro mañana baja”.
Error.
El 2 de enero, antes de que el cuerpo procese el feriado, sonó otra alerta: un fuerte temblor en México. Michimercio volvió a madrugar, ahora con cara de “esto ya no es normal”.
Actualizó, leyó, contrastó y empezó a sospechar que 2026 no venía con intenciones de ser tranquilo.
Desde el 3 de enero, Michimercio vive en estado permanente de vigilancia informativa. Todo por una avalancha de versiones, anuncios y reacciones internacionales tras la captura de Nicolás Maduro por parte del Gobierno de Estados Unidos.
Entre confirmaciones, desmentidos, reacciones y análisis, el michi no volvió a dormir bien. Cada noche se acuesta pensando:
“Seguro mañana amanece tranquilo”.
Y cada madrugada se despierta pensando:
“¿Qué pasó ahora?”.
La razón del agotamiento es simple:
Michimercio lo resume así:
“Enero no debería sentirse como octubre”.
Apenas es enero, y Michimercio ya preguntó si existen vacaciones por saturación informativa temprana. Mientras tanto, sigue madrugando, revisando titulares y esperando —con miedo— que 2026 no se vuelva a sorprender.
Nunca le digas al año “sorpréndeme” si trabajas en una redacción.
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Todo empezó cuando, el 31 de diciembre, el michi cometió el error clásico:
“Sorpréndeme, 2026”.
Y el universo respondió con entusiasmo.
1 de enero: madrugón internacional sin recalentado
Mientras el resto del país seguía peleando con el hornado frío, Michimercio ya estaba despierto. El 1 de enero madrugó para revisar qué pasaba en Suiza, tras una alerta informativa por un incendio en una discoteca.
Con un ojo abierto y otro cerrado, confirmó datos, revisó cables y pensó:
“Bueno, arrancamos movidos, pero seguro mañana baja”.
Error.
2 de enero: temblor, alerta y más café
El 2 de enero, antes de que el cuerpo procese el feriado, sonó otra alerta: un fuerte temblor en México. Michimercio volvió a madrugar, ahora con cara de “esto ya no es normal”.
Actualizó, leyó, contrastó y empezó a sospechar que 2026 no venía con intenciones de ser tranquilo.
Desde el 3 de enero: el ‘breaking news’ que no lo deja dormir
Desde el 3 de enero, Michimercio vive en estado permanente de vigilancia informativa. Todo por una avalancha de versiones, anuncios y reacciones internacionales tras la captura de Nicolás Maduro por parte del Gobierno de Estados Unidos.
Entre confirmaciones, desmentidos, reacciones y análisis, el michi no volvió a dormir bien. Cada noche se acuesta pensando:
“Seguro mañana amanece tranquilo”.
Y cada madrugada se despierta pensando:
“¿Qué pasó ahora?”.
Cansancio nivel enero avanzado
La razón del agotamiento es simple:
- Madruga todos los días
- Vive pendiente de alertas globales
- No ha tenido un solo amanecer tranquilo
- Ya gastó la energía del primer trimestre
Michimercio lo resume así:
“Enero no debería sentirse como octubre”.
Ya pidió vacaciones… y apenas empieza el año
Apenas es enero, y Michimercio ya preguntó si existen vacaciones por saturación informativa temprana. Mientras tanto, sigue madrugando, revisando titulares y esperando —con miedo— que 2026 no se vuelva a sorprender.
Nunca le digas al año “sorpréndeme” si trabajas en una redacción.
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