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Monserrat Cordero Parra
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El eventual agotamiento del Régimen de Invalidez, Vejez y Muerte (IVM) de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) antes del 2047, así como un acelerado envejecimiento de la población, hizo que la Gerencia de Pensiones de la institución diera a conocer recientemente 20 propuestas para reformarlo.
Se trata específicamente de cinco propuestas estructurales enfocadas en fortalecer el sistema nacional de pensiones, cinco dirigidas a optimizar la gestión interna del IVM y diez cuantificables orientadas a mejorar la sostenibilidad del régimen, las cuales serán discutidas en una Mesa Técnica Nacional a partir de octubre de este año antes de ser implementadas.
“Estas propuestas vienen porque la sociedad está cambiando muy rápido. ¿Por qué se dan estos ajustes? Porque el IVM se financia con las personas que están activas. Costa Rica en un período de 25 años está teniendo un invierno demográfico. En el año 2000, la tasa de hijos por mujer era 2,5 y ahora estamos en 1,3”, externó Barrantes.
“En unos años, y ya lo estamos viendo, cada vez van entrando menos cotizantes, y hay muchas personas que se están pensionando. Entonces esto significa que menos activos financian un mayor número de pensionados y por más tiempo. (…) La peor reforma es no hacer nada”, agregó Barrantes, quien destacó que es necesario discutir estas medidas.
Del total de propuestas destacan tres que tendrían un gran impacto sobre los pensionados del IVM, y que desde ya generan críticas de varios sectores: el ajuste de la tasa de reemplazo integral, el pago del aseguramiento en salud y el aumento en el requisito de 300 a 360 cuotas.
“Son propuestas que afectan los ingresos de las personas a la hora de pensionarse o durante el período de pensión, y es en particular a la que más énfasis le dio la Gerencia de Pensiones”, externó el economista e investigador de la Universidad Nacional (UNA), Leiner Vargas.
Ajuste en tasa de reemplazo integral
Sobre el ajuste en la tasa de reemplazo integral, la propuesta de la CCSS plantea que la pensión de una persona no provenga únicamente del IVM, sino que también incorpore los recursos acumulados en el Régimen Obligatorio de Pensiones (ROP) y, eventualmente, planes complementarios voluntarios. Con ello, se busca que la tasa de reemplazo alcance el 60% del ingreso percibido durante la vida laboral.
Hasta ahora, la tasa de reemplazo únicamente es asumida por el IVM y asciende al 60%. Con la nueva medida se prevé que un 40% sea asumido por el régimen y un 20% por el ROP.
Para el economista Leiner Vargas, plantear esta medida es asumir que el trabajador es falto de inteligencia, pues implica robarle un 20% de su pensión.
“El ROP es un ahorro del trabajador, nunca fue diseñado para sustituir la pensión del IVM. Uno cotiza para el IVM de forma diferenciada que para el ROP. Decir que voy a sustituir un 20% que ahora ya no va a dar el IVM con el ROP es robarle al trabajador, quien recibiría 20% menos de la pensión que recibe actualmente”, externó Vargas.
“Cargar sobre los hombros de estas personas esta medida es inhumano y es falto a todo tipo de sentido común. Es ponerle un impuesto a la calidad de vida de los adultos mayores. Además es una grosería porque se está poniendo en el momento en que ellos no tienen cómo resolverlo. Ese 20% significa menos salud, cuido, alimentación, y capacidad para resolver su vida”, agregó.
Esto es visto de manera diferente por el gerente de pensiones de la CCSS, Jaime Barrantes, quien opina que todos los países están reformando sus sistemas debido a los cambios en las condiciones demográficas.
“Ningún sistema de pensión en el mundo da un 100% de reemplazo. En promedio, los sistemas obligatorios dan entre 50% y 60%, sumados uno o varios pilares como nosotros”, mencionó.
El jerarca además indicó que actualmente a la CCSS no le alcanza para cubrir las pensiones de 400.000 pensionados, por lo que se ha echado mano de intereses y de la reserva.
“Cuando se duplique el número de pensionados, ¿de dónde va a venir ese ingreso? Por eso el país requiere de una discusión de estos temas”, aseguró.
Pago del aseguramiento en salud
La otra medida que ha generado cuestionamientos es la relacionada con el financiamiento del Seguro de Enfermedad y Maternidad (SEM).
Actualmente, en el IVM, las personas jubiladas no pagan directamente su cuota de aseguramiento de salud, sino que el costo es asumido en su totalidad por el propio fondo del IVM. La propuesta en discusión plantea trasladar la carga de ese financiamiento a los pensionados, lo que implicaría una reducción en el monto neto que reciben mensualmente.
Para Vargas, esta medida significaría para el pensionado perder un derecho adquirido y, de alguna manera, “cobrar dos veces”. De aplicarse, las personas recibirían entre ₡10.000 y ₡25.000 menos de su pensión, según cada caso.
“Esto es innegociable sin que el Estado le pague a la CCSS. El trabajador que cotizó 40 años para la CCSS en ambos seguros y que ahora le vengan a cobrar durante su jubilación la cotización del SEM, es como si no hubiese cotizado durante 40 años para el seguro. Uno cotiza durante la vida laboral, precisamente para la época en la que tienen que atenderlo, cuando se enferma”, externó Vargas.
Hasta el 31 de mayo del 2025, antes de que entrara en funcionamiento el sistema informático ERP-SAP, el Estado debía al IVM un total de ₡770.000 millones.
Sobre esta propuesta, Barrantes, por su parte, defendió que “es un tema de equiparación”. Agregó también que la medida es “dura” para los cotizantes del IVM; no obstante, los pensionados de otros regímenes como el de la Junta de Pensiones y Jubilaciones del Magisterio Nacional (Jupema) ya estaban acostumbrados a esto.
Aumento de 300 a 360 cuotas
La tercera propuesta que tendría grandes implicaciones para los trabajadores es aumentar de 300 a 360 las cuotas requeridas para la jubilación. En el caso de quienes no cuenten con cuotas suficientes, la medida podría traducirse en 5 años adicionales de cotización antes de acceder a la pensión.
De acuerdo con el economista, esta medida afectaría aún más a las mujeres, quienes por maternidad, muchas veces tienen períodos muy largos de salida del mercado laboral. A ellas se suman los trabajadores del sector privado que en muchas ocasiones tienen trayectorias profesionales interrumpidas.
“Si uno llega a los 65 años y la CCSS cambia la actual situación, y le aumenta 60 meses para poder pensionarse. Lo que le está diciendo es que necesita trabajar desde los 65 y hasta los 70 años para poder pensionarse”, externó el economista.
El gerente de pensiones, por su parte, externó que no se planteó ninguna propuesta que aumente la edad de retiro. Asimismo, agregó que en el régimen del IVM los cotizantes tienen la posibilidad de retirarse con 15 años o más de trabajo a los 65 años de edad, eso sí, con una pensión proporcional.
Esto fue nuevamente criticado por Vargas, quien dijo que la pensión proporcional “no existe” en este régimen.
“Una persona que trabajó 15 años hoy no puede decir: deme la plata que yo coticé. Eso no es cierto, es una falta de respeto para el pensionado. La pensión proporcional no existe. Esta medida es una forma de aumentar la edad sin decirlo”, criticó.
Finalmente, Barrantes indicó que las propuestas son una base y que existe una apertura para hacer cambios. “Yo entiendo todas estas circunstancias, pero de algún lado tienen que salir los recursos. Ya de la cotización no alcanza para todos estos beneficios. Como país, ¿qué vamos a hacer?”.
La entrada Menos pensión, más cuotas y nuevos cobros: las propuestas que sacuden el IVM aparece primero en Semanario Universidad.
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