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Yaritza Mojica
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Un calendario de consultas para debatir posibles modificaciones a la Ley Orgánica de Educación —Ley 47 de 1946— será establecido por el Ministerio de Educación (Meduca), informó la ministra Lucy Molinar.
El diálogo para una nueva Ley Orgánica de Educación, que será a nivel nacional, tiene como objetivo construir un proyecto consensuado y alineado con las necesidades futuras del país.
Molinar explicó que el tema fue abordado recientemente con el presidente de la República, José Raúl Mulino, y que se acordó impulsar consultas amplias, sin fechas apresuradas. “Queremos escuchar a todo el mundo, hacerlo sin prisa, pero sin pausa, y pensar en Panamá a futuro, no presentar un proyecto improvisado solo para cumplir una meta”, sostuvo.
La titular de Educación indicó que la intención es elaborar una propuesta que fortalezca el sistema educativo desde el nivel preescolar hasta la educación superior, y que permita a los jóvenes contar con mayores oportunidades en un mundo cada vez más competitivo y cambiante.
En ese sentido, Molinar reflexionó sobre la necesidad de revisar el modelo educativo actual, al señalar que estudios recientes evidencian que muchos cargos ejecutivos y de alta responsabilidad en empresas del país están ocupados por profesionales formados fuera de Panamá. “Eso tiene que llamarnos a la conciencia. Hay algo que no hemos hecho bien y tenemos que rectificar”, afirmó.
La ministra recalcó que la búsqueda de la excelencia académica no está reñida con el desarrollo del sector privado ni con la rentabilidad de las instituciones educativas. Aclaró, además, que no existe ninguna intención de cerrar universidades, sino de elevar los estándares de calidad. “Mientras todos somos mejores, el país es mejor”, enfatizó.
Molinar destacó que ya existen avances dentro del sistema educativo que marcan el rumbo hacia la excelencia, incluso sin reformas legales; sin embargo, consideró necesario crear un marco jurídico que impulse y consolide ese proceso de mejora de cara al futuro.
Subrayó que la reforma debe responder a los cambios estructurales del mundo actual, incluyendo el impacto de la tecnología y la inteligencia artificial. “El mundo cambió y no se va a detener. Tenemos que adecuarnos a los tiempos y ofrecer a nuestros estudiantes las herramientas para ser parte de ese nuevo escenario”, concluyó.
El pasado 2 de enero, durante la instalación de la segunda legislatura del segundo período de sesiones ordinarias de la Asamblea Nacional, el presidente Mulino indicó que el objetivo central es actualizar el marco legal que rige la educación, a fin de mejorar la calidad del aprendizaje, optimizar los procesos administrativos, enfrentar los problemas del sector con mayor eficiencia y administrar de mejor manera los recursos públicos destinados a la educación.
Mulino fue enfático al señalar que el sistema educativo actual no responde a las realidades ni a los retos del contexto global, lo que —a su juicio— limita la generación de igualdad de oportunidades para los estudiantes. “La educación panameña no está a la altura de las circunstancias de este nuevo mundo. Está desactualizada”, afirmó.
Las autoridades indicaron que en la fase participativa se escuchará a todos los sectores vinculados al sistema educativo, incluidos docentes, estudiantes, padres de familia y otros actores sociales. Subrayaron que este intercambio de ideas debe darse en espacios de diálogo y análisis, y no mediante protestas o paralizaciones.
La última modificación a la Ley Orgánica de Educación (Ley 47) se dio a través de la Ley 34 del 6 de julio de 1995, que modificó, derogó y adicionó artículos para modernizar el sistema educativo. Esta reforma estableció las bases para la Evaluación Nacional de la Calidad Educativa (Sinece), reestructuró aspectos del Meduca y de las universidades, y creó nuevas carreras técnicas intermedias, con el fin de mejorar la eficiencia y eficacia de la educación panameña.
En 1997 se registró una huelga nacional en rechazo a estas modificaciones y, con el cambio de gobierno en 1999, las reformas quedaron abandonadas.
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El diálogo para una nueva Ley Orgánica de Educación, que será a nivel nacional, tiene como objetivo construir un proyecto consensuado y alineado con las necesidades futuras del país.
Molinar explicó que el tema fue abordado recientemente con el presidente de la República, José Raúl Mulino, y que se acordó impulsar consultas amplias, sin fechas apresuradas. “Queremos escuchar a todo el mundo, hacerlo sin prisa, pero sin pausa, y pensar en Panamá a futuro, no presentar un proyecto improvisado solo para cumplir una meta”, sostuvo.
La titular de Educación indicó que la intención es elaborar una propuesta que fortalezca el sistema educativo desde el nivel preescolar hasta la educación superior, y que permita a los jóvenes contar con mayores oportunidades en un mundo cada vez más competitivo y cambiante.
En ese sentido, Molinar reflexionó sobre la necesidad de revisar el modelo educativo actual, al señalar que estudios recientes evidencian que muchos cargos ejecutivos y de alta responsabilidad en empresas del país están ocupados por profesionales formados fuera de Panamá. “Eso tiene que llamarnos a la conciencia. Hay algo que no hemos hecho bien y tenemos que rectificar”, afirmó.
La ministra recalcó que la búsqueda de la excelencia académica no está reñida con el desarrollo del sector privado ni con la rentabilidad de las instituciones educativas. Aclaró, además, que no existe ninguna intención de cerrar universidades, sino de elevar los estándares de calidad. “Mientras todos somos mejores, el país es mejor”, enfatizó.
Molinar destacó que ya existen avances dentro del sistema educativo que marcan el rumbo hacia la excelencia, incluso sin reformas legales; sin embargo, consideró necesario crear un marco jurídico que impulse y consolide ese proceso de mejora de cara al futuro.
Subrayó que la reforma debe responder a los cambios estructurales del mundo actual, incluyendo el impacto de la tecnología y la inteligencia artificial. “El mundo cambió y no se va a detener. Tenemos que adecuarnos a los tiempos y ofrecer a nuestros estudiantes las herramientas para ser parte de ese nuevo escenario”, concluyó.
La ministra de Educación, Lucy Molinar, anunció que el proyecto de reforma a la Ley Orgánica de Educación se desarrollará mediante un calendario de consultas, con el objetivo de escuchar a todos los sectores y construir una visión de país pensada para el futuro.#SomosMeduca… pic.twitter.com/988ObmjeH1
— Ministerio de Educación de Panamá (@MeducaPma) January 7, 2026
El pasado 2 de enero, durante la instalación de la segunda legislatura del segundo período de sesiones ordinarias de la Asamblea Nacional, el presidente Mulino indicó que el objetivo central es actualizar el marco legal que rige la educación, a fin de mejorar la calidad del aprendizaje, optimizar los procesos administrativos, enfrentar los problemas del sector con mayor eficiencia y administrar de mejor manera los recursos públicos destinados a la educación.
Mulino fue enfático al señalar que el sistema educativo actual no responde a las realidades ni a los retos del contexto global, lo que —a su juicio— limita la generación de igualdad de oportunidades para los estudiantes. “La educación panameña no está a la altura de las circunstancias de este nuevo mundo. Está desactualizada”, afirmó.
Las autoridades indicaron que en la fase participativa se escuchará a todos los sectores vinculados al sistema educativo, incluidos docentes, estudiantes, padres de familia y otros actores sociales. Subrayaron que este intercambio de ideas debe darse en espacios de diálogo y análisis, y no mediante protestas o paralizaciones.
La última modificación a la Ley Orgánica de Educación (Ley 47) se dio a través de la Ley 34 del 6 de julio de 1995, que modificó, derogó y adicionó artículos para modernizar el sistema educativo. Esta reforma estableció las bases para la Evaluación Nacional de la Calidad Educativa (Sinece), reestructuró aspectos del Meduca y de las universidades, y creó nuevas carreras técnicas intermedias, con el fin de mejorar la eficiencia y eficacia de la educación panameña.
En 1997 se registró una huelga nacional en rechazo a estas modificaciones y, con el cambio de gobierno en 1999, las reformas quedaron abandonadas.
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