Más de 150 empresas de Ecuador apoyaron la formación dual. Una norma está en debate.

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Giovanni Astudillo

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La formación dual en Ecuador atraviesa un momento clave de consolidación gracias al avance del proyecto de Ley Orgánica para la Reactivación Económica a través del Fortalecimiento de la Vinculación del sector Productivo con la Educación. La normativa busca articular la educación, el sector productivo y el empleo juvenil.

El proyecto está listo para segundo debate en el pleno de la Asamblea Nacional.


Para Cristian Riofrío, presidente de la Corporación Formados, el respaldo legal es el elemento que permitirá que un modelo con más de 20 años de evolución alcance finalmente una escala nacional, estructural y sostenible.


El modelo de educación dual nació hace más de dos décadas, pero fue a partir de 2013 cuando distintos gremios productivos comenzaron a impulsarlo con mayor fuerza, sumándose al liderazgo de Cuenca y de la Cámara de Industrias.

Durante ese proceso, la falta de normativa específica limitó su crecimiento, obligando a realizar ajustes parciales en distintos cuerpos legales.

Este proyecto de ley integra esos cambios en un solo marco normativo, fortaleciendo la educación técnica y tecnológica, la empleabilidad juvenil y la competitividad empresarial.

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Incentivos para empresas, estudiantes y universidades​


Uno de los ejes estratégicos de la Ley Orgánica para la Reactivación Económica a través del Fortalecimiento de la Vinculación del sector Productivo con la Educación es la creación de incentivos que involucren a todos los actores del sistema.

Empresas, instituciones de educación superior y estudiantes pasan a formar parte de un marco normativo sólido, diseñado para impulsar la formación de talento humano calificado según la demanda del mercado laboral.


Los incentivos para empresas, especialmente aquellas que contraten jóvenes en prácticas preprofesionales, son clave para reducir el desempleo juvenil y facilitar la transición de los estudiantes al mercado laboral.

Al mismo tiempo, las universidades e institutos encuentran un entorno regulado que favorece la pertinencia de su oferta académica y su vinculación con el sector productivo.

Carreras técnicas con enfoque productivo y certificación alemana​


Desde la Corporación Formados, el impulso inicial se ha centrado en carreras técnicas y tecnológicas para el sector manufacturero, consideradas estratégicas para el desarrollo industrial del país.

A partir de este eje, se han desarrollado programas en mecánica, electricidad y mantenimiento industrial, áreas transversales necesarias en sectores como alimentos, madera, textil o confección.


Un elemento diferenciador es la certificación alemana, que permite a los estudiantes obtener un doble título: el otorgado por la institución ecuatoriana y uno validado bajo estándares de Alemania, dice Riofrío.

Las mallas curriculares, los exámenes teóricos y prácticos y los procesos de evaluación se adaptan al contexto local, pero mantienen el rigor del sistema alemán de formación dual.

Formación sectorial y vínculo con el sector público​


Además de las carreras transversales, la formación dual ha incorporado programas sectoriales específicos como producción textil, confección, procesamiento de alimentos, manejo forestal, silvicultura, procesamiento industrial de la madera y plásticos.


Estas carreras responden directamente a las necesidades del sector productivo ecuatoriano, fortaleciendo cadenas de valor estratégicas.

Existe también un segundo grupo de carreras vinculadas al sector público, como parvulario y guías penitenciarios, donde la formación dual ha demostrado ser una herramienta eficaz para mejorar la calidad del talento humano en áreas sociales y de servicio estatal.

Bachillerato técnico dual es la base del sistema​


Un tercer componente del modelo es el bachillerato técnico dual, que busca articular la educación media con las carreras técnicas y tecnológicas de tercer nivel.


Tras los cambios institucionales en el Ministerio de Educación, el objetivo es que los estudiantes del bachillerato técnico mantengan una relación temprana con empresas formadoras y cuenten con un perfil de salida alineado a las demandas del mercado laboral.

Esta articulación educativa permite construir trayectorias formativas claras, reducir la deserción estudiantil y mejorar las oportunidades de empleo juvenil, uno de los principales desafíos sociales y económicos del país.

Empresas formadoras y alcance territorial​


Actualmente, se estima que más de 150 empresas formadoras participan en esquemas de formación dual en Ecuador, señala Riofrío.

Estas compañías provienen de sectores como línea blanca, alimentos, madera, textil, confección, plásticos y calzado.

En Cuenca, por ejemplo, empresas de línea blanca y del sector llantero fueron pioneras en adoptar el modelo, con referentes industriales que marcaron el camino.

En términos geográficos, la formación dual se ha concentrado principalmente en Cuenca, Quito y Guayaquil, aunque también ha tenido experiencias en Manta, Quevedo y Latacunga.

La mayor presencia en ciudades grandes responde a la concentración empresarial y a la mayor disponibilidad de plazas para estudiantes en formación.

Según Riofrío, hasta el momento hay 4 200 graduados en Ecuador y, en la actualidad, 493 estudiantes están cursando los diferentes programas de formación dual.

Cambiar la percepción sobre la educación técnica​


Uno de los mayores retos sigue siendo cultural. En Ecuador, durante años, las carreras técnicas y tecnológicas fueron percibidas como opciones de menor prestigio frente a profesiones tradicionales como medicina, derecho o ingeniería.

Recuperar la confianza de las familias y de los estudiantes ha sido un proceso lento, pese a que el mercado laboral demanda técnicos calificados.


Según análisis comparativos con Alemania, por cada ingeniero se requieren al menos cinco técnicos. Sin embargo, la oferta educativa no siempre refleja esa realidad.

La ley busca corregir esta brecha mediante incentivos, comunicación estratégica y una mayor alineación entre educación y producción.

La visión del sector público: empleo juvenil y productividad​


Desde el Estado, el impulso a la ley responde a una problemática estructural: el alto desempleo juvenil.

De acuerdo con Andrés Robalino, viceministro de Producción, cerca del 62% de los jóvenes que egresan de la universidad no consiguen empleo, una cifra que evidencia la desconexión entre la oferta académica y la demanda laboral.

Este proyecto de ley orgánica propone la creación de un comité público-privado, inspirado en el modelo alemán, donde sector académico, empresas y Estado definan conjuntamente las necesidades de formación.

Este comité estará presidido por el Ministerio de Producción, lo que introduce una visión productiva en la política educativa.

Educación alineada al desarrollo económico


Actualmente, cerca del 77% de las carreras en Ecuador corresponden a ciencias sociales, mientras que solo el 4% son técnicas y tecnológicas y el 7% ingenierías, dice Robalino.

En contraste, países como China o Corea del Sur concentran más del 90% de su oferta educativa en áreas técnicas, tecnológicas e ingenieriles, lo que explica su liderazgo en innovación y desarrollo industrial, destaca Robalino.

Para Riofrío, este enfoque confirma que la formación dual, bien institucionalizada, puede convertirse en una herramienta clave para mejorar la competitividad empresarial, reducir el desempleo juvenil y sentar las bases de un crecimiento económico sostenido en Ecuador.

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