Más allá de las carreteras: el verdadero alcance de las APP en Panamá

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Esperanza Miranda

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La reciente firma del contrato del proyecto de la Carretera Panamericana Oeste vuelve a colocar en el debate público una herramienta que, bien utilizada, puede transformar la forma en que Panamá planifica y ejecuta su infraestructura: la Ley 93 de 2019 de Asociaciones Público-Privadas.

Desde la perspectiva de quienes participamos en la estructuración técnica y legal de este tipo de iniciativas, los proyectos de Asociación Público-Privada no deben analizarse únicamente desde la óptica de una obra específica. Su verdadero alcance es mucho mayor: representan una forma distinta de concebir la infraestructura pública, donde el foco se traslada del simple acto de construir hacia la provisión sostenida de servicios de calidad.

Panamá inició este camino con el proyecto Carretera Panamericana Este, actualmente en ejecución. Con la Carretera Panamericana Oeste, el modelo continúa evolucionando dentro del ecosistema de inversión pública del país, aportando nuevas experiencias y aprendizajes en la estructuración y gestión de proyectos de largo plazo.

La importancia de estos proyectos no radica únicamente en su magnitud física, sino en el estándar técnico que exige su preparación. Las APP obligan a estructurar cada iniciativa con una rigurosidad que incluye estudios de factibilidad integral, análisis de costo-beneficio, evaluaciones de valor por dinero y matrices detalladas de asignación de riesgos.

Este proceso permite identificar, desde etapas tempranas, qué riesgos puede gestionar mejor el sector público y cuáles el sector privado, con el objetivo de lograr proyectos más eficientes y sostenibles en el tiempo.

En este modelo, el sector privado no participa solamente como constructor. Su rol se extiende al diseño, financiamiento, operación y mantenimiento del activo durante períodos prolongados. En estos casos, los pagos del Estado están condicionados al desempeño y a la disponibilidad efectiva de la infraestructura. Este enfoque introduce un incentivo claro: la calidad del servicio se convierte en el elemento central del contrato.

La experiencia internacional demuestra que los programas de APP más exitosos son aquellos que se desarrollan dentro de una visión estratégica de largo plazo. Países de Europa y de la región han logrado modernizar su infraestructura precisamente porque estos esquemas se convirtieron en parte estructural de sus políticas de desarrollo, respaldados por instituciones técnicas sólidas y una cartera continua de proyectos.

Panamá posee condiciones particularmente favorables para avanzar en esa dirección. Su posición geográfica, su vocación logística y su crecimiento urbano requieren inversiones sostenidas en transporte, conectividad, agua, saneamiento y equipamientos públicos.

La pregunta ya no es si el país necesita más infraestructura, sino cómo estructurarla de manera responsable, eficiente y financieramente sostenible.

Las Asociaciones Público-Privadas ofrecen una respuesta posible cuando se aplican con rigor técnico, transparencia y adecuada planificación. Pero su éxito depende de algo más profundo que la firma de contratos: requiere continuidad institucional, fortalecimiento de capacidades técnicas en el sector público y una visión compartida entre el Estado, el sector privado y la sociedad.

La infraestructura define, en gran medida, la competitividad de un país y la calidad de vida de sus ciudadanos. Carreteras que reducen tiempos de traslado, sistemas logísticos eficientes o servicios públicos confiables tienen un impacto directo en la productividad, el acceso a oportunidades y el desarrollo regional.

En ese contexto, cada proyecto estructurado bajo el modelo APP aporta también una experiencia acumulada para el país. Cada proceso mejora las metodologías, fortalece las instituciones y amplía el conocimiento técnico necesario para estructurar iniciativas cada vez más sofisticadas.

Panamá se encuentra en una etapa relevante en la evolución de este modelo. Mantener la disciplina técnica, continuar fortaleciendo las capacidades institucionales y promover una cartera ordenada de proyectos será clave para que las APP se consoliden como una herramienta eficaz para el desarrollo del país.

Cuando la infraestructura se planifica con visión de largo plazo y con herramientas modernas de estructuración, deja de ser simplemente una obra pública para convertirse en una inversión estratégica en el futuro de Panamá.

La autora es abogada consultora en UNOPS y especialista en proyectos de Asociaciones Público-Privadas (APP).

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