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Álvaro Murillo
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Laura Fernández recibió la confirmación de su triunfo electoral el domingo 1 de febrero, sabiendo que, en principio, el lunes a primera hora debía presentarse a su puesto en propiedad de funcionaria del Ministerio de Planificación (Mideplan), en la plaza para la cual había pedido su quinto permiso sin goce de salario hasta el día de los comicios.
Ese retorno al Mideplan, sin embargo, no ocurrió y más bien el lunes al mediodía estaba dando declaraciones como presidenta electa con noticias como su intención de nombrar al presidente Rodrigo Chaves, su mentor, como el ministro de la Presidencia a partir del 8 de mayo, aunque sin adelantar aún el anuncio que ambos harían el miércoles en la usual conferencia de prensa del mandatario.
Fernández fue presentada como ministra de la Presidencia para los próximos tres meses, el puesto que había ejercido por unos meses en el gobierno actual, hasta que en enero de 2025 lo dejó para irse a la campaña electoral como apuesta de continuidad chavista, una meta que finalmente logró al triunfar en la primera ronda con un 48% de los votos y la confirmación de una mayoría legislativa con 31 curules.
Aunque hasta este martes no se había publicado el nombramiento en el diario oficial La Gaceta, y la Presidencia no había atendido la solicitud de compartir la fotografía de la juramentación, el anuncio estaba hecho y las interpretaciones estaban desatadas en la opinión pública.
Por un lado, unos compraban el argumento de la conveniencia de esa designación para que haya una total transición entre un gobierno, para que se retome el ritmo de ejercicio del poder o para demostrar que ella seguirá bajo la línea de Rodrigo Chaves, el motivo por el que un grupo considerable pudo haberle dado el voto.
Por otro lado, voces críticas señalaron la subordinación a la que se somete la presidenta electa y la mala señal sobre quién será la persona que gobierne en la realidad en el cuatrienio 2026-2030. En redes sociales brotaron los cuestionamientos y burlas, mientras de inmediato en la Asamblea Legislativa entre las bancadas opositoras se escucharon las críticas por esa sujeción al poder de Chaves, más aún si él acepta la “interesantísima” opción de ocupar un puesto de poder en el próximo gobierno.
Hasta ahí quedaban claro los dos sombreros de Fernández: el de ministra de la Presidencia, con sus funciones formales de coordinación de gabinete y enlace con la Asamblea Legislativa; y el de presidenta electa, que debe ir pensando en los nombramientos de su equipo de gobierno y en los preparativos para comenzar su propio gobierno en mayo. La foto de ese miércoles fue la de Chaves bajando por la rampa desde el despacho presidencial con ella tomándole el brazo, o el momento en que él le colocó en la blusa un pin que dejaba claro su puesto: “ministra”.
Sin embargo, quedaba pendiente el papel de funcionaria del Ministerio de Planificación, plaza que ella posee en propiedad desde 2014 y que ha ocupado intermitentemente, pues los últimos 12 años pidió 5 permisos sin goce de salario para ocupar cargos públicos en distintos poderes y con distintos colores políticos.
El último de esos permisos se vencía justamente el 1 de febrero, por lo cual el lunes 2 debía volver a ocupar las tareas correspondientes a la plaza; pero eso no ocurrió: “La señora Laura Fernández Delgado comunicó que, a partir del 2 de febrero, inició el disfrute de su saldo de vacaciones correspondiente a su plaza N.° 096879 en Mideplan, con la finalidad de disfrutarlas conforme dispone el ordenamiento jurídico”, contestó el Ministerio de Planificación este semana, lo cual indicaba que su intención era mantener el puesto y mientras tanto devengar el ingreso salarial que por ley corresponde a quien disfruta sus vacaciones acumuladas.
Pero eso cambió horas después: “El 3 de febrero solicitó dejar sin efecto dicho disfrute de vacaciones a partir del 4 de febrero del año en curso. En esa misma fecha, la señora Fernández Delgado, de conformidad con la normativa vigente, solicitó permiso sin goce de sueldo”.
Mideplan confirmó así que Fernández se acogía a su sexto permiso de ausencia de su plaza para desempeñar otras funciones, en este caso las correspondientes al puesto de ministra de la Presidencia, que estuvo vacante por un año, y por el cual ella recibirá su salario correspondiente. Este nuevo permiso se vence el jueves 7 de mayo, un día antes de que asuma como Presidenta de la República, sin claridad aún sobre la intención de ella, o no, de mantenerse aferrada a la plaza.
Para esta publicación se intentó conocer los criterios de Fernández sobre el grado de autonomía que tiene para preparar su gobierno y la capacidad de desempeñarse en las funciones de ministra de la Presidencia en estos tres meses. Así como los motivos por los cuales decide mantener como propia la plaza en Mideplan, sin embargo las consultas enviadas en la tarde del lunes no fueron respondidas antes del cierre de esta edición, en la noche del martes.
El ministro de Comunicación, Arnold Zamora, dijo el martes que el acuerdo formal de nombramiento de Fernández no había sido publicado aún en el diario oficial La Gaceta. En la última semana, la Presidencia no ha informado sobre las actividades de la ministra.
Fernández hizo una aparición pública el jueves 5 de febrero por la mañana, pero para presentarse en la Fiscalía de Cartago, donde declaró sobre la investigación judicial por supuestas amenazas que se siguen contra una joven que habría publicado en redes sociales mensajes contra la ahora presidenta electa.
La entrada Los tres sombreros de Laura Fernández: es presidenta electa, asume como ministra de Presidencia y mantiene plaza en Mideplan aparece primero en Semanario Universidad.
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