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Los seis escogidos: consideraciones
El siguiente y definitivo paso para la dirección del MP significa mucha responsabilidad presidencial.
Mario Antonio Sandoval
22 de abril de 2026
|
00:05h
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El complicado tema de la escogencia presidencial para quien encabece el Ministerio Público ha tenido a partir del martes un cambio importante. De los nueve escogidos por la comisión de postulación, tres quedaron fuera. Y eso no tiene cambio, aunque provoque numerosas demostraciones tanto de satisfacción como de rechazo. La tarea se reduce ahora a analizar las características personales y la hoja de vida de los escogidos en esta segunda fase. De ellos, el mayor punteo, 13, lo obtuvo Beyla Adaly Xiomara Estrada Barrientos. Lograron once Julio César Rivera Clavería y Néctor Guilebaldo de León Ramírez; diez, César Augusto Ávila Aparicio, Zoila Tatiana Morales Valdizón y Gabriel Estuardo García Luna. De los 48 aspirantes, fallaron 42.
El orden de la primera vuelta fue así: Porras obtuvo el primer lugar, con 92.33 de cien. Este caso destaca porque estuvo en campaña de convencimiento y presiones por largo tiempo. Ojalá se abstenga de atrasar aún más el proceso con base en acciones legales malintencionadas por voluntad propia o por malos consejos. Ya no les es útil a quienes la apoyaron y financiaron. Ejerció por ocho años el puesto y ese es tiempo suficiente. Sus poderosos amigos y simpatizantes sin duda la ayudarán a irse del país, de la misma manera como dos de sus antecesoras debieron hacerlo, junto con varios funcionarios y ciudadanos convencidos de ser víctimas de persecuciones interesadas. Como dice una frase poética conocida: “ya su tiempo pasó. Pasó su hora”.
Como se ve, la escogencia entre esa media docena de abogados pone en problemas a Bernardo Arévalo.
En estos momentos no se puede especular sobre a quién escogerá Arévalo para los próximos cuatro años, ni si será un hombre o una mujer, factor en realidad de poca importancia, pues todo esto debe referirse a la capacidad personal y profesional de cada uno y sobre todo a un currículo limpio. Los pecados políticos y/o jurídicos no tienen perdón ni penitencia para absolverlos. Estas fallas constituyen manchas imperdonables y hoy, a causa de los avances tecnológicos, se pueden conocer en pocos segundos en todo el planeta, lo cual afianza y divulga estas fallas humanas porque todos lo somos, pero sobre todo políticas. Por el bien del país, la relación entre la presidencia y un fiscal general debe ser respetuosa y cordial, pero distante, cada quien en su tarea.
Si nunca segundas partes fueron buenas, una tercera sería un fracaso aún mayor. Siguiendo con algunas tachas profesionales de los seis aspirantes: Beyla Estrada, 13 puntos, fue magistrada de Apelaciones, estuvo casada con el jefe de Comunicación de Jimmy Morales, cerró el caso del exministro de la Defensa de ese tiempo, les dio arresto domiciliario a Josué Morales y José Manuel Morales, hermano y sobrino de ese expresidente. Por eso es válido considerarla jimmymoralera. Tres obtuvieron 11 puntos: Julio César Rivera Clavería, por quien votaron la Corte Suprema, el Colegio de Abogados y su tribunal de honor, fue candidato presidencial en las elecciones pasadas, y Gabriel Estuardo García Luna, docente universitario con presunta protección de Gustavo Alejos.
Como se ve, la escogencia entre esa media docena de abogados pone en problemas a Bernardo Arévalo. Ciertamente, la decisión no causa dudas porque no hay ni un solo ángel guardián para darle con plena seguridad la tarea de protección de la Carta Magna, pero sí existe la posibilidad de alguien dispuesto a hacerlo con corrección jurídica y dignidad ética y moral. Con solo lograr gracias a la independencia de criterio la eliminación de sentencias originadas en venganzas personales o políticas, podrá iniciarse el largo camino e igual proceso para recuperar la confianza con justicia perdida desde hace mucho tiempo. Las nuevas autoridades de la CC y el Ministerio Público pueden solicitar el beneficio popular de la duda, pero para lograrlo necesitan realizar su tarea con perfección.
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