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Fernando Butazzoni
Guest
Esta historia ha cruzado los siglos tanto por su extravagancia como por su potencial metafórico. Y además porque sintoniza con el presente de una forma oblicua que resulta inquietante. Me temo que, si seguimos así, los ciudadanos del mundo acabaremos por parecernos demasiado a los animales atormentados para complacer al monarca protagonista del episodio que aquí se narra.
Eruditos varios (el filósofo francés Pierre Bayle, el enciclopedista y clérigo inglés Nathaniel Wanley, entre otros) han asegurado que el rey de Francia Luis XI, quien ocupó el trono entre 1461 y 1483, además de ser muy reacio a la higiene personal, tuvo una especial afición por los sonidos anómalos y las músicas estrambóticas, pues creía que así ostentaba aún más la grosería de su poder despótico...
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