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Carolina Vasco
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Cada 31 de diciembre, Ecuador despide el año con una de sus tradiciones más arraigadas, la quema de monigotes o Años viejos.
Se trata de muñecos hechos de cartón o tela, rellenos de aserrín y coronados con caretas que representan a personajes de la política, la farándula o la ficción. Al arder en llamas, simbolizan la quema de lo negativo y la purificación del camino hacia el nuevo año, según la creencia popular, informó EFE.
En Quito, esta costumbre tiene un nombre propio, Vicente Paredes, un peluquero que desde hace más de cinco décadas se dedica a elaborar caretas artesanales.
Graduado en 1971, ese mismo año fundó el conocido “Palacio de la Careta”, donde comenzó fabricando máscaras de cartón de forma autodidacta, combinando su oficio con la tradición popular, según relató a EFE.
Con el tiempo, Paredes decidió innovar al incursionar en el uso del látex y el caucho, materiales que marcaron un antes y un después en su trabajo. Aunque reconoce que al inicio desconocía por completo estas técnicas, la llegada de un ingeniero especializado en látex le permitió perfeccionar su arte y ampliar su catálogo, que hoy incluye cientos de modelos, además de accesorios para disfraces, señaló EFE.
El artesano cree que las caretas de cartón tienen los años contados, pues están siendo reemplazadas por modelos de caucho o por monigotes completamente hechos de cartón, con el rostro integrado al cuerpo. Sin embargo, sigue produciéndolas para mantener viva la tradición.
Las caretas más solicitadas continúan siendo las de políticos, protagonistas habituales del ritual del Año Viejo, acompañado por las “viudas” que piden contribuciones en las calles. Desde su taller, Paredes no solo abastece al mercado local: sus creaciones han cruzado fronteras y hoy forman parte de celebraciones de ecuatorianos en Europa y Estados Unidos.
Enlace externo: Ecuador
Con información de EFE
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Caretas y muñecos de cartón
Se trata de muñecos hechos de cartón o tela, rellenos de aserrín y coronados con caretas que representan a personajes de la política, la farándula o la ficción. Al arder en llamas, simbolizan la quema de lo negativo y la purificación del camino hacia el nuevo año, según la creencia popular, informó EFE.
En Quito, esta costumbre tiene un nombre propio, Vicente Paredes, un peluquero que desde hace más de cinco décadas se dedica a elaborar caretas artesanales.
Graduado en 1971, ese mismo año fundó el conocido “Palacio de la Careta”, donde comenzó fabricando máscaras de cartón de forma autodidacta, combinando su oficio con la tradición popular, según relató a EFE.
Uso de látex y caucho al elaborar las caretas
Con el tiempo, Paredes decidió innovar al incursionar en el uso del látex y el caucho, materiales que marcaron un antes y un después en su trabajo. Aunque reconoce que al inicio desconocía por completo estas técnicas, la llegada de un ingeniero especializado en látex le permitió perfeccionar su arte y ampliar su catálogo, que hoy incluye cientos de modelos, además de accesorios para disfraces, señaló EFE.
El artesano cree que las caretas de cartón tienen los años contados, pues están siendo reemplazadas por modelos de caucho o por monigotes completamente hechos de cartón, con el rostro integrado al cuerpo. Sin embargo, sigue produciéndolas para mantener viva la tradición.
Las caretas más solicitadas continúan siendo las de políticos, protagonistas habituales del ritual del Año Viejo, acompañado por las “viudas” que piden contribuciones en las calles. Desde su taller, Paredes no solo abastece al mercado local: sus creaciones han cruzado fronteras y hoy forman parte de celebraciones de ecuatorianos en Europa y Estados Unidos.
Enlace externo: Ecuador
Con información de EFE
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