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Álvaro Murillo
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El Laboratorio Nacional de Materiales y Modelos Estructurales de la Universidad de Costa Rica (LanammeUCR) llamó la atención sobre la necesidad de intervenir varias rutas nacionales en lastre que están en condiciones de fragilidad ante el riesgo de mayor deterioro por condiciones climáticas y tránsito creciente.
“Ninguna de las rutas evaluadas tiene la capacidad de mantener el estado detectado por largos periodos de tiempo”, concluyó la revisión de LanammeUCR sobre las vías 138 (Upala-Los Chiles), la ruta 239 (Puriscal-Parrita), la 249 (Pococí) y la 505 (Sarapiquí).
Por considerar que son rutas importantes para las economías regionales, para exportaciones y la movilidad de comunidades rurales, los expertos analizaron el estado de la superficie de ruedo y los sistemas de drenaje para aportar criterios en las decisiones de conservación y mantenimiento vial por parte del Gobierno.
LanammeUCR presentó los resultados en tres informes entregados desde febrero que estuvieron a cargo de la Unidad de Gestión y Evaluación de la Red Vial Nacional del Programa de Infraestructura del Transporte.
Los reportes indican que se reporta una condición “pobre” de esas rutas en parte de ellas o en su totalidad, a excepción del camino en Sarapiquí, aunque también necesita mantenimiento para evitar que se degrade.
La ruta entre Upala y Los Chiles, vital para la producción agrícola de la zona, tiene problemas estructurales y en el sistema de drenaje y requiere intervenciones “urgentes”, dice LanammeUCR en su comunicado. Hay huecos y deformaciones que dañan los vehículos, además de exceso de polvo y material suelto que puede complicar la visibilidad y, por tanto, la seguridad de los conductores.
La vía entre Puriscal y Parrita tiene tramos aceptables en la mayor parte, pero un 23% está en condición ‘pobre’, con deterioros avanzados que requieren intervención prioritaria. Hay condiciones que dificultan la evacuación del agua y aceleran el deterioro estructural de la vía, dice el informe, lo cual afecta la actividad económica, el tránsito e incluso el turismo de la zona entre el Valle Central (Puriscal) con el Pacífico Central (Parrita).
Esta carretera comienza en zona montañosa y llega a la parte baja costera, lo cual obliga a atender desafíos por distintas topografías y climas, dijo Ronald Naranjo, vocero de LanammeUCR.
La peor es la ruta 249 en Pococí, provincia de Limón, entre Guápiles y Campo , que es llana y, por tanto, más propensa a inundaciones. “La evaluación revela un deterioro crítico en la ruta nacional 249, una condición predominantemente “Pobre”, con deterioros severos a lo largo de la mayoría de sus tramos que requieren intervenciones urgentes”, dice LanammeUCR en referencia al deterioro en la superficie, baches y deformaciones severas, cunetas obstruidas o inexistentes.
La carretera en Sarapiquí, número 505, entre Puerto Viejo y Los Lirios, también tiene deformaciones leves y pérdida parcial de la corona (superficie), así como algunos huecos y ciertas deficiencias en drenajes, pero “presenta buen desempeño estructural general” y sólo requiere trabajos preventivos para soportar las abundantes lluvia y el tránsito pesado, sobre todo de empresas agroindustriales exportadoras de la zona, así como a comunidades rurales.
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