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Rute Pina - BBC News Brasil
“¿Sabes ese dicho que dice que todo el mundo tiene las mismas 24 horas? Es mentira”, declara la brasileña Giuliana Passarelli, de 31 años, que trabaja como asistente personal de un millonario. “Él también tiene mis 24 horas”.
Giuliana se dedica a resolver todo lo que el empresario de 35 años que la contrató no quiere hacer, ya sea la elección de un traje de US$ 5.000, la organización de una fiesta de cumpleaños o la compra del material escolar de su hijo.
Pero su rutina puede ser aún más extravagante. Cuenta, por ejemplo, que su jefe la llamó una vez para ir de emergencia a Francia solo para recoger un Ferrari.
“Tuve que hacer la maleta de un día para otro, porque él compró una edición especial, de coleccionista. Llegamos, fuimos a una ciudad vecina a París y tuve que resolver toda la parte burocrática de cómo se trae un carro a Brasil”, recuerda Giuliana.
Su empleo no tiene rutina fija. Un día puede tener que llevar al veterinario al perro de su jefe o agendar una cita en el dentista. Las facturas también son su responsabilidad.
“¿Sabes cuando estás en tu día más agitado, lleno de trabajo, y piensas: ‘Olvidé comprar pasta de dientes’? Eso no le pasa a él, porque yo no lo olvidé”.
Por eso, en las redes sociales, se describe como una “niñera de millonario”. El término, que se viralizó, nació de una broma con su jefe.
“Yo bromeaba con eso porque tenemos una relación de amistad muy cercana”, dice Giuliana.
Según ella, el puede “activar el modo avión de la cabeza” mientras ella asume la responsabilidad de todo.
“¿Sabes cuando tienes que estar atenta a un niño de 2 años y no puedes pestañear ni un segundo? Con él es lo mismo. Soy responsable de la vida de otra persona y, de la nada, todo puede cambiar”.
Graduada en Publicidad y con posgrado en Marketing, Giuliana cambió el trabajo en agencias y eventos por la gestión total de la vida del empresario.
“Me gustaba mucho lo que hacía, pero todavía no me había encontrado en la rutina. No me veía trabajando de 8 de la mañana a 6 de la tarde, atrapada detrás de una computadora”.
La oportunidad surgió en la pandemia, cuando recibió la recomendación de una conocida para trabajar como asistente de un millonario. Después de una entrevista de solo cinco minutos, él decidió hacer una prueba. Giuliana ya lleva cinco años trabajando para él.
“Por más que no tenga una rutina establecida, eso no es un problema para mí, porque nunca fui una persona apegada a la rutina”, dice ella.
“Me gusta más, porque cada día haces cosas diferentes y conoces cosas diferentes. Tienes que aprender muchas cosas”.
También está el lado excéntrico. Giuliana relata que, después de leer un artículo sobre millonarios obsesionados con minigallinas, su jefe decidió unirse a la moda.
También conocida como gallina enana, la raza serama pasó a criarse en el interior de São Paulo para venderse como mascota. Originaria de Malasia, mide 15 cm de altura en promedio; una raza de gran porte puede alcanzar los 75 cm.
“Él apareció en la oficina con dos, y yo me convertí, literalmente, en niñera de minigallinas”, cuenta la asistente.
Las aves, que costaron unos US$586 cada una, hoy viven en la finca de una empleada del empresario, pero Giuliana continúa recibiendo fotos y actualizaciones para transmitírselas a su jefe.
Para no abandonar su formación, comenzó a producir contenido para internet. Su perfil en TikTok ya tiene más de 5 millones de me gusta y más de 140.000 seguidores con videos que narran los bastidores de su trabajo como “niñera” de millonario.
Aunque con una apariencia más moderna, la profesión de Giuliana no es nueva.
Cristina Proença, profesora de la Escuela Superior de Propaganda y Marketing (ESPM) de São Paulo, donde coordina el posgrado en Negocios y Marketing de Lujo Contemporáneo, dice que es una práctica habitual de los empleados domésticos más conocidos de los superricos, como gobernantas y mayordomos.
“Siempre existieron en las familias tradicionales, incluso tienes empleados que pasaron de generación en generación, personas que ayudaban en la casa”, dice Proença.
La experta señala que la concentración de riqueza en la cima de la pirámide ha impulsado la demanda de este servicio ultraespecializado.
Un estudio de la consultora Bain & Company prevé que el mercado de lujo en Brasil, que facturaba en 2022 unos US$14.400 millones, alcanzará de aquí a 2030 unos US$29.200 millones, impulsado por familias con patrimonios superiores a US$1 millón.
El grupo de los “superricos” en Brasil, lo que el gobierno considera “contribuyentes de renta alta” lo componen unas 141.400 personas con ingresos por encima de unos US$9.000, según el gobierno federal.
Con un mercado cada vez más orientado a servicios exclusivos, la superpersonalización se convierte en la clave de la experiencia de lujo.
“Un asistente personal es alguien que conoce tan bien a su cliente que podrá personalizar estas experiencias de acuerdo con lo que este público realmente busca: algo muy exclusivo, a lo que nadie más puede tener acceso”.
El objeto de deseo más valioso no es material, sino el tiempo. “Cuando hablas de la contratación de este personal, se trata de ganar tiempo comprando el tiempo de otras personas”, dice Proença.
“Tienes cosas que tendrías que hacer, como cuidar de una casa, pero eso te priva de hacer otras cosas. Si puede gestionarlas un tercero, no tienes que involucrarte”, continúa.
“Eso hasta es un símbolo de estatus: tener tiempo”.
La profesora dice que no le gusta el término “niñera de millonario” por que considera que eso infantiliza a quien tiene un asistente personal.
“Parece que la persona no tiene condiciones de desenvolverse sola. Cuando digo el término niñera es un niño o bebé que no tiene autonomía”, argumenta.
La lógica para quien tiene mucho dinero y contrata este tipo de servicio es diferente.
“Las tareas más simples pueden estar tercerizadas. A veces, son situaciones como traer un vaso de agua”, afirma.
“Es la mentalidad de ser servido todo el tiempo, pero mucho más como una cuestión de opción, de decir ‘prefiero pagar para no tener que hacer este trabajo’, que por incapacidad o imposibilidad de hacer por cuenta propia”.
En Goiânia, João Victor Marques, de 29 años, vive una realidad similar a la de Giuliana. Su trayectoria en el mercado del lujo incluye experiencias en Mónaco, Dubái, Londres y Zúrich, trabajando para un empresario inglés.
“Una de las situaciones más inusuales de mi trabajo fue cenar en un yate de Leonardo DiCaprio, que estaba anclado en Mónaco. El marido de mi ex jefe fue invitado a una cena, y nosotros fuimos invitados”, relata João Victor.
Como extrañaba Brasil, volvió a vivir en el país. Hoy es asesor personal de una empresaria conocida localmente como la “reina de los moteles”, y funciona como una extensión suya. “Soy su portavoz en general”, define.
“Cuido su vida en general, de su casa, de sus quehaceres y de todo el marketing de los moteles”.
Él cuenta que vive solo, pero pasa los días de semana en la casa de la jefa. Afirma que el cargo exige confianza y responsabilidad para cuidar tanto de las cuentas bancarias como de preciosos secretos personales.
“He tenido que hacer transferencias monstruosas de US$40.000”.
João Victor no esconde la fascinación por el acceso al mundo de los superricos que el cargo proporciona. Para él, la profesión es una oportunidad de ascenso social.
“Siempre tuve todo lo bueno y lo mejor, pero nada tampoco gigantesco, era lo básico. Entonces, lo que me atrae es vivir todo lo que vivo y ser compensado por eso”.
Giuliana, por su parte, valora la libertad de gestionar su propia vida mientras administra la vida de otra persona.
“Para mí, la calidad de vida de poder vivir donde quiero, tener mis horarios... supera el peso de cualquier salario”.
Ella dice que un asistente personal no vive 24 horas a disposición del jefe.
“Consigo resolver todas mis cosas... Estoy con mi familia y estoy resolviendo toda la vida de mi jefe”, afirma Giuliana.
La convivencia diaria con la riqueza extrema también provoca en ella sentimientos contradictorios.
Giuliana admite, por ejemplo, que ver diariamente gastos tan elevados puede ser chocante en un país con una desigualdad social tan grande como Brasil. Un informe sobre desigualdad global, el World Inequality Report 2026, afirma que la desigualdad brasileña “permanece entre las más altas del mundo”.
“Claro que eso pega. Convivimos con otras realidades, y hay momentos en que lo encontramos muy injusto. Hay veces que me quedo pensando: ‘¿Dios mío, por qué tanta diferencia?’ No debería ser así”, dice.
“Pero no soy la persona que va a juzgar si vas a gastar US$8.000 en un reservado de discoteca. Ya entendí que solo estoy cumpliendo mi función”.
Giuliana encara lo que publica en las redes sociales sobre su trabajo como una especie de entretenimiento, sin la pretensión de dictar reglas sobre la profesión. Para ella, el éxito de sus videos está en la capacidad de mostrar un universo que puede ser muy lejano para el público.
“No tengo interés en enseñar nada ni crear un curso de cómo ser niñera de millonario”, afirma.
“Tampoco quiero que tengas una cartera de marca, solo te estoy mostrando que eso existe. Ese es el mundo normal de ellos”, continúa.
“No creé la profesión, ya estaba ahí. Solo traje el eslogan y mostré que existe”.
El sector de los asistentes personales de los ricos se está profesionalizando con empresas especializadas en poner en contacto a los millonarios interesados en este tipo de servicio y quienes quieren trabajar en eso.
La agencia Lu Xavier, de São Paulo, define su negocio como una “boutique especializada en el reclutamiento de empleados domésticos”, enfocada en residencias de alto nivel.
El proceso de selección incluye “análisis del certificado de antecedentes penales, investigación de referencias, historial de deudas y verificación de exámenes médicos anteriores”.
La empresaria Luciana Xavier afirma que abrió el negocio al identificar demanda en el mercado. Después de más de 25 años trabajando con familias de renta alta, gran parte del tiempo como gobernanta, comenzó a cuestionar la actuación de las agencias tradicionales.
“Yo pasaba el perfil y me mandaban profesionales que no encajaban. Así fue como percibí una brecha, principalmente en la calidad del servicio”, dice.
Su empresa trabaja con profesionales domésticos diversos, desde gobernantas hasta jardineros. Para asistentes personales, señala criterios específicos. Para empezar, los candidatos tienen que conocer el mercado del lujo.
“Necesitas saber qué florista activar, qué bufet contratar, organizar una cena. No sirve si no conoces ese universo”.
A pesar de la viralización de la profesión en las redes sociales, Luciana afirma que la discreción es indispensable. “Muchas casas exigen confidencialidad. No les gusta la exposición”, pondera.
Según ella, la etiqueta de “niñera de millonario” no refleja la rutina de la mayoría. “Quien lo ve puede pensar que es solo viajar y aparentar, pero el trabajo es gestión, responsabilidad y discreción”.
En la práctica, dice, un asistente personal actúa como gestor de la casa. “Todos los empleados se reportan a ella”, dice. Entre las funciones está implantar rutinas, supervisar equipos, cuidar del mantenimiento y coordinar a los prestadores de servicios. En algunos casos, también organiza compromisos personales de los empleadores.
La remuneración promedio, según Luciana, varía de 15 mil a 30 mil reales, entre US$2.900 y US$5.800, en función de la estructura de la familia y de sus responsabilidades.
Giuliana no dice cuál es su remuneración; solo que el trabajo le ofrece “seguridad financiera”.
Además de viajes internacionales y ambientes lujosos, el trabajo de un asistente personal también impone sacrificios personales y exige habilidades específicas. Requiere cintura para los imprevistos y pedidos de última hora. Capacidad de organización y un inglés fluido son considerados esenciales por los reclutadores.
“Resuelvo muchas cosas de mi jefe fuera del país. Tengo que ser una persona conectada y saber qué busca el mercado, entender el estilo de vida de la persona y traer cosas que tengan que ver con él. Por ejemplo, en relación a marcas de lujo, entender qué está explotando y comprar para él antes incluso del lanzamiento”.
Cristiana Proença dice que es preciso tener un bagaje cultural. “Para tratar con este público, que es muy exigente, es necesario saber conversar con él”, afirma.
Ella dice que el profesional ideal muchas veces viene de sectores como la hostelería de lujo o la gestión de clientes VIP de grandes marcas.
El valor del asistente, según Proença, está en la red de contactos que construye. “Vas a empezar a conocer al gerente del aeropuerto de aviación ejecutiva, a la florista... Eso es oro puro, aún más para quien está comenzando”, explica.
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“¿Sabes ese dicho que dice que todo el mundo tiene las mismas 24 horas? Es mentira”, declara la brasileña Giuliana Passarelli, de 31 años, que trabaja como asistente personal de un millonario. “Él también tiene mis 24 horas”.
Giuliana se dedica a resolver todo lo que el empresario de 35 años que la contrató no quiere hacer, ya sea la elección de un traje de US$ 5.000, la organización de una fiesta de cumpleaños o la compra del material escolar de su hijo.
Pero su rutina puede ser aún más extravagante. Cuenta, por ejemplo, que su jefe la llamó una vez para ir de emergencia a Francia solo para recoger un Ferrari.
“Tuve que hacer la maleta de un día para otro, porque él compró una edición especial, de coleccionista. Llegamos, fuimos a una ciudad vecina a París y tuve que resolver toda la parte burocrática de cómo se trae un carro a Brasil”, recuerda Giuliana.
Su empleo no tiene rutina fija. Un día puede tener que llevar al veterinario al perro de su jefe o agendar una cita en el dentista. Las facturas también son su responsabilidad.
“¿Sabes cuando estás en tu día más agitado, lleno de trabajo, y piensas: ‘Olvidé comprar pasta de dientes’? Eso no le pasa a él, porque yo no lo olvidé”.
Por eso, en las redes sociales, se describe como una “niñera de millonario”. El término, que se viralizó, nació de una broma con su jefe.
“Yo bromeaba con eso porque tenemos una relación de amistad muy cercana”, dice Giuliana.
Según ella, el puede “activar el modo avión de la cabeza” mientras ella asume la responsabilidad de todo.
“¿Sabes cuando tienes que estar atenta a un niño de 2 años y no puedes pestañear ni un segundo? Con él es lo mismo. Soy responsable de la vida de otra persona y, de la nada, todo puede cambiar”.
Graduada en Publicidad y con posgrado en Marketing, Giuliana cambió el trabajo en agencias y eventos por la gestión total de la vida del empresario.
“Me gustaba mucho lo que hacía, pero todavía no me había encontrado en la rutina. No me veía trabajando de 8 de la mañana a 6 de la tarde, atrapada detrás de una computadora”.
La oportunidad surgió en la pandemia, cuando recibió la recomendación de una conocida para trabajar como asistente de un millonario. Después de una entrevista de solo cinco minutos, él decidió hacer una prueba. Giuliana ya lleva cinco años trabajando para él.
“Por más que no tenga una rutina establecida, eso no es un problema para mí, porque nunca fui una persona apegada a la rutina”, dice ella.
“Me gusta más, porque cada día haces cosas diferentes y conoces cosas diferentes. Tienes que aprender muchas cosas”.
También está el lado excéntrico. Giuliana relata que, después de leer un artículo sobre millonarios obsesionados con minigallinas, su jefe decidió unirse a la moda.
También conocida como gallina enana, la raza serama pasó a criarse en el interior de São Paulo para venderse como mascota. Originaria de Malasia, mide 15 cm de altura en promedio; una raza de gran porte puede alcanzar los 75 cm.
“Él apareció en la oficina con dos, y yo me convertí, literalmente, en niñera de minigallinas”, cuenta la asistente.
Las aves, que costaron unos US$586 cada una, hoy viven en la finca de una empleada del empresario, pero Giuliana continúa recibiendo fotos y actualizaciones para transmitírselas a su jefe.
Para no abandonar su formación, comenzó a producir contenido para internet. Su perfil en TikTok ya tiene más de 5 millones de me gusta y más de 140.000 seguidores con videos que narran los bastidores de su trabajo como “niñera” de millonario.
Tiempo y estatus
Aunque con una apariencia más moderna, la profesión de Giuliana no es nueva.
Cristina Proença, profesora de la Escuela Superior de Propaganda y Marketing (ESPM) de São Paulo, donde coordina el posgrado en Negocios y Marketing de Lujo Contemporáneo, dice que es una práctica habitual de los empleados domésticos más conocidos de los superricos, como gobernantas y mayordomos.
“Siempre existieron en las familias tradicionales, incluso tienes empleados que pasaron de generación en generación, personas que ayudaban en la casa”, dice Proença.
La experta señala que la concentración de riqueza en la cima de la pirámide ha impulsado la demanda de este servicio ultraespecializado.
Un estudio de la consultora Bain & Company prevé que el mercado de lujo en Brasil, que facturaba en 2022 unos US$14.400 millones, alcanzará de aquí a 2030 unos US$29.200 millones, impulsado por familias con patrimonios superiores a US$1 millón.
El grupo de los “superricos” en Brasil, lo que el gobierno considera “contribuyentes de renta alta” lo componen unas 141.400 personas con ingresos por encima de unos US$9.000, según el gobierno federal.
Con un mercado cada vez más orientado a servicios exclusivos, la superpersonalización se convierte en la clave de la experiencia de lujo.
“Un asistente personal es alguien que conoce tan bien a su cliente que podrá personalizar estas experiencias de acuerdo con lo que este público realmente busca: algo muy exclusivo, a lo que nadie más puede tener acceso”.
El objeto de deseo más valioso no es material, sino el tiempo. “Cuando hablas de la contratación de este personal, se trata de ganar tiempo comprando el tiempo de otras personas”, dice Proença.
“Tienes cosas que tendrías que hacer, como cuidar de una casa, pero eso te priva de hacer otras cosas. Si puede gestionarlas un tercero, no tienes que involucrarte”, continúa.
“Eso hasta es un símbolo de estatus: tener tiempo”.
La profesora dice que no le gusta el término “niñera de millonario” por que considera que eso infantiliza a quien tiene un asistente personal.
“Parece que la persona no tiene condiciones de desenvolverse sola. Cuando digo el término niñera es un niño o bebé que no tiene autonomía”, argumenta.
La lógica para quien tiene mucho dinero y contrata este tipo de servicio es diferente.
“Las tareas más simples pueden estar tercerizadas. A veces, son situaciones como traer un vaso de agua”, afirma.
“Es la mentalidad de ser servido todo el tiempo, pero mucho más como una cuestión de opción, de decir ‘prefiero pagar para no tener que hacer este trabajo’, que por incapacidad o imposibilidad de hacer por cuenta propia”.
Experiencias y flexibilidad atraen a las “niñeras”
En Goiânia, João Victor Marques, de 29 años, vive una realidad similar a la de Giuliana. Su trayectoria en el mercado del lujo incluye experiencias en Mónaco, Dubái, Londres y Zúrich, trabajando para un empresario inglés.
“Una de las situaciones más inusuales de mi trabajo fue cenar en un yate de Leonardo DiCaprio, que estaba anclado en Mónaco. El marido de mi ex jefe fue invitado a una cena, y nosotros fuimos invitados”, relata João Victor.
Como extrañaba Brasil, volvió a vivir en el país. Hoy es asesor personal de una empresaria conocida localmente como la “reina de los moteles”, y funciona como una extensión suya. “Soy su portavoz en general”, define.
“Cuido su vida en general, de su casa, de sus quehaceres y de todo el marketing de los moteles”.
Él cuenta que vive solo, pero pasa los días de semana en la casa de la jefa. Afirma que el cargo exige confianza y responsabilidad para cuidar tanto de las cuentas bancarias como de preciosos secretos personales.
“He tenido que hacer transferencias monstruosas de US$40.000”.
João Victor no esconde la fascinación por el acceso al mundo de los superricos que el cargo proporciona. Para él, la profesión es una oportunidad de ascenso social.
“Siempre tuve todo lo bueno y lo mejor, pero nada tampoco gigantesco, era lo básico. Entonces, lo que me atrae es vivir todo lo que vivo y ser compensado por eso”.
Giuliana, por su parte, valora la libertad de gestionar su propia vida mientras administra la vida de otra persona.
“Para mí, la calidad de vida de poder vivir donde quiero, tener mis horarios... supera el peso de cualquier salario”.
Ella dice que un asistente personal no vive 24 horas a disposición del jefe.
“Consigo resolver todas mis cosas... Estoy con mi familia y estoy resolviendo toda la vida de mi jefe”, afirma Giuliana.
La convivencia diaria con la riqueza extrema también provoca en ella sentimientos contradictorios.
Giuliana admite, por ejemplo, que ver diariamente gastos tan elevados puede ser chocante en un país con una desigualdad social tan grande como Brasil. Un informe sobre desigualdad global, el World Inequality Report 2026, afirma que la desigualdad brasileña “permanece entre las más altas del mundo”.
“Claro que eso pega. Convivimos con otras realidades, y hay momentos en que lo encontramos muy injusto. Hay veces que me quedo pensando: ‘¿Dios mío, por qué tanta diferencia?’ No debería ser así”, dice.
“Pero no soy la persona que va a juzgar si vas a gastar US$8.000 en un reservado de discoteca. Ya entendí que solo estoy cumpliendo mi función”.
Giuliana encara lo que publica en las redes sociales sobre su trabajo como una especie de entretenimiento, sin la pretensión de dictar reglas sobre la profesión. Para ella, el éxito de sus videos está en la capacidad de mostrar un universo que puede ser muy lejano para el público.
“No tengo interés en enseñar nada ni crear un curso de cómo ser niñera de millonario”, afirma.
“Tampoco quiero que tengas una cartera de marca, solo te estoy mostrando que eso existe. Ese es el mundo normal de ellos”, continúa.
“No creé la profesión, ya estaba ahí. Solo traje el eslogan y mostré que existe”.
Organización y cintura
El sector de los asistentes personales de los ricos se está profesionalizando con empresas especializadas en poner en contacto a los millonarios interesados en este tipo de servicio y quienes quieren trabajar en eso.
La agencia Lu Xavier, de São Paulo, define su negocio como una “boutique especializada en el reclutamiento de empleados domésticos”, enfocada en residencias de alto nivel.
El proceso de selección incluye “análisis del certificado de antecedentes penales, investigación de referencias, historial de deudas y verificación de exámenes médicos anteriores”.
La empresaria Luciana Xavier afirma que abrió el negocio al identificar demanda en el mercado. Después de más de 25 años trabajando con familias de renta alta, gran parte del tiempo como gobernanta, comenzó a cuestionar la actuación de las agencias tradicionales.
“Yo pasaba el perfil y me mandaban profesionales que no encajaban. Así fue como percibí una brecha, principalmente en la calidad del servicio”, dice.
Su empresa trabaja con profesionales domésticos diversos, desde gobernantas hasta jardineros. Para asistentes personales, señala criterios específicos. Para empezar, los candidatos tienen que conocer el mercado del lujo.
“Necesitas saber qué florista activar, qué bufet contratar, organizar una cena. No sirve si no conoces ese universo”.
A pesar de la viralización de la profesión en las redes sociales, Luciana afirma que la discreción es indispensable. “Muchas casas exigen confidencialidad. No les gusta la exposición”, pondera.
Según ella, la etiqueta de “niñera de millonario” no refleja la rutina de la mayoría. “Quien lo ve puede pensar que es solo viajar y aparentar, pero el trabajo es gestión, responsabilidad y discreción”.
En la práctica, dice, un asistente personal actúa como gestor de la casa. “Todos los empleados se reportan a ella”, dice. Entre las funciones está implantar rutinas, supervisar equipos, cuidar del mantenimiento y coordinar a los prestadores de servicios. En algunos casos, también organiza compromisos personales de los empleadores.
La remuneración promedio, según Luciana, varía de 15 mil a 30 mil reales, entre US$2.900 y US$5.800, en función de la estructura de la familia y de sus responsabilidades.
Giuliana no dice cuál es su remuneración; solo que el trabajo le ofrece “seguridad financiera”.
Además de viajes internacionales y ambientes lujosos, el trabajo de un asistente personal también impone sacrificios personales y exige habilidades específicas. Requiere cintura para los imprevistos y pedidos de última hora. Capacidad de organización y un inglés fluido son considerados esenciales por los reclutadores.
“Resuelvo muchas cosas de mi jefe fuera del país. Tengo que ser una persona conectada y saber qué busca el mercado, entender el estilo de vida de la persona y traer cosas que tengan que ver con él. Por ejemplo, en relación a marcas de lujo, entender qué está explotando y comprar para él antes incluso del lanzamiento”.
Cristiana Proença dice que es preciso tener un bagaje cultural. “Para tratar con este público, que es muy exigente, es necesario saber conversar con él”, afirma.
Ella dice que el profesional ideal muchas veces viene de sectores como la hostelería de lujo o la gestión de clientes VIP de grandes marcas.
El valor del asistente, según Proença, está en la red de contactos que construye. “Vas a empezar a conocer al gerente del aeropuerto de aviación ejecutiva, a la florista... Eso es oro puro, aún más para quien está comenzando”, explica.
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