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Fausto Segovia Baus
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El libro “La Tercera Ola”, de Alvin Toffler, publicado en 1979, planteó la evolución de la sociedad humana, a través de tres grandes olas de transformación: la agrícola, la industrial y la de la información, en la que anticipó los cambios sociales, económicos y tecnológicos que configuran nuestra era actual.
La idea partió de la noción popular que la tercera de una serie de olas en el mar es siempre la más fuerte. Y la saga de investigaciones y libros inundó el mercado. Ahora se anuncia “La ola que viene”, de Mustafá Suleyman, quien explora los desafíos y oportunidades que plantea la inteligencia artificial en el siglo XXI.
Y para nuestro deleite, Pedro Vivar, especialista en gestión emocional aplicada a la salud y el deporte, autor, conferencista y divulgador de la neurociencia, movimiento y toma de decisiones para optimizar el rendimiento humano, plantea el “Super sapiens”, con algunas claves para entender el funcionamiento de la procrastinación -la acción o el hábito de postergar actividades o situaciones que deben atenderse, sustituyéndolas por situaciones irrelevantes-, y desarrollar al máximo nuestras capacidades físicas, mentales y espirituales.
Para ello, Vivar analiza los distintos tipos de cerebros que dirigen nuestras acciones. Así, a partir de pequeños gestos que podemos incorporar a nuestra rutina, aprendemos a elevar nuestros niveles de energía, a priorizar la disciplina y la responsabilidad, y, en definitiva, a conocernos para aspirar a ser la mejor versión de nosotros mismos; y, lo más importante: a dejar el ego en el camino y a valorar el proceso hasta llegar a nuestro destino.
Como se sabe, el ego es una entidad psíquica que construimos para transitar nuestros días a lo largo de nuestra vida. Se trata de la articulación de una serie de mecanismos de actuación que nos permiten expresarnos y adaptarnos a este mundo, pero hay exageraciones como el culto al ego.
El culto al ego –conocido como egolatría- se refiere a la obsesión por la autoimagen y la búsqueda constante de validación externa que, en ocasiones, puede derivar al narcicismo. Sus características son: obcecación por la imagen, falta de empatía e inseguridad encubierta, que se compensa en la aprobación social.
La ola de los “super sapiens” ha llegado. En esencia, no es el superhombre o supermujer-que presentara a su tiempo Friedrich Nietzsche-, sino aquella persona que entiende la procrastinación, intenta practicar la autoaceptación; fomenta las relaciones auténticas basadas en la empatía y la comprensión mutua para el logro de comunidades más abiertas y sensibles. Esta nueva ola, ¿será posible?
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