Prensa Libre
New member
Si me permite
La cortesía, sin duda, abre muchísimas puertas
Una de las primerísimas cosas que se debería de aprender en la vida es el valor de la cortesía.
Samuel Berberián
10 de enero de 2026
|
00:04h
Compartir en Facebook
Compartir en X
Compartir en LinkedIn
Compartir en WhatsApp
Copiar enlace
Guardar artículo
“Se ha definido bien a la cortesía como la benevolencia en las cosas pequeñas”. Anthony Babington
Podemos definir la cortesía como el elemento básico y necesario para que podamos convivir armónicamente con las personas que nos rodean. Así se nos conocerá como personas educadas y respetuosas, y que en ningún momento se estará atropellando a nadie por lograr los intereses personales.
La auténtica cortesía llega a ser en las personas un emblema de distinción que destaca.
La cortesía es algo aprendido, y es muy importante que se aprenda desde los primeros años formativos de la vida de los niños. Si no es de ese modo, es muy difícil hacer cambios cuando avanzamos en la vida. Esta instrucción puede inculcarse en los momentos en que se sientan en la mesa para servirse los alimentos, o bien cuando uno necesita salir o tomar el uso de la palabra. Seguramente no seremos comprendidos cuando estamos instruyendo a nuestros niños, pero cuando salen del hogar y se relacionan bien con otras personas, habrán de entender el provecho de ser corteses y respetuosos.
Indudablemente, el mejor modo de enseñar estos principios es cuando nosotros mismos los usamos, y han llegado a ser reglas indiscutibles para todos los que estamos compartiendo el mismo espacio y conviviendo bajo el mismo techo.
Debemos hacer la aclaración de que cuando hablamos de cortesía, esta debe ser auténtica y genuina, y no simplemente expresiones que se usan en nuestro medio, porque la cortesía se expresa en el modo que vivimos y en el modo que actuamos, además de expresiones orales que acompañan nuestro modo de ser, porque en los casos en los cuales es simplemente de palabras, fácilmente se percibe y es muy desagradable.
Como la vida es un encadenamiento de relaciones, nunca sabemos de qué manera puede afectarnos el trato con las personas con quienes nos cruzamos en asuntos de rutina y aparentemente intrascendentes, pero a los pocos días, por otros asuntos y posiblemente de mucha importancia para nosotros, nos encontramos con la misma persona que hace unos días tuvimos un encuentro no tan favorable, y por ese simple hecho perdemos una oportunidad valiosa que hubiera traído cambios que nos hubieran favorecido, si no fuera por ese simple incidente negativo.
Claro que es una práctica muy frecuente que algunos amigos nos recomienden y hablen favorablemente de nosotros, lo cual es positivo y seguramente nos ayuda en una manera especial, pero es mucho más valioso que nuestro modo de ser y el modo de conducirnos sea una carta de presentación, entendiendo que muchos nos observan sin que nos demos cuenta, y puede ser determinante en algún momento por lo que nos han visto y pueden dar referencia de nuestro modo de ser, sin que nosotros estemos informados al respecto.
Finalmente podemos concluir que nosotros vivimos como creemos que es correcto y es nuestra vida finalmente, pero cuando somos parte de una sociedad, esto es muy relativo, y el criterio con el que estamos viviendo nuestra vida no siempre habrá de ser así, porque no solo compartimos el espacio en esta sociedad, sino también cultivamos relaciones, las cuales son semejantes a un diseño que se puede observar en el telar que alguien está tejiendo, y sin duda lo tiene en su mente. Esto se verá al quedar terminada la obra y la observen. Así, cada acción de nuestra vida pesa porque habrá de definir nuestra personalidad.
Sigue leyendo...