Jóvenes, enciendan la antorcha y romperán la noche

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Jóvenes, enciendan la antorcha y romperán la noche

Una antorcha no elimina la noche por completo, pero sí la rompe.

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Víctor Manuel Ruano


20 de diciembre de 2025

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Jóvenes de Jutiapa se reúnen hoy con el periodista Pavel Vega para encender la antorcha de la verdad y desafiar las sombras del poder. Meses antes, la “Antorcha de la Esperanza” recorrió las parroquias preparando este encuentro que clausura el Año Jubilar.


El acontecimiento enlaza con la liturgia del IV Domingo de Adviento, ofreciendo una palabra capaz de plantarse de frente en la crisis que vive Guatemala: Una joven “está encinta y dará a luz un hijo llamado Emmanuel, Dios-con-nosotros”. En tiempos de oscuridad, Isaías no ofrece ilusiones: ofrece una señal luminosa. Hoy, Guatemala necesita esa señal. Y los jóvenes están llamados a encenderla.


Vivimos diez años marcados por sombras profundas. Pavel Vega, en La Antorcha, una década encendiendo la verdad y desafiando las sombras del poder, lo dice con crudeza: 15 casos de gran corrupción revelan cómo redes criminales se incrustaron en el Estado para manipular la justicia, perseguir a fiscales y jueces valientes, intimidar estudiantes, acosar a periodistas y aplastar cualquier voz que cuestionara el statu quo. Es la historia de un país saqueado por mafias que se disfrazan de autoridades legítimas; es la historia de quienes, con valentía, decidieron no rendirse y mantuvieron encendida la antorcha de la dignidad.


En el prólogo, Juan Luis Font —exiliado por decir la verdad— sostiene que las élites “se reagruparon, trazaron un plan y recuperaron el poder”, sumiendo a Guatemala en una noche larga, pero no definitiva. Y ahí surge la clave: una antorcha no elimina la noche por completo, pero sí la rompe. Un joven que decide no dejarse comprar ni intimidar ni domesticar ya es un destello indomable en medio del desorden.


Las lecturas bíblicas este domingo no hablan de resignación; hablan de misión. Pablo recuerda que somos llamados “a responder a la fe” con obras concretas y vida coherente, con pasos firmes hacia la justicia. El Evangelio nos presenta a José enfrentando una crisis personal que parecía irresoluble. Pero escucha al ángel: “No tengas miedo”. Al hacerlo, se vuelve custodio de la esperanza, protector del futuro, guardián de lo posible, incluso cuando no comprende los acontecimientos.

Jóvenes de Guatemala: levántense, enciendan la antorcha y disipen las sombras.



¿No es ese el llamado urgente para la juventud guatemalteca? No tengan miedo. No se dejen robar la esperanza del país que deben construir. No permitan que los corruptos —los mismos de siempre, reciclados en cada elección— los convenzan de que nada puede cambiar. Porque sí pueden. Y ustedes son el punto de quiebre.


Pavel Vega insiste: el poder real no está en las mafias; está en cada persona que decide organizarse, resistir y encender la verdad. Los jóvenes son la fuerza social más grande y libre, menos corruptible y más creativa del país. Si ustedes se levantan, Guatemala cambia. Si ustedes callan, las sombras ganan.


Hoy, Emmanuel —Dios-con-nosotros— no aparece como un milagro mágico que eliminará la crisis. Aparece como una invitación a creer que lo imposible puede nacer incluso en medio del caos. Es un llamado a asumir la responsabilidad histórica de desalojar del poder a quienes han convertido el Estado en botín y la democracia en simulación.


Guatemala no necesita espectadores: necesita antorchas. Jóvenes que estudien, denuncien, marchen, voten con conciencia y exijan ética. Jóvenes que comprendan que la corrupción no es solo un delito: es un robo sistemático del futuro. Los últimos 10 años demuestran que, cuando las antorchas se unen, pueden encender una hoguera capaz de iluminar a toda la nación. No esperen que otros lo hagan. No pidan permiso. La historia la cambian los protagonistas.


Adviento es esperanza activa, rebelde y militante. “Emmanuel” significa que Dios no abandona a su pueblo y también que los jóvenes tampoco deben abandonarlo. Jóvenes de Guatemala: levántense, enciendan la antorcha y disipen las sombras. El país que soñamos comienza hoy con ustedes.

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