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Ashley Quesada
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En una conferencia organizada por el Observatorio de Violencia Política contra las Mujeres de la Universidad de Costa Rica (UCR), el investigador Paul Pouzergues puso en primer plano cómo las herramientas de inteligencia artificial (IA) están siendo aprovechadas para manipular procesos electorales y profundizar la violencia dirigida contra las mujeres en la política, un riesgo que adquiere especial gravedad en un escenario nacional donde una de las candidaturas principales, según encuestas, es encabezada por una mujer.
“Con unos cuantos segundos de la voz de alguien, pueden hacer lo que quieran”, advirtió Pouzergues al mostrar ejemplos de tecnologías que permiten clonar voces, generar imágenes y producir videos a partir de texto. El investigador explicó que estos recursos, llamados deepfakes o “image-to-video”, junto con herramientas para cambiar caras y sincronizar audio, están al alcance de usuarios con habilidades mínimas, por lo que la capacidad de fabricar contenido verosímil ya no requiere equipos especializados ni grandes inversiones y está disponible para cualquiera con acceso a las herramientas que ofrece la IA.
En entrevista con UNIVERSIDAD, Pouzergues remarcó una doble exposición. Por un lado, las mujeres en vida política ya enfrentan patrones de agresión y cuestionamiento de sus capacidades; por el otro, la IA multiplica las herramientas para fabricar pruebas falsas y discursos de desprestigio que aprovechan prejuicios existentes para amplificar el daño. “Una mujer tiene que estar muy preparada”, dijo el investigador sobre la exigencia adicional que enfrentan las candidatas.
Ese agravamiento de la violencia política de género quedó traducido en cifras y tendencias compartidas por el expositor. Solo en un periodo reciente se registraron más de 491.000 ataques dirigidos a mujeres, centrados principalmente en descalificar lideresas, justificar la violencia contra mujeres y atacar a quienes defienden la igualdad y los derechos.
En paralelo, periodistas y medios se han visto bajo presión, con 144 mensajes de odio, un aumento de más del 110%, especialmente vinculados a coberturas políticas.
Aunque se detectaron tendencias positivas, como la reducción de discursos xenófobos en 16% y racistas en 23% gracias a mayor conciencia y acciones focalizadas, Pouzergues advirtió que la crisis de los deepfakes es específica y grave: entre el 90% y el 95% de los ellos en línea son de contenido sexual, y el Observatorio de Violencia Política contra las Mujeres registra que el 99% de las víctimas de deepfakes pornográficos son mujeres. Muchas de estas herramientas, añadió, han sido desarrolladas por equipos mayoritariamente masculinos y se emplean de forma sistemática para atacar a mujeres.
El investigador vinculó estas cifras con un problema estructural más amplio a nivel global, pues alrededor de 1.800 millones de mujeres y niñas navegan sin protección legal efectiva frente al acoso en línea y un 38% de las mujeres ha experimentado algún tipo de violencia digital. En Iberoamérica, apuntó, el 85% de las mujeres ha vivido o presenciado violencia digital; en América Latina y el Caribe la cifra asciende al 91%. En el ámbito periodístico, una de cada cuatro periodistas mujeres recibe amenazas de muerte, lo que evidencia el cruce entre violencia política, género y libertad de prensa.
Para Pouzergues, la violencia digital no puede entenderse como un fenómeno separado de la violencia real: “No hay frontera entre la violencia artificial y la violencia física”, afirmó, y advirtió que los ataques en línea generan efectos concretos sobre la seguridad, la salud mental y la participación pública de las mujeres. Frente a ese escenario, planteó la necesidad de respuestas integrales que combinen educación, alfabetización mediática, fortalecimiento de los medios y marcos regulatorios capaces de actuar sin convertirse en mecanismos de censura.
En la entrevista con UNIVERSIDAD, el investigador también abordó la realidad nacional y las medidas prácticas para Costa Rica. Insistió en que, además de legislación y detección técnica, hace falta inversión en investigación local, capacitación de periodistas y protocolos de respuesta rápida que involucren a plataformas digitales, prensa y autoridades. Subrayó, igualmente, la importancia de que la sociedad civil y los movimientos feministas mantengan visibilidad y presión política para que las agresiones no queden en la impunidad.
“Cuando más páginas web dicen una historia, la inteligencia artificial va a decir lo que ha visto más”, explicó; así, la repetición fabricada de narrativas falsas puede terminar reforzando la “verdad” que los mismos modelos reproducen y amplifican, dificultando la verificación y la corrección.
La conferencia se realizó el 10 de diciembre en el Edificio Sigma, con participación presencial y virtual, y fue organizada por el Observatorio de Violencia Política contra las Mujeres de la UCR. En el cierre de la actividad, Pouzergues reiteró que proteger las elecciones y garantizar la participación política femenina exige una estrategia sostenida que articule educación, regulación, responsabilidad de las plataformas y visibilización mediática de una violencia que, aunque digital, tiene consecuencias profundamente reales.
La entrada IA facilita campañas de desinformación ante elecciones y daña la participación política femenina, advierte investigador aparece primero en Semanario Universidad.
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