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Mario Bermúdez Vives
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Una muy reducida capacidad de negociación legislativa dejó al Gobierno con una magra cosecha en la Asamblea Legislativa durante el 2025.
El ejemplo de esta situación se presentó en la última sesión del Plenario de este 2025, el jueves 18 de diciembre, cuando el Poder Ejecutivo descarriló la agenda legislativa que previamente había convocado y se negoció con la firma de su jefa de fracción, Pilar Cisneros. Esto impidió que el último día se aprobara alguno de los proyectos de ley convocados por el mismo Ejecutivo.
De esta manera, en el último período extraordinario de este Gobierno (cuando Zapote decide la agenda, lo que le permite tratar de impulsar las iniciativas de su interés), se tienen apenas 9 proyectos aprobados en el Plenario. Dos son presupuestos (ordinario, y el cuarto presupuesto extraordinario), tres son autorizaciones, dos son reformas menores relacionadas con juventud (enseñanza vial en sistema educativo, y nombramiento de estudiantes en comités cantonales de persona joven).
Esto deja solo dos proyectos adicionales: la reforma para el fomento de la competencia en el mercado de medicamentos, que aunque es un tema de este Gobierno en sus inicios, se trata de una propuesta del Partido Unidad Social Cristiana (PUSC), y la reforma a la ley de extradición, un complemento de la reforma constitucional para extraditar costarricenses en casos de narcotráfico y terrorismo.
Precisamente esta propuesta de la diputada Pilar Cisneros luce como la principal cosecha del oficialismo, aprobada desde mayo del 2015, y discutible para presentarlo como el gran legado de una administración.
Esta situación puede entenderse por el evidente menosprecio del presidente Rodrigo Chaves por el entorno legislativo, evidenciado por su desinterés en nombrar un ministro de la Presidencia, luego de Laura Fernández en enero de este año, para dedicarse a la candidatura presidencial. Esto se agravó tras la reelección de Rodrigo Arias en la presidencia legislativa, a pesar de los intentos del chavismo por evitarlo, y su rechazo a las iniciativas de Arias como la búsqueda de una agenda de seguridad consensuada con los Tres Poderes.
Esto a pesar de que la negociación era una vía obligada para la menor fracción oficialista de la historia, con solo ocho integrantes tras la salida de María Marta Padilla y el exilio a Luz Mary Alpízar. Pero el oficialismo solo mantuvo relaciones fluidas con la fracción de Nueva República (NR) y un sector de un Partido Unidad Social Cristiana (PUSC) agrietado a la mitad, suficientes para contener posibles votos de censura y levantamientos de fuero, pero no para construir una agenda sólida.
Precisamente, tampoco ayudó a una relación armoniosa los dos procesos en los que el Plenario tramité solicitudes para el levantamiento de la inmunidad del presidente Chaves, elevadas por la Corte y del TSE, y que se saldaron en setiembre con 34 votos a favor, y en diciembre con 35, apenas cuatro y tres votos menos de los requeridos para el levantamiento del fuero.
En ese contexto, no sorprende que así como en el 2024 naufragó el proyecto estrella del Gobierno, la ley Jaguar con la que el Gobierno pretendía reducir potestades de la Contraloría para avanzar en iniciativas como Ciudad Gobierno y mega licitaciones en Limón, en este 2025 tampoco llegara a buen puerto el nuevo proyecto estrella, las jornadas de doce horas.
El Gobierno decidió concentrar a los diputados en este ejercicio de desgaste (ver recuadro), pero a cinco meses de iniciarlo, prácticamente se quedó con las manos vacías y literalmente dejó tirada la iniciativa en su último período de sesiones extraordinarias.
Pero no es que lograra un gran rédito enfocándose en otros proyectos. A esta altura, la única herencia legislativa de peso del Gobierno de Chaves es el recuerdo de los choques reiterados con la oposición legislativa, y su insistencia en una mayoría de 40 diputados para la próxima administración.
La ruta larga de la vía rápida
El proyecto 24.290, la reforma a la legislación laboral para autorizar las jornadas de doce horas, consumió los esfuerzos del oficialismo durante el 2025:
26 de junio: Asamblea Legislativa aprobó la vía rápida para el expediente 24.290
7 de julio: Inician las 14 sesiones para discutir mociones. Son en total 2.564, 5.168 si se cuentan las revisiones.
11 de agosto: Cae la guillotina legislativa, luego de 65 mociones tramitadas, solo se podrán votar mociones sin el uso de la palabra.
9 de setiembre: Aprobado texto sustitutivo negociado con PLN en moción 625, proyecto va a consulta.
6 de octubre: PLN frenó intento de Gobierno y PUSC de sustituir vía rápida con vía ultra rápida.
7 de octubre: Tras aprobarse moción 654, proyecto vuelve a ir a consulta.
20 de octubre: Fracasa segundo intento de sustituir vía rápida con ultra rápida.
28 de octubre: Tras aprobación de moción 843, proyecto vuelve a ir a consulta.
5 de noviembre: En medio de consulta tras aprobación de moción 858, Gobierno desconvoca el proyecto.
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