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Mario Bermúdez Vives
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Las fisuras se volvieron un problema creciente en la Asamblea Legislativa, que para el cierre del período constitucional 2022-2026 está alcanzando los mismos niveles del período anterior, cuando llegó a un nivel histórico de fracturas.
Los conflictos en el Partido Unidad Social Cristiana (PUSC) de más de la mitad de la bancada con la campaña del candidato Juan Carlos Hidalgo han provocado que tres legisladores -Leslye Bojorges, Carlos Robles y María Marta Carballo- incluso anunciaron que votarán por el oficialismo en las elecciones del domingo.
Esto solo aumenta la tensión en las filas rojiazules, donde también los diputados Melina Ajoy y Horacio Alvarado fueron separados de la campaña por Hidalgo. Pero no es sorpresa, para una bancada que llegó q enfrentar votaciones por el Directorio en el que incluso presentaron candidaturas separadas, lo que provocó que Vanesa Castro (vicepresidenta) y Carlos Felipe García (primera secretaría) fueran electos a pesar de no ser incluidos en las candidaturas oficiales de los rojiazules.
En el balance a una semana de la elección, hay 14 facturas en las fracciones, de las cuales 10 se consolidaron como legislaturas independientes, lo que afectó a cinco de las seis bancadas.
Esto igualó las 14 escisiones que se presentaron en el cuatrienio 2022-2026, el que se había convertido en el período legislativo mas fraccionado de la historia reciente.
La bancada más golpeada fue el Partido Liberal Progresista (PLP) que sufrió la salida de sus legisladoras Kattia Cambronero en noviembre del 2024, alegando que se le limitaba realizar una oposición más firme al gobierno de Rodrigo Chaves, a la que se sumaron en marzo del 2025 Johana Obando y Cynthia Córdoba, quienes cuestionaron el liderazgo del partido, ante el creciente autoritarismo del Gobierno. Solo un par de meses después Luis Diego Vargas también dejó las filas naranjas, alegando que el partido había perdido el rumbo.
Fue la mayor ruptura de un proceso que apenas inició en diciembre del 2023, cuando María Marta Padilla no apeló una resolución que la dejaba fuera del oficialista Progreso Social Democrático. Ya en ese proceso, la presidenta del PSD, Luz Mary Alpízar, aunque no abandonó la bancada, resultó aislada dentro del oficialismo, por un presidente Rodrigo Chaves que no le perdonó disensos con las líneas dictadas desde Zapote.
Posteriormente, el 29 de abril del 2024, Nueva República (NR) se sumó a las rupturas, cuando el Comité Ejecutivo expulsó a la diputada Gloria Navas, tras pedirle la salida de la Comisión de Seguridad y Narcotráfico, desde la que tenía constantes roces con el Poder Ejecutivo.
La última bancada en ceder ante las fisuras fue un Partido Liberación Nacional (PLN), que aunque mantuvo las formas, enfrentó fuertes reclamos de un Gilbert Jiménez contra Carolina Delgada, de quien solicitó la expulsión del partido en agosto del 2023. No obstante, fue el propio Jiménez el que renunció al PLN en mayo del 2025, luego de que se presentara una denuncia en su contra por ignorar la decisión del partido para elegir en la presidencia de la Comisión de Seguridad a su compañera Alejandra Larios y hacerse elegir con votos del oficialismo.
Y en enero del 2026, la fracción del PLN comunicó la separación de la diputada Sonia Rojas, con motivo de que se ausentara de la votación clave para decidir sobre la inmunidad del presidente Rodrigo Chaves.
Finalmente, Bojorges anunció en forma oficial su retiro del PUSC y su adhesión al PPSO -para sorprenda de nadie- , con lo que el conflicto por la campaña en el PUSC escaló formalmente,
Únicamente la fracción del Frente Amplio (FA) se mantuvo ajena a este reacomodo del rompecabezas legislativo, al mantenerse hermética y cohesionada.
De esta forma, cuando todavía restan tres meses a la actual Asamblea, los independientes se han vuelto, en la práctica, en la segunda fuerza en importancia: son diez curules, solo superadas por las 17 que el PLN mantiene. Y todavía podrían cosechar más, si la disidencia de campaña en el PUSC se concreta en salidas formales.
También revela el desafío para las fracciones de mantenerse unidas: en el actual período, el porcentaje de fisuras en curules fue de 66% para el PLP, y de un 55% para el PUSC, seguidos de un 20% para el oficialismo, un 14% para NR y un 11% para el PLN.
En total, cerca de un 20% de los diputados terminó el período fuera de las filas para las que había sido electo, lo que podría obligar a revisar las reglas sobre los tránsfugas en el Primer Poder de la República.
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