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Joel Porras Hernández
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La exposición Exilios, Memorias y Retornos es una recopilación de obras artísticas que, por medio de una propuesta visual inédita, dialoga entre tradiciones culturales y saberes históricos que se muestran desde la poesía, filología y fotografía.
El autor de esta novedosa muestra es Antonio Leoni de León. Es filólogo, graduado de la Universidad de Costa Rica (UCR) y también profesor catedrático de la Facultad de Letras de esa casa de estudios. También es doctor en Lingüística por la Universidad de Ginebra.
El trabajo artístico se presenta en Antigua, Guatemala, país natal del autor de las obras. Estará expuesto del 4 al 28 de febrero en el Colegio Mayor Santo Tomás de Aquino, bajo la dirección de la Universidad de San Carlos. La entrada es gratuita y abierta al público.
El proyecto se presenta en formato trilingüe, español, francés y esperanto, como una forma de resaltar la universalidad del lenguaje. También se incluyen muñecas quitapenas guatemaltecas, ubicadas en puntos clave de cada texto, lo que potencia un diálogo entre el rigor académico, la memoria escrita y el consuelo espiritual de la tradición maya.
UNIVERSIDAD conversó con el filólogo y artista para conocer más sobre el proceso creativo que dio origen a estas obras. A continuación, se presenta un extracto de la entrevista.
¿Cómo se dio el proceso creativo para el desarrollo de la exposición Exilios, Memorias y Retornos?
—La génesis de la obra es vivencial, producto de mi propia historia como hijo del exilio guatemalteco, enfrentado a constantes retornos, físicos, espirituales y afectivos, a la tierra que me vio nacer y a las patrias que me han adoptado, muy en particular Costa Rica, que me ha acogido generosamente, pero también Suiza, donde se desarrolla una parte importante de mi historia familiar.
Es difícil para mí indicar una duración específica. Su pregunta me recuerda que Tolkien hablaba de una “maduración lenta”. Este es un concepto que describe bastante bien mi planteamiento artístico. Como puede ver en el catálogo de la exposición una obra remonta a 2016, lo cual significa que el nacimiento de este proyecto responde a una larga evolución introspectiva.
Sin embargo, el grueso de las obras data de 2025. Para ellas realicé diversas experiencias con técnicas muy disímiles que plasmaran el mensaje que quería vehicular. Estas obras requirieron un intenso trabajo para unir reflexión, técnica, historia, extrañeza y comunicación. De ahí que la fotografía me brindara la respuesta a través de la técnica de foco por apilamiento (focus stacking). Esta no consiste en una captura simple, sino en una construcción de la imagen mediante la fusión de una gran cantidad de fotografías, con distintos planos de enfoque. El resultado es una imagen de gran profundidad que brinda una nueva perspectiva de objetos pequeños, como las quitapenas y las letras de los libros o incluso la textura misma del papel.
Esta última etapa tomó unos ocho meses y las fotos definitivas realizadas con esta técnica fueron producto de una febril actividad de un mes. Por supuesto que para la exposición tuve que hacer una cuidadosa selección y varias obras que no fueron incluidas. Espero mostrarlas en otra oportunidad.
¿Cómo se da el entrelazamiento entre filología, fotografía y poesía por medio de la propuesta visual?
—Es un diálogo en el que cada expresión aporta una faceta distinta del encuentro, porque en el fondo del título Exilios, Memorias y Retornos subyace la idea de desencuentro y encuentro, algo que no puede ser abordado de una única manera.
La filología es portadora del ”texto científico” (la historia documentada, el análisis formal, la síntesis y el descubrimiento). Las muñecas quitapenas representan la tradición y la espiritualidad maya por su relación con las emociones y el alivio en la inconsciencia del sueño. La fotografía es el escenario donde estos mundos se encuentran. Las imágenes corresponden a cuatro países: Guatemala, Costa Rica, España y Suiza.
A esto se suma la voz lírica de la poeta costarricense Alejandra Suárez Arias, cuyos poemas acompañan la muestra, su poesía constituye el hilo conductor que une las imágenes con una voz contemporánea que dialoga con mi propuesta visual y con los textos antiguos.
¿Cómo nace la idea de colocar muñecas quitapenas guatemaltecas en la obra?
—El exilio es un dolor profundo, imborrable. En mi proceso de reconocimiento propio y de superación del dolor y el abandono, a fin de enfrentar la vida como un renacimiento, me pareció natural recurrir a las quitapenas como elementos simbólicos de alivio.
Las coloco con otros componentes que, en principio, le son ajenos, creando nuevos espacios de interacción. Dada mi formación, el lenguaje en su forma escrita constituye una dimensión donde es posible explorar nuevas formas de expresión, como la gramática del egipcio antiguo de Champollion.
Un dato curioso que enlaza ambas geografías es que Antigua Guatemala fue inscrita como Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, por sus siglas en inglés) el 25 de octubre de 1979 en Luxor, Egipto. Hay otros nexos que exploro desde una perspectiva filológica, como por ejemplo los sistemas de escritura ideográficos, característicos tanto de la escritura maya como de la egipcia. Así, logré que cada fibra de la muñeca y cada letra del texto antiguo tuvieran la misma jerarquía visual, simbolizando que la memoria no debe ser borrosa, pero que hay espacios fuera de la visión que debemos habitar también.
¿Cuál es la génesis de la idea de mostrar la obra en formato trilingüe?
—El exilio produce una extrañeza que se da, en primer lugar, a través de la lengua. Incluso cuando uno llega a un lugar donde hablan el mismo idioma, como el español, ya hay una tesitura, matices, que son muy diferentes. Esta sensación se produce con mayor fuerza, por supuesto, en el encuentro con lenguas muy distintas.
El español es mi lengua materna; el francés es la lengua que me adoptó desde muy pequeño; y el esperanto es la lengua que adopto. Estas tres lenguas son fundamentales en mi historia de vida y forman parte también de mi propuesta artística; no podría ser de otra forma.
Además, el exilio también obliga a vivir en traducción constante. Mi vida ha transcurrido entre idiomas y culturas distintas, producto de lo cual soy multilingüe y multicultural. Presentar la obra en formato trilingüe es un acto de honestidad con esa realidad y una invitación a la universalidad. El arte y la memoria, como reencuentros, se expresan en múltiples lenguas.
La entrada Filólogo de la UCR presenta exposición artística en Guatemala que vincula cultura, tiempo y significados aparece primero en Semanario Universidad.
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