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Adair Mendez
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El triunfo de Laura Fernández, candidata del partido oficialista Pueblo Soberano, con un 48,51% de los votos en las elecciones presidenciales, fue leído por dirigencias estudiantiles como una señal clara de continuidad política, bajo la cual los movimientos estudiantiles deberán mantener su presencia, organización y vigilancia.
Desde las federaciones estudiantiles de las universidades públicas, las reacciones al resultado electoral combinan preocupación, autocrítica y un llamado a fortalecer la organización juvenil. Para María José Zamora Vargas, presidenta de la Federación de Estudiantes del Instituto Tecnológico de Costa Rica (Feitec), el resultado consolida el proyecto político que se ha venido impulsando en los últimos años.
Zamora señaló que el respaldo obtenido por la candidatura de continuidad evidencia un desencanto con el Estado social y con la inversión pública. En su criterio, el mensaje para la juventud universitaria es claro: la democracia no se agota en las urnas y el movimiento estudiantil debe articularse no solo entre universidades, sino también con otros sectores sociales, ante lo que considera una agenda gubernamental que no prioriza el fortalecimiento del Estado social.
La presidenta del Feitec también se refirió a los disturbios registrados durante la celebración del triunfo electoral, los cuales vinculó con una crisis de violencia más amplia que atraviesa el país. Para la dirigente, estos hechos reflejan un deterioro del tejido social, una creciente inseguridad y una lógica de confrontación en la que las personas dejan de verse como aliadas y pasan a percibirse como enemigas.
En una línea similar, María Ortega Zamora, presidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad Estatal a Distancia (Feuned), aseguró que el resultado electoral plantea más retos de los que inicialmente se anticipaban. Ortega afirmó a UNIVERSIDAD que el país subestimó lo que estaba ocurriendo a nivel político y social, y advirtió que el nuevo gobierno llegará acompañado de una mayoría legislativa que podría profundizar las dificultades para el diálogo.
La dirigente de la Feuned destacó que las manifestaciones y disturbios observados durante la jornada electoral y en los discursos posteriores evidencian un estilo de gobierno poco abierto al intercambio y al trabajo conjunto. Frente a este escenario, insistió en la necesidad de que el movimiento estudiantil se consolide como un contrapeso real y activo, no solo en defensa de la educación superior, sino de la educación pública en todos sus niveles.
Por su parte, Marco Víquez, presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad Nacional (Feuna), interpretó el 48,51% como un respaldo significativo al continuismo, pero también como una señal de que una parte importante del país no se siente representada por este proyecto político.
Para Víquez, aunque el gobierno entrante cuenta con legitimidad democrática, esa legitimidad conlleva una responsabilidad de gobernar para las mayorías y no únicamente para sus bases políticas o sectores específicos.
Víquez subrayó que el mensaje para las personas jóvenes es mixto. Mientras algunos sectores apoyaron la continuidad por frustración o urgencia de cambios rápidos, otros enfrentan incertidumbre y temor, especialmente quienes dependen de la educación pública como herramienta de movilidad social. En ese sentido, afirmó que la juventud no puede limitar su participación al momento electoral, sino que debe mantenerse activa en la fiscalización y la defensa de los derechos sociales.
Desde la Federación de Estudiantes de la Universidad de Costa Rica (FEUCR), su presidenta, Mariel Rojas, vinculó el resultado electoral con un profundo sentimiento de indignación y abandono que atraviesa distintos sectores del país, especialmente en zonas costeras donde el abstencionismo fue más alto. López Palma sostuvo que esta frustración acumulada ha sido aprovechada por proyectos políticos que se presentan como disruptivos, pero que posteriormente atacan la institucionalidad democrática.
La presidenta de la FEUCR también criticó el tono confrontativo y los episodios de violencia observados tanto durante la jornada electoral como en las celebraciones posteriores, señalando que estos comportamientos refuerzan una lógica de antagonismo promovida desde las figuras de poder. A pesar de ello, destacó como inspirador el nivel de participación juvenil, tanto en las calles como en redes sociales, y consideró que esta movilización contribuyó a reducir el abstencionismo.
En términos de movilización juvenil, las dirigencias coincidieron en que la participación fue relevante, aunque desigual. Desde el TEC, Zamora resaltó el aumento del debate político entre estudiantes y la ruptura con la imagen de apatía histórica. Desde la UNA y la UNED, se reconoció que, si bien no toda la juventud se involucró de la misma manera, el mensaje fue claro: existe una generación dispuesta a organizarse, cuestionar y exigir.
De cara al nuevo gobierno, las federaciones estudiantiles señalaron como principales retos la defensa del Fondo Especial para la Educación Superior, el respeto a la autonomía universitaria, la garantía de becas y permanencia estudiantil, y la articulación con otros sectores sociales. Coincidieron en que el movimiento estudiantil enfrenta una responsabilidad histórica de actuar con estrategia, firmeza y organización a largo plazo.
Para esta nota no se entrevistó a la presidencia de la Federación de Estudiantes de la Universidad Técnica Nacional, debido a que actualmente esta federación se encuentra sin presidencia en funciones.
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