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Moisés Cáceres
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Las relaciones entre Estados Unidos y Venezuela pasaron de una alianza estratégica a un enfrentamiento abierto en poco más de dos décadas. El quiebre surgió con la llegada de Hugo Chávez al poder en 1999 y se profundizó durante el mandato de Nicolás Maduro, sobre todo tras las elecciones presidenciales del 28 de julio de 2024, cuyos resultados enfrentaron un rechazo amplio de la comunidad internacional.
Durante gran parte del siglo XX, Washington y Caracas mantuvieron relaciones estables, cooperación política y vínculos energéticos.
Ese escenario cambió con el proyecto político impulsado por Chávez, que tensionó el vínculo bilateral y abrió una etapa de desconfianza.
Con Maduro, el distanciamiento tomó un carácter permanente, marcado por sanciones, expulsiones diplomáticas y acusaciones cruzadas.
El deterioro se reflejó en decisiones como la suspensión del acuerdo antidrogas en 2005 y la expulsión de funcionarios diplomáticos en 2006.
Aunque en 2009 ambos países restablecieron relaciones, el vínculo volvió a tensarse. En 2015, Caracas redujo el personal de la Embajada estadounidense y Washington respondió con sanciones y la declaración de “emergencia nacional” por la situación venezolana.
Desde 2017, bajo la presidencia de Donald Trump, Estados Unidos impuso sanciones económicas directas contra Maduro y su entorno.
En enero de 2019, Estados Unidos desconoció la posesión de Maduro y reconoció al opositor Juan Guaidó como presidente interino.
Caracas anunció la ruptura de relaciones diplomáticas. Ese mismo mes, Washington sancionó a Petróleos de Venezuela y, meses después, ordenó el bloqueo total de los bienes estatales venezolanos en territorio estadounidense.
En 2020, el Gobierno estadounidense presentó cargos por narcotráfico contra Maduro y ofreció una recompensa millonaria.
En 2022, el Gobierno de Joe Biden redujo sanciones e inició contactos directos con Caracas. Sin embargo, en abril de 2024, Estados Unidos reactivó las restricciones por incumplimientos electorales.
Tras las elecciones adelantadas del 28 de julio, el Consejo Nacional Electoral proclamó a Maduro ganador con el 51,2 % de los votos. La oposición y varios gobiernos desconocieron esos resultados.
La líder opositora María Corina Machado afirmó que la mayoría de actas favoreció a Edmundo González Urrutia.
Con la reelección de Trump en 2025, el conflicto entró en una fase de confrontación directa.
Washington impuso nuevas sanciones sobre el petróleo y el gas, designó al Cartel de los Soles como organización terrorista y elevó la recompensa por la captura de Maduro.
Estados Unidos desplegó buques y soldados en el Caribe y ejecutó operaciones contra supuestas embarcaciones vinculadas al narcotráfico.
En octubre, Trump autorizó acciones encubiertas de la CIA en territorio venezolano.
La tensión llegó a su punto máximo a finales de 2025 con el bloqueo total de petroleros sancionados y nuevos ataques anunciados contra infraestructuras vinculadas al tráfico de drogas.
El 3 de enero de 2026, Estados Unidos ejecutó un ataque contra Venezuela y detuvo a Nicolás Maduro y a su esposa, un hecho que selló la ruptura total y marcó el momento más crítico de la relación bilateral en décadas.
Con información de EFE
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Cómo se rompieron las relaciones entre Estados Unidos y Venezuela
Durante gran parte del siglo XX, Washington y Caracas mantuvieron relaciones estables, cooperación política y vínculos energéticos.
Ese escenario cambió con el proyecto político impulsado por Chávez, que tensionó el vínculo bilateral y abrió una etapa de desconfianza.
Con Maduro, el distanciamiento tomó un carácter permanente, marcado por sanciones, expulsiones diplomáticas y acusaciones cruzadas.
Sanciones de Estados Unidos y conflictos diplomáticos con Venezuela
El deterioro se reflejó en decisiones como la suspensión del acuerdo antidrogas en 2005 y la expulsión de funcionarios diplomáticos en 2006.
Aunque en 2009 ambos países restablecieron relaciones, el vínculo volvió a tensarse. En 2015, Caracas redujo el personal de la Embajada estadounidense y Washington respondió con sanciones y la declaración de “emergencia nacional” por la situación venezolana.
Desde 2017, bajo la presidencia de Donald Trump, Estados Unidos impuso sanciones económicas directas contra Maduro y su entorno.
- Esta información le puede interesar: Gobiernos y líderes internacionales reaccionan a ofensiva de Estados Unidos en Venezuela
Ruptura de relaciones y sanciones al petróleo venezolano en 2019
En enero de 2019, Estados Unidos desconoció la posesión de Maduro y reconoció al opositor Juan Guaidó como presidente interino.
Caracas anunció la ruptura de relaciones diplomáticas. Ese mismo mes, Washington sancionó a Petróleos de Venezuela y, meses después, ordenó el bloqueo total de los bienes estatales venezolanos en territorio estadounidense.
En 2020, el Gobierno estadounidense presentó cargos por narcotráfico contra Maduro y ofreció una recompensa millonaria.
Elecciones de 2024 y nuevo quiebre entre Washington y Caracas
En 2022, el Gobierno de Joe Biden redujo sanciones e inició contactos directos con Caracas. Sin embargo, en abril de 2024, Estados Unidos reactivó las restricciones por incumplimientos electorales.
Tras las elecciones adelantadas del 28 de julio, el Consejo Nacional Electoral proclamó a Maduro ganador con el 51,2 % de los votos. La oposición y varios gobiernos desconocieron esos resultados.
La líder opositora María Corina Machado afirmó que la mayoría de actas favoreció a Edmundo González Urrutia.
Escalada militar de Estados Unidos contra Venezuela en 2025
Con la reelección de Trump en 2025, el conflicto entró en una fase de confrontación directa.
Washington impuso nuevas sanciones sobre el petróleo y el gas, designó al Cartel de los Soles como organización terrorista y elevó la recompensa por la captura de Maduro.
Estados Unidos desplegó buques y soldados en el Caribe y ejecutó operaciones contra supuestas embarcaciones vinculadas al narcotráfico.
En octubre, Trump autorizó acciones encubiertas de la CIA en territorio venezolano.
Ataque de Estados Unidos y captura de Nicolás Maduro en 2026
La tensión llegó a su punto máximo a finales de 2025 con el bloqueo total de petroleros sancionados y nuevos ataques anunciados contra infraestructuras vinculadas al tráfico de drogas.
El 3 de enero de 2026, Estados Unidos ejecutó un ataque contra Venezuela y detuvo a Nicolás Maduro y a su esposa, un hecho que selló la ruptura total y marcó el momento más crítico de la relación bilateral en décadas.
Con información de EFE
- Información extra: Venezuela
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