S
Shirley Ibañez
Guest
Desde la filosofía se asume al espejo una posibilidad de autoconocimiento que no solamente refleja la imagen de uno mismo, sino, a través de sus reflejos, vemos al “otro”; pero, muchas veces, distorsionada por los reflejos emergentes de nuestra propia imagen. Es lo que se conoce como la “ley del espejo”: las percepciones sobre el otro, al fin y a cabo, reflejan nuestras propias cualidades, positivas y negativas. Estas elucubraciones filosóficas sobre el espejo son imprescindibles para examinar el “vínculo” simbólico entre evistas y el actual vicepresidente boliviano Edmand Lara.
Más allá de cuestiones personales existentes, las trifulcas entre el presidente Rodrigo Paz y Lara expresan, a pocos días de su posesión, la existencia de diferencias políticas. O, por lo menos, miradas divergentes sobre el país. Este binomio, desde su gestación en el proceso electoral, fue accidentado y su conformación estaba desprovista de un horizonte ideológico. Pero, su éxito de ese binomio se dio en un contexto electoral marcado por una incertidumbre política.
El voto de este binomio obtenido de los sectores populares —qué duda cabe— fue por la llegada de Lara en un momento de vacilación de aquel votante fiel al MAS y que, por la implosión de esta estructura política, se quedó huérfano electoralmente. Ante este desamparo político, y frente al peligro que representaba el retorno de la derecha extrema galopada en la candidatura de Jorge Quiroga, ese exvotante del MAS prefirió la opción del binomio Paz-Lara, entre otras cosas, porque el actual vicepresidente, de alguna manera, interpelaba a ese votante. Ciertamente, el voto obtenido por el binomio ganador en la segunda vuelta, además, venía del voto nulo de la primera vuelta promocionado por el expresidente Evo Morales.
En el discurso ambiguo del actual vicepresidente se halla atisbos de aquel discurso interpelante del MAS hacia los sectores populares. Morales se atribuyó para sí mismo la victoria del binomio Paz-Lara. O sea: veía a Lara una especie de reproducción o vestigio de esa izquierda derrotada o, en el peor de los escenarios, un muro de contención a lo que muchos allegados de Lara denominaron como la “derechización” del presidente Paz. Obviamente, Morales ve a Lara una extensión de su imagen reflejada en el espejo, pero, en este caso específico, esa mirada es distorsionada, ya que la ambigüedad ideológica del discurso y la práctica del actual vicepresidente todavía es difícil descifrar por el horizonte ideológico donde se va encaminar en el devenir político.
Mientras tanto, sectores que apoyan al presidente Paz —muchos partidarios de Tuto Quiroga— ven con desdén a Lara, una animosidad que viene del proceso electoral, inclusive matizada por cuestiones raciales expresada en una cruzada impiadosa contra el hoy vicepresidente que explica, más allá de su perfil personal, lo que representa: una especie de “reencarnación populista” del MAS. O sea: ven a Lara un vestigio del decaído MAS, no solamente por lo que representa políticamente (vgr. la izquierda populista), sino socialmente; es decir, a los sectores mestizo-cholos de la sociedad boliviana. Esta variable racial vigente en el pensamiento social boliviano se reproduce actualmente inclusive en las aproximaciones analíticas aparecidas a propósito de estas querellas presidenciales. Esta disputa entre los mandatarios revela la persistencia de la polarización social reflejada en la tensión política y los evistas observan, desde su propio espejo distorsionado, esta irrupción de Lara como una especie de ceniza del proceso de cambio.
The post Espejo de evistas y Lara appeared first on La Razón.
Sigue leyendo...
Más allá de cuestiones personales existentes, las trifulcas entre el presidente Rodrigo Paz y Lara expresan, a pocos días de su posesión, la existencia de diferencias políticas. O, por lo menos, miradas divergentes sobre el país. Este binomio, desde su gestación en el proceso electoral, fue accidentado y su conformación estaba desprovista de un horizonte ideológico. Pero, su éxito de ese binomio se dio en un contexto electoral marcado por una incertidumbre política.
El voto de este binomio obtenido de los sectores populares —qué duda cabe— fue por la llegada de Lara en un momento de vacilación de aquel votante fiel al MAS y que, por la implosión de esta estructura política, se quedó huérfano electoralmente. Ante este desamparo político, y frente al peligro que representaba el retorno de la derecha extrema galopada en la candidatura de Jorge Quiroga, ese exvotante del MAS prefirió la opción del binomio Paz-Lara, entre otras cosas, porque el actual vicepresidente, de alguna manera, interpelaba a ese votante. Ciertamente, el voto obtenido por el binomio ganador en la segunda vuelta, además, venía del voto nulo de la primera vuelta promocionado por el expresidente Evo Morales.
En el discurso ambiguo del actual vicepresidente se halla atisbos de aquel discurso interpelante del MAS hacia los sectores populares. Morales se atribuyó para sí mismo la victoria del binomio Paz-Lara. O sea: veía a Lara una especie de reproducción o vestigio de esa izquierda derrotada o, en el peor de los escenarios, un muro de contención a lo que muchos allegados de Lara denominaron como la “derechización” del presidente Paz. Obviamente, Morales ve a Lara una extensión de su imagen reflejada en el espejo, pero, en este caso específico, esa mirada es distorsionada, ya que la ambigüedad ideológica del discurso y la práctica del actual vicepresidente todavía es difícil descifrar por el horizonte ideológico donde se va encaminar en el devenir político.
Mientras tanto, sectores que apoyan al presidente Paz —muchos partidarios de Tuto Quiroga— ven con desdén a Lara, una animosidad que viene del proceso electoral, inclusive matizada por cuestiones raciales expresada en una cruzada impiadosa contra el hoy vicepresidente que explica, más allá de su perfil personal, lo que representa: una especie de “reencarnación populista” del MAS. O sea: ven a Lara un vestigio del decaído MAS, no solamente por lo que representa políticamente (vgr. la izquierda populista), sino socialmente; es decir, a los sectores mestizo-cholos de la sociedad boliviana. Esta variable racial vigente en el pensamiento social boliviano se reproduce actualmente inclusive en las aproximaciones analíticas aparecidas a propósito de estas querellas presidenciales. Esta disputa entre los mandatarios revela la persistencia de la polarización social reflejada en la tensión política y los evistas observan, desde su propio espejo distorsionado, esta irrupción de Lara como una especie de ceniza del proceso de cambio.
The post Espejo de evistas y Lara appeared first on La Razón.
Sigue leyendo...