Embarcadero se construirá sobre arrecife de coral vivo; Setena alega que ecosistema ya está impactado

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Fabiola Pomareda García

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La Junta de Administración Portuaria y de Desarrollo Económico de la Vertiente Atlántica de Costa Rica (Japdeva) y el Ministerio de Obras Públicas y Transportes (MOPT) construirán un embarcadero en Puerto Viejo, en un sitio donde existe un arrecife coralino vivo.

Aunque vecinos, grupos ecologistas e investigadores de la Universidad de Costa Rica (UCR) afirman que el arrecife coralino conocido como “El Chino” está vivo y es esencial para la protección de la costa, la biodiversidad marina y el turismo sostenible, la Secretaría Técnica Nacional Ambiental (Setena) justifica la construcción de la obra en este sitio porque alega que este ecosistema ya está “impactado”.

El embarcadero se construirá en una playa de aguas tranquilas frente al bar-mercadito El Chamán, donde está parte del arrecife El Chino y donde antiguamente había un pequeño atracadero de botes, según muestra el mapa del expediente de Setena.

En agosto del año pasado, Japdeva aprobó el proyecto de este “embarcadero vecinal” para facilitar las labores de pesca artesanal e impulsar el turismo sostenible. Estará compuesto por un puente de acceso peatonal sobre pilotes, un muelle fijo de concreto de forma octogonal techado sobre pilotes de acero, y una rampa fija de concreto para el acceso de los usuarios hacia y desde las embarcaciones. Tendrá una longitud total de 60 metros —20 terrestres y 40 marítimos—.

Para desarrollar el proyecto se rellenará una zona con material pétreo (derivado de rocas y minerales) y se limpiará el fondo marino en el canal de navegación, se explica en el documento de preinversión del proyecto, inscrito en el Banco de Proyectos de Inversión Pública del Ministerio de Planificación y Política Económica (Mideplan).

El proyecto contempla que se puedan atender “turistas cruceristas”, de modo que los cruceros fondeen en aguas tranquilas con profundidad y los cruceristas lleguen a tierra trasladándose en embarcaciones tipo “ténderes”, ya sea lanchas o embarcaciones de cabotaje turístico, desde el crucero hasta este embarcadero, explica el documento elaborado por la Dirección de Obras Marítimo-Portuarias del MOPT.

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Coral en el arrecife conocido como El Chino, que sería el más afectado por la construcción. (Foto: Ana María Arenas)

Desde hace 18 años

El primer intento por construir un embarcadero en este sitio se remonta al 2008, con el proyecto “Marina Ecológica New World”, el cual fracasó, según documentó el Programa Kioscos Socioambientales de la UCR.

En 2019 la Setena otorgó la viabilidad ambiental a un proyecto de embarcadero; pero “por circunstancias ajenas al proyecto (…) no se pudo concretar la construcción”, según el documento del Banco de Proyecto de Mideplan.

No obstante, Kioscos recordó que en el 2019 el proyecto bajo el nombre de “atracadero” enfrentó la oposición de grupos ambientales y de la comunidad, que cuestionaron deficiencias en el Estudio de Impacto Ambiental (EIA) y la ausencia de un proceso real de participación ciudadana.

Se basan en estudio de hace 22 años

El proyecto tiene ahora una nueva viabilidad ambiental otorgada por la Setena desde el 30 de octubre de 2024, la cual se dio sin realizar una inspección de campo previa.

De acuerdo con el “Estudio Biológico Rápido” para el embarcadero de Puerto Viejo, incluido en el expediente de Setena, el área del proyecto está a la orilla de la playa, rodeada de negocios comerciales, hoteles, carreteras y casas que están dentro de la zona Marítimo-Terrestre y donde “el sistema de alcantarillado desagua en la playa”.

El estudio también señaló que el sitio pertenece al corredor biológico Talamanca-Caribe, un área de conectividad entre zonas protegidas, en este caso entre el Parque Nacional Cahuita y el Refugio Nacional de Vida Silvestre Gandoca-Manzanillo.

Con respecto a los corales, el estudio afirmó que en la parte marítima del sitio se pueden ver “vestigios de arrecifes de corales” y reiteró que “el ecosistema natural del sitio ya se encuentra impactado”.

Según explicó, la plataforma de arrecifes de corrales donde se construirá el embarcadero quedó expuesta por el levantamiento que hubo producto del terremoto de 1991, lo cual “conllevó a la muerte de estas especies”. Luego cita un estudio de 2004 —de hace 22 años— que asevera que “en el sector de Puerto Viejo, los arrecifes coralinos están en su mayoría muertos, presumiblemente debido a la sedimentación, la extracción y la contaminación por desechos sólidos”.

“Hay un arrecife vivo”

Vecinos de Playa Negra, Puerto Viejo, Cocles y playa Chiquita, grupos ecologistas, y académicos e investigadores de la UCR rechazaron el proyecto del embarcadero y expresaron su preocupación ante los antecedentes de proyectos fallidos y los riesgos de la obra para el ecosistema marino.

El pronunciamiento fue suscrito por Kioscos, la Escuela de Geografía y el Centro de Investigación en Ciencias del Mar y Limnología (Cimar) de la UCR, así como por los grupos Bloque Verde, Covirenas Caribe Sur, la Federación Ecologista Fecon, Oilwatch Costa Rica, la Red de Mujeres Costeras y Rurales de Costa Rica y Costa Rica por el Océano, entre varios otros.

También denunciaron la falta de transparencia en el proceso y la urgencia de priorizar otras necesidades comunitarias como la construcción de un colegio, la puesta en funcionamiento de la planta de tratamiento de aguas negras y “la inversión social para combatir la pobreza que empuja a la juventud a la narco-economía que sufre la zona”.

Expusieron que la obra solo beneficiará a un sector turístico reducido, mientras amenaza arrecifes, el ecoturismo local, actividades económicas ligadas al buceo en el arrecife, pescadores artesanales y artesanos, que se verían desplazados.

Destacaron que se quiere construir en una zona donde hay un arrecife vivo pero amenazado por la descarga de aguas residuales por el mal funcionamiento de la planta de tratamiento, por los sedimentos generados por la reconstrucción de puentes sin medidas de mitigación, y por el blanqueamiento coralino asociado al aumento de la temperatura de los océanos.

“Puerto Viejo se encuentra en medio de un jardín coralino único, hogar de más de 130 especies de peces, además de corales, esponjas y macroalgas (…). A pesar de todo, el arrecife sigue vivo, mostrando resiliencia, pero la construcción del atracadero y el aumento del tráfico marítimo representan una sentencia de muerte para estos ‘bosques marinos’”, resaltó el comunicado.

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Ubicación de los arrecifes con respecto al sitio donde se construirá el embarcadero. (Mapa incluido en el documento de preinversión ante Mideplan)

“A los 5 metros están los corales”

El arrecife conocido como El Chino probablemente sería el más afectado por la construcción. La activista de Costa Rica por el Océano, Ana María Arenas, explicó los principales riesgos para el ecosistema marino que existe allí.

“Tanto el relleno de sedimentos como los pilotes de acero afectarán la vida marina que está ahí, porque a los cinco metros ya están los corales en ese lugar que se llama la Bahía de los Pescadores, conocida como El Parquecito (…). Además, ese arrecife también tiene algo particular, y es que los corales bebés empiezan a nacer en la pura orillita de la playa, y eso sería afectado por esa construcción”, resaltó Arenas.

La activista destacó la importancia de este arrecife, considerado altamente resiliente a la contaminación que enfrenta y enfatizó que el arrecife se ha regenerado después del daño sufrido en el terremoto de 1991.

También mencionó que en la zona han visto varias tortugas marinas cuando entran a hacer el monitoreo de corales, así como el tiburón de arrecife, medusas, gran cantidad de pulpos, peces juveniles e incluso cardúmenes de sardinas.

Durante su tiempo como instructora de buceo en el sitio también ha podido ver la regeneración del coral, al punto de que se han vuelto a ver los caballitos de mar.

A pesar de la sedimentación y los pesticidas que llegan a este arrecife en las aguas de los ríos, las aguas negras, el blanqueamiento por las altas temperaturas, Arenas se maravilla. “Uno entra y ve estos arrecifes, estos corales están tan vivos; si algo he aprendido de la resiliencia de estos arrecifes son las ganas de vivir y de existir”, exclamó.

Se recomienda “ahuyentar” a las tortugas marinas

Llama la atención que el documento de preinversión del embarcadero de Puerto Viejo, presentado en el Banco de Proyectos de Mideplan, hace una mención curiosa sobre el desove de una tortuga en el sitio en su apartado de “Criterios de impacto ambiental”.

“Cabe indicar que este criterio se ha visto afectado por lo externado en la reunión sostenida con la Municipalidad de Talamanca, en donde los funcionarios de esta dependencia mencionan que el proyecto se podría ver afectado por la no aceptación de los grupos ambientalistas, dado un incidente aislado pero ocurrido, en donde una tortuga desovó cerca del sitio en donde se ubicará la obra”, se lee.

El “Estudio Biológico Rápido”, por su parte, aseveró que Puerto Viejo no es un sitio de anidación de tortugas marinas. “Si pudiese encontrarse nadando alguna, pero para eso se aplicaría el protocolo de ahuyentamiento”, concluyó.

También advirtió que, como parte de los posibles impactos del proyecto, “posiblemente se den derrames de aceites y/o combustible en la zona marítima, proveniente de los botes que atracan en el área, como lo indican estudios”.

¿Por qué tiene que estar ahí?

UNIVERSIDAD preguntó a Setena sobre la construcción del embarcadero en un sitio donde existe un arrecife de coral y ésta repitió el argumento de que la plataforma de arrecifes de coral quedó expuesta por el levantamiento que hubo con el terremoto de 1991 e insistió en que “en el sector de Puerto Viejo, los arrecifes coralinos están en su mayoría muertos, presumiblemente debido a la sedimentación, la extracción y la contaminación por desechos sólidos”.

Con respecto al relleno de material que se realizará en el sitio, Setena indicó que la cantidad de movimiento de tierra que habrá “es mínimo”, y en lo referente a los pilotes, señaló que se enterrarán en una roca sedimentaria lutita, que no es un arrecife de coral.

En cuanto a que no se realizó consulta pública a la comunidad, la Setena afirmó que no es un requisito someter dicho proyecto a un proceso de participación ciudadana o consulta pública, según el Decreto Ejecutivo 43.898 “Reglamento de Evaluación Control y Seguimiento Ambiental” y que, por lo tanto, no hay incumplimiento de la normativa ambiental.

Este medio también consultó a Japdeva sobre los posibles daños al arrecife coralino. Con respecto al relleno, la institución respondió que para la explanada “se requiere de material granular debidamente protegido mediante un geotextil no tejido y un enrocado de protección, con el fin de garantizar la estabilidad de la estructura y prevenir procesos de erosión a futuro que vayan a afectar áreas vecinas, minimizando con ello el impacto ambiental”.

“Las obras han sido contempladas con dimensiones razonables y proporcionales, acordes con la capacidad operativa del embarcadero y la atención de la afluencia de usuarios, evitando intervenciones mayores en el entorno”, se indicó.

Con respecto a los pilotes, Japdeva aseveró que son “una tipología constructiva ampliamente reconocida como una medida y alternativa ambientalmente más limpia, en tanto su instalación es puntual y genera una afectación mínima sobre el fondo marino”. También alegó que este tipo de estructura “es considerada hidráulicamente transparente, permitiendo el libre paso del oleaje y las corrientes marinas, lo que contribuye a mantener los procesos naturales del sitio”.

Japdeva explicó que la selección del sitio se realizó con base en criterios técnicos, ambientales y operativos, y se sustenta en el Estudio Biológico presentado ante Setena, el cual afirma que “en el sector de Puerto Viejo no se identifican arrecifes coralinos vivos funcionales, sino vestigios de arrecifes mayoritariamente muertos” y que “los arrecifes del área se encuentran en su mayoría degradados desde hace décadas, presumiblemente debido a sedimentación crónica, extracción, contaminación por desechos sólidos, efluentes, y presiones antrópicas acumuladas”.

“El sitio fue seleccionado por tratarse de un área ya impactada, protegida naturalmente del oleaje imperante del lugar, donde es posible que la infraestructura coadyuve a ordenar y regular una actividad marítima que actualmente se desarrolla de forma informal y desordenada, sin generar el proyecto una afectación ambiental significativa adicional”, agregó Japdeva.

Asimismo, Japdeva también alegó que no era obligatorio realizar un proceso de audiencia pública; pero destacó que ha mantenido un proceso de comunicación y coordinación institucional y comunitaria, que ha incluido reuniones informativas con actores locales y comunales; coordinación con organizaciones comunales vinculadas a la utilización del embarcadero; y atención de reuniones presenciales y virtuales, consultas y observaciones presentadas por vecinos y grupos interesados.

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