El testamento de Año Viejo, una despedida escrita antes de la quema en Ecuador

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Moisés Cáceres

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Cada 31 de diciembre, minutos antes de la medianoche, en muchos barrios y hogares del Ecuador se repite un rito que combina humor, sátira y memoria colectiva: la lectura del testamento de Año Viejo. Se trata de un texto simbólico que acompaña la quema del monigote y que forma parte de las tradiciones con las que el país despide el año que termina.

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¿Qué es el testamento de Año Viejo en Ecuador?​


El testamento de Año Viejo es un texto simbólico que se lee antes de quemar el monigote. Según el Ministerio de Turismo del Ecuador, esta práctica forma parte de la celebración popular de fin de año y se caracteriza por el uso del humor y la sátira para cerrar el ciclo anual.

Este testamento funciona como una herencia ficticia que el “Año Viejo” deja a quienes permanecen para el nuevo año. En sus líneas se recuerdan hechos, anécdotas y situaciones que marcaron los meses anteriores.

El testamento dentro de la tradición de la quema del Año Viejo​


Para el Ministerio de Turismo, la lectura del testamento ocurre minutos antes de la quema del monigote, un acto simbólico que representa dejar atrás lo negativo y dar paso a un nuevo comienzo.

La institución describe esta celebración como una fiesta familiar y comunitaria, cargada de creatividad y picardía.

La lectura suele realizarse en voz alta y en espacios públicos o privados, lo que convierte al testamento en un momento compartido, esperado y comentado entre vecinos y familiares.

Humor, sátira y memoria en la despedida del año​


El contenido del testamento no sigue una estructura fija. Puede incluir críticas irónicas, bromas internas, referencias a hechos del año y deseos para el futuro. Esta libertad creativa refuerza su carácter popular y su transmisión a través de la oralidad.

Desde la mirada institucional del turismo cultural, el testamento es una expresión que acompaña a una de las tradiciones más representativas del país y que se mantiene viva por la participación directa de la comunidad.

Una tradición popular sin formato oficial​


El testamento de Año Viejo no responde a un modelo oficial ni a una autoría definida. Su permanencia se explica por la repetición anual del rito y por su capacidad de adaptarse a distintos contextos, generaciones y territorios.

Así, la lectura del testamento continúa siendo una forma simbólica y colectiva de cerrar el año con humor, antes de encender el fuego que marca el inicio de uno nuevo.



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