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Carolina Vasco
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Restos de una embarcación calcinada, cuerpos destrozados y objetos arrastrados por el mar llegaron a costas del norte de Colombia. Estos hallazgos están vinculados a ataques aéreos ordenados por el gobierno del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, según The New York Times.
El 6 de noviembre, una fuerte explosión fue escuchada desde la costa de La Guajira. Minutos después, columnas de humo surgieron del mar frente a comunidades pesqueras.
Una habitante de la zona grabó el momento sin saber que captaba el único video independiente verificado del ataque. The New York Times confirmó posteriormente la autenticidad de esas imágenes.
Dos días después, una lancha de gran tamaño apareció destruida en la orilla. Más tarde surgieron restos flotantes y paquetes similares a los usados en operaciones antidroga, según The New York Times.
Algunos envoltorios contenían residuos que parecían marihuana. La mayoría estaba vacía y presentaba daños por fuego y agua salada.
El medio estadounidense señaló que estos restos serían la primera evidencia física conocida de esa campaña militar. Según la investigación, al menos 29 embarcaciones habrían sido destruidas en la región.
Un análisis de The New York Times vinculó la lancha hallada con un video difundido por el Departamento de Defensa de Estados Unidos. En ese material se describía un ataque contra una embarcación en aguas internacionales.
El estudio técnico indicó que el impacto ocurrió en el golfo de Venezuela. Esa zona es objeto de una disputa marítima histórica entre Colombia y Venezuela, indicó The New York Times.
Expertos legales citados por el diario cuestionan la legalidad de los ataques. Señalan que el derecho internacional prohíbe acciones militares contra civiles sin amenaza inmediata.
La región donde aparecieron los restos carece de fuerte presencia estatal. Está habitada mayoritariamente por comunidades indígenas wayú que viven de la pesca y el pastoreo.
Pescadores locales afirman que el temor se ha apoderado del mar. Muchos reducen sus faenas por miedo a nuevas operaciones aéreas.
La campaña militar de Estados Unidos se ha desplazado desde entonces hacia el Pacífico. Sin embargo, las consecuencias del ataque siguen marcando la vida en La Guajira.
El hallazgo de pruebas meses después evidencia el aislamiento de la zona. También refleja el impacto duradero del conflicto en comunidades vulnerables del Caribe colombiano.
Enlace externo: Colombia
Con información de EFE
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Lanchas destruidas por ataques aéreos ordenados por Trump
El 6 de noviembre, una fuerte explosión fue escuchada desde la costa de La Guajira. Minutos después, columnas de humo surgieron del mar frente a comunidades pesqueras.
Una habitante de la zona grabó el momento sin saber que captaba el único video independiente verificado del ataque. The New York Times confirmó posteriormente la autenticidad de esas imágenes.
Dos días después, una lancha de gran tamaño apareció destruida en la orilla. Más tarde surgieron restos flotantes y paquetes similares a los usados en operaciones antidroga, según The New York Times.
Envoltorios con residuos que parecían marihuana
Algunos envoltorios contenían residuos que parecían marihuana. La mayoría estaba vacía y presentaba daños por fuego y agua salada.
El medio estadounidense señaló que estos restos serían la primera evidencia física conocida de esa campaña militar. Según la investigación, al menos 29 embarcaciones habrían sido destruidas en la región.
Un análisis de The New York Times vinculó la lancha hallada con un video difundido por el Departamento de Defensa de Estados Unidos. En ese material se describía un ataque contra una embarcación en aguas internacionales.
Impacto en el Golfo de Venezuela
El estudio técnico indicó que el impacto ocurrió en el golfo de Venezuela. Esa zona es objeto de una disputa marítima histórica entre Colombia y Venezuela, indicó The New York Times.
Expertos legales citados por el diario cuestionan la legalidad de los ataques. Señalan que el derecho internacional prohíbe acciones militares contra civiles sin amenaza inmediata.
La región donde aparecieron los restos carece de fuerte presencia estatal. Está habitada mayoritariamente por comunidades indígenas wayú que viven de la pesca y el pastoreo.
Pescadores locales afirman que el temor se ha apoderado del mar. Muchos reducen sus faenas por miedo a nuevas operaciones aéreas.
La campaña militar de Estados Unidos se ha desplazado desde entonces hacia el Pacífico. Sin embargo, las consecuencias del ataque siguen marcando la vida en La Guajira.
El hallazgo de pruebas meses después evidencia el aislamiento de la zona. También refleja el impacto duradero del conflicto en comunidades vulnerables del Caribe colombiano.
Enlace externo: Colombia
Con información de EFE
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