El financiamiento sostenible crece en Ecuador con apoyo a energías renovables, movilidad eléctrica y economía azul

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Giovanni Astudillo

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El financiamiento sostenible en Ecuador se ha convertido en uno de los ejes estratégicos del sistema financiero privado. Canaliza los recursos hacia proyectos con impacto ambiental y social positivo.

La intención es fortalecer el desarrollo económico sostenible, la inclusión financiera y la competitividad productiva del país, dice Marco Rodríguez, director ejecutivo de la Asociación de Bancos Privados del Ecuador.


Desde la construcción sostenible, pasando por energías renovables, movilidad eléctrica y economía azul, hasta los microcréditos con enfoque de género, la banca privada de Ecuador ha diversificado su portafolio de productos financieros sostenibles.

En el lado social, el perfil más destacado es el de la mujer microempresaria. El microcrédito con enfoque de género representa casi la mitad (46,2%) de toda la cartera de su segmento, “demostrando que el financiamiento es una vía poderosa para la inclusión y la equidad”.

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Créditos verdes, sociales y azules son una oferta en expansión​


Los créditos sostenibles de la banca privada responden a una demanda creciente del sector productivo ecuatoriano, que busca financiamiento para proyectos con estándares ambientales, sociales y de gobernanza.

Rodríguez dice que los bancos han desarrollado líneas de crédito verde, financiamiento social y bonos temáticos. Están enfocados en sectores estratégicos como acuacultura, pesca responsable, industria manufacturera y vivienda sostenible.


En el ámbito social, destacan los microcréditos inclusivos, especialmente aquellos orientados a mujeres emprendedoras, que hoy representan casi la mitad de la cartera de su segmento.

Este tipo de financiamiento no solo mejora el acceso al crédito, sino que fortalece la autonomía económica, el empleo local y la equidad de género, dice Rodríguez.

En Ecuador se han creado líneas de crédito específicas para la “economía azul”. Están orientadas a la conservación de los océanos, y el fortalecimiento de actividades productivas sostenibles en zonas costeras.

En movilidad sostenible, existen productos financieros que promueven la transición hacia una movilidad limpia, mediante el financiamiento de vehículos eléctricos.

El crecimiento de la cartera sostenible en Ecuador​


La cartera de créditos sostenibles en Ecuador ha registrado un crecimiento importante. En 2019 representaba apenas el 1,8% del total y al cierre de 2024 alcanzó el 11,7%. Es decir, se multiplicó más de seis veces en cinco años.


El financiamiento sostenible cerró el 2024 con 5 385 millones de dólares, un incremento anual del 35%, equivalente a 1 401 millones adicionales destinados a la economía real.

Actualmente, este volumen de financiamiento verde y social ya equivale al 4,3% del Producto Interno Bruto de Ecuador, destaca Rodríguez.

Recursos internacionales y bonos temáticos​


El impulso del crédito sostenible se sustenta en la credibilidad de la banca privada ecuatoriana y en su capacidad de atraer recursos internacionales, asegura Rodríguez.

Entre las principales fuentes de financiamiento destacan los organismos multilaterales y de desarrollo como BID Invest, IFC, FMO, Finance in Motion y FinDev Canada.

Además de la emisión de 10 bonos verdes, sociales y de género que suman 646,5 millones de dólares.


Entre 2019 y mediados de 2025, la banca privada logró atraer más de 4 240 millones de dólares del exterior para proyectos sostenibles, fortaleciendo la inversión responsable y la financiación climática.

Rigor técnico y desafíos regulatorios en Ecuador​


Más allá de tasas y plazos, los créditos sostenibles se caracterizan por su rigurosidad técnica, evaluación de impacto y seguimiento de indicadores ambientales y sociales.


Según Rodríguez, el sector enfrenta desafíos como los techos a las tasas de interés, que limitan incentivos financieros directos, y la necesidad de mayores políticas públicas, garantías e incentivos fiscales que faciliten la transición sostenible, especialmente para las mipymes.

A pesar de este escenario de distorsión normativa, dice el Director de Asobanca, los bancos han aplicado lo que se conoce como beneficios o incentivos no financieros

Entre otros, absorber el costo total o parcial de ciertas certificaciones, otorgar plazos de financiamiento más largos, y en algunos casos, otorgar periodos de gracia para proyectos específicos.

El resto destino de este tipo de financiamiento​


En el ámbito ambiental, estos recursos se destinan a promover la eficiencia energética y proteger la biodiversidad.

El financiamiento sostenible cumple un rol estratégico en el fortalecimiento del tejido productivo y social. Lo es porque combate la exclusión financiera, permitiendo que pequeñas y medianas empresas, especialmente aquellas lideradas por mujeres, accedan a financiamiento, escalen sus negocios y generen empleo, integrándose a un ecosistema económico que combina rentabilidad con sostenibilidad y valor social, dice Rodríguez.

Ecuador como referente regional​


En el contexto latinoamericano, Ecuador se ha posicionado como un referente en finanzas sostenibles, con hitos como la adhesión de nueve bancos a los Principios de Banca Responsable de Naciones Unidas y la aplicación del SARAS (Sistema de Administración de Riesgos Ambientales y Sociales) en el 100% del sistema bancario.


Esa condición, destaca Rodríguez, posiciona al Ecuador a la vanguardia regional en la gestión de riesgos y en la integración de la sostenibilidad en el negocio financiero.

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