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Gerson Rivero
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El pasado 22 de marzo, se efectuaron las elecciones nacionales subnacionales, para gobernadores y alcaldes. Después de una larga espera, el Órgano Electoral Plurinacional-OEP, dio a conocer los resultados, mediante el Sistema de resultados electorales preliminares-Sirepre.
Hay varios hechos que no han merecido mayor comentario. Un primer aspecto, la cantidad de votos nulos y los blancos en el país. Para el caso de La Paz, se calcula alrededor del 40 %, cifra altísima en comparación a anteriores contiendas electorales. Además ¿cómo interpretamos esta cifra tan elevada? Tiene que ver con el rechazo cuasi total a la política democrática tradicional o de raíz colonial. Es un cuestionamiento al reciclaje de la política criolla y sus políticos de siempre, en el escenario neoliberal. Es un retorno de los viejos políticos mañudos y con intentos de fortificación con algunos rostros nuevos; pero adscritos al pensamiento y la continuidad de la vieja política corrupta. En el mundo andino se llama la “junt’ucha política”, metáfora política que se relaciona a las alianzas bastardas, como la comida juntada, calentada y recalentaba, capaz de satisfacer las necesidades urgentes; pero no exenta de causar daños irreversibles al cuerpo.
Le invitamos a leer también: Decreto s, decretos… con alma dictatorial
Días antes de las elecciones, en las redes sociales, se manifestaba también la molestia y la bronca total a los medios de comunicación masiva y sus periodistas, que incluye a los/as analistas vedettes. Se decía “están los de siempre, ¿no habrán otritos/as?”. Es decir, el ciudadano común está aborrecido en la reproducción de un “discursito justificador de la vieja política corrupta, nuevamente repintada de democrática”.
¿Cuáles son las otras grandes dudas? Por ejemplo, la habilitación incierta del OEP a los postulantes a la gobernación y alcaldías. Un caso, es el del exalcalde de la ciudad de La Paz, Luis Revilla, que según varias fuentes tendría alrededor de 270 procesos penales aperturados. La pregunta es simple ¿Cómo un ciudadano con tantos procesos puede estar autorizado para la contienda electoral? El caso más conocido en 2019, fue el supuesto sobredimensionamiento en la compra de los buses Pumakatari; pero no se ha investigado a profundidad y menos esclarecido. Los administradores de la justicia han actuado al libre albedrío, sin importarle desenmarañar este hecho.
Otro caso es la que proviene de las reglas de la OEP. Es inaudito que se pueda dar curso o habilitar a un candidato faltando 24 horas para la votación. ¿A quién o a quiénes se les ocurrió aprobar esa ley? Para la ciudad de El Alto, se aplicó este ejercicio arbitrario, con tres postulantes a la alcaldía. Dos fueron inhabilitados y el tercero fue habilitado y éste último alcanzó el mayor puntaje para ser alcalde de la ciudad.
El presidente de la OEP, Gustavo Ávila, declaró que el Sirepre no divulga al 100 % el conteo, sino sólo hasta el 95%. En la conferencia de prensa citada, donde se presentaron los datos de Sirepre, ¿por qué no ha resaltado esta limitación? Estas experiencias, son las que han causado mucha duda, porque se suponía que Sirepre brinda datos al 100 %. Para el caso del gobernador de Cochabamba, los interesados brindaron conferencias de prensa, denunciando la interrupción de los datos. Una simple comunicación hubiese resuelto el lío. Pero detrás de esta limitación ¿esta otra forma de manipulación de los votos?
Otros desatinos que se escucharon. El caso de Cesar Dockweiler, electo alcalde de la ciudad de La Paz. En declaraciones a la prensa dijo que con él “no ganó el MAS, ganó el humanismo”. Aquí existe el afán de borrar su pasado como ex gerente de la empresa teleférico, impulsado por el gobierno del Movimiento al Socialismo-MAS, a la cabeza de Evo Morales. Otra interpelación simple ¿Por qué Dockweiler pretende suprimir ese pasado que le permitió promocionar el teleférico y fue su bandera implícita en la propaganda electoral? Otras interrogantes que se formulan en las redes sociales, “quiere borrar ese surco, porque fue apoyado por un indio, Evo Morales” En la declaración de Cesar Dockweiler, hay un racismo sutil, hasta cuasi fino. Pretende ocultar la relación que tuvo con los indios/campesinos y particularmente con el ex presidente Evo. ¿Por qué no es bueno tener vínculos con los indios/campesinos? Estas situaciones han llevado a considerar, que Cesar es Pedro (el de la biblia), que negó a su jefe Jesús.
Es muy llamativo que el partido político de Dockweiler se denomine “Innovación humana”, muchos se preguntan ¿qué significa esa mezcolanza? Sabemos, desde el plano teórico, el humanismo se concentra en el reconocimiento de la dignidad humana; pero es muy contradictorio la práctica del electo alcalde, negando esa “relación humana con los indios-campesinos”. Posiblemente, lo de innovador tenga que ver con lo tecnocrático y modernizante. En el fondo, el “partido” respira un humanismo que ya ha pasado de moda, pues hoy el problema mundial y de las ciudades ya no es apostar por el humanismo, sino tejer las relaciones intercivilizatorias, interculturales, que apuestan por las vidas en el planeta, que traspasa la mera preocupación por el ser humano. Kutt’anipxiwa q’ara, misti, ch’uxña jaqinakaxa. “Nanakaru arkapxita”, sasaw sapxi. Kunjams jiwasanakaxa arkatsna uka ñanqha sarawinakaruxa?
(*) Esteban Ticona Alejo es aymara boliviano, sociólogo y antropólogo.
The post El cuestionamiento a las prácticas políticas coloniales llamadas democráticas appeared first on La Razón.
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Hay varios hechos que no han merecido mayor comentario. Un primer aspecto, la cantidad de votos nulos y los blancos en el país. Para el caso de La Paz, se calcula alrededor del 40 %, cifra altísima en comparación a anteriores contiendas electorales. Además ¿cómo interpretamos esta cifra tan elevada? Tiene que ver con el rechazo cuasi total a la política democrática tradicional o de raíz colonial. Es un cuestionamiento al reciclaje de la política criolla y sus políticos de siempre, en el escenario neoliberal. Es un retorno de los viejos políticos mañudos y con intentos de fortificación con algunos rostros nuevos; pero adscritos al pensamiento y la continuidad de la vieja política corrupta. En el mundo andino se llama la “junt’ucha política”, metáfora política que se relaciona a las alianzas bastardas, como la comida juntada, calentada y recalentaba, capaz de satisfacer las necesidades urgentes; pero no exenta de causar daños irreversibles al cuerpo.
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Días antes de las elecciones, en las redes sociales, se manifestaba también la molestia y la bronca total a los medios de comunicación masiva y sus periodistas, que incluye a los/as analistas vedettes. Se decía “están los de siempre, ¿no habrán otritos/as?”. Es decir, el ciudadano común está aborrecido en la reproducción de un “discursito justificador de la vieja política corrupta, nuevamente repintada de democrática”.
¿Cuáles son las otras grandes dudas? Por ejemplo, la habilitación incierta del OEP a los postulantes a la gobernación y alcaldías. Un caso, es el del exalcalde de la ciudad de La Paz, Luis Revilla, que según varias fuentes tendría alrededor de 270 procesos penales aperturados. La pregunta es simple ¿Cómo un ciudadano con tantos procesos puede estar autorizado para la contienda electoral? El caso más conocido en 2019, fue el supuesto sobredimensionamiento en la compra de los buses Pumakatari; pero no se ha investigado a profundidad y menos esclarecido. Los administradores de la justicia han actuado al libre albedrío, sin importarle desenmarañar este hecho.
Otro caso es la que proviene de las reglas de la OEP. Es inaudito que se pueda dar curso o habilitar a un candidato faltando 24 horas para la votación. ¿A quién o a quiénes se les ocurrió aprobar esa ley? Para la ciudad de El Alto, se aplicó este ejercicio arbitrario, con tres postulantes a la alcaldía. Dos fueron inhabilitados y el tercero fue habilitado y éste último alcanzó el mayor puntaje para ser alcalde de la ciudad.
El presidente de la OEP, Gustavo Ávila, declaró que el Sirepre no divulga al 100 % el conteo, sino sólo hasta el 95%. En la conferencia de prensa citada, donde se presentaron los datos de Sirepre, ¿por qué no ha resaltado esta limitación? Estas experiencias, son las que han causado mucha duda, porque se suponía que Sirepre brinda datos al 100 %. Para el caso del gobernador de Cochabamba, los interesados brindaron conferencias de prensa, denunciando la interrupción de los datos. Una simple comunicación hubiese resuelto el lío. Pero detrás de esta limitación ¿esta otra forma de manipulación de los votos?
Otros desatinos que se escucharon. El caso de Cesar Dockweiler, electo alcalde de la ciudad de La Paz. En declaraciones a la prensa dijo que con él “no ganó el MAS, ganó el humanismo”. Aquí existe el afán de borrar su pasado como ex gerente de la empresa teleférico, impulsado por el gobierno del Movimiento al Socialismo-MAS, a la cabeza de Evo Morales. Otra interpelación simple ¿Por qué Dockweiler pretende suprimir ese pasado que le permitió promocionar el teleférico y fue su bandera implícita en la propaganda electoral? Otras interrogantes que se formulan en las redes sociales, “quiere borrar ese surco, porque fue apoyado por un indio, Evo Morales” En la declaración de Cesar Dockweiler, hay un racismo sutil, hasta cuasi fino. Pretende ocultar la relación que tuvo con los indios/campesinos y particularmente con el ex presidente Evo. ¿Por qué no es bueno tener vínculos con los indios/campesinos? Estas situaciones han llevado a considerar, que Cesar es Pedro (el de la biblia), que negó a su jefe Jesús.
Es muy llamativo que el partido político de Dockweiler se denomine “Innovación humana”, muchos se preguntan ¿qué significa esa mezcolanza? Sabemos, desde el plano teórico, el humanismo se concentra en el reconocimiento de la dignidad humana; pero es muy contradictorio la práctica del electo alcalde, negando esa “relación humana con los indios-campesinos”. Posiblemente, lo de innovador tenga que ver con lo tecnocrático y modernizante. En el fondo, el “partido” respira un humanismo que ya ha pasado de moda, pues hoy el problema mundial y de las ciudades ya no es apostar por el humanismo, sino tejer las relaciones intercivilizatorias, interculturales, que apuestan por las vidas en el planeta, que traspasa la mera preocupación por el ser humano. Kutt’anipxiwa q’ara, misti, ch’uxña jaqinakaxa. “Nanakaru arkapxita”, sasaw sapxi. Kunjams jiwasanakaxa arkatsna uka ñanqha sarawinakaruxa?
(*) Esteban Ticona Alejo es aymara boliviano, sociólogo y antropólogo.
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