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Giovanni Astudillo
Guest
El aumento de las importaciones de materias primas e insumos productivos es un indicador que evidencia el repunte de la economía de Ecuador en 2025.
Lejos de interpretarse como una dependencia externa negativa, este comportamiento refleja una reactivación de la inversión, aparato productivo y demanda interna. Son factores importantes para sostener el crecimiento económico.
En conjunto, estos rubros representaron cerca del 70% de las importaciones no petroleras, lo que evidencia que el dinamismo no se concentra en el consumo final, sino en la producción.
El crecimiento de importaciones de cereales, productos químicos, hierro y acero está directamente vinculado a sectores estratégicos como la manufactura, la construcción y la agroindustria.
Estos sectores dependen de insumos importados para mantener su competitividad, ampliar su capacidad instalada e incorporar mejoras tecnológicas. Por tanto, el aumento de estas compras externas actúa como un termómetro de mayor actividad económica y no como una señal de desequilibrio.
China se consolida como un socio clave por su oferta de maquinaria, equipos y vehículos a precios competitivos, mientras que la Unión Europea lidera en productos farmacéuticos.
Este resultado confirma la importancia de los acuerdos comerciales, la reducción de costos y el acceso a tecnología para fortalecer la productividad nacional.
El dinamismo importador se alinea con otros indicadores positivos: crecimiento de exportaciones, aumento del crédito, mayores ventas internas y recuperación de la confianza empresarial y del consumidor. En contraste con 2024, cuando inversión y consumo cayeron simultáneamente, 2025 muestra una economía que vuelve a moverse sobre bases productivas.
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Lejos de interpretarse como una dependencia externa negativa, este comportamiento refleja una reactivación de la inversión, aparato productivo y demanda interna. Son factores importantes para sostener el crecimiento económico.
Entre enero y octubre de 2025, Ecuador importó 5 745 millones de dólares en materias primas y otros 5 629 millones en bienes de capital. Estas cifras explican buena parte del incremento total de las importaciones, que crecieron 12% interanual, impulsadas por alzas del 15% en materias primas y del 19% en bienes de capital.
En conjunto, estos rubros representaron cerca del 70% de las importaciones no petroleras, lo que evidencia que el dinamismo no se concentra en el consumo final, sino en la producción.
El crecimiento de importaciones de cereales, productos químicos, hierro y acero está directamente vinculado a sectores estratégicos como la manufactura, la construcción y la agroindustria.
Estos sectores dependen de insumos importados para mantener su competitividad, ampliar su capacidad instalada e incorporar mejoras tecnológicas. Por tanto, el aumento de estas compras externas actúa como un termómetro de mayor actividad económica y no como una señal de desequilibrio.
China se consolida como un socio clave por su oferta de maquinaria, equipos y vehículos a precios competitivos, mientras que la Unión Europea lidera en productos farmacéuticos.
Este resultado confirma la importancia de los acuerdos comerciales, la reducción de costos y el acceso a tecnología para fortalecer la productividad nacional.
El dinamismo importador se alinea con otros indicadores positivos: crecimiento de exportaciones, aumento del crédito, mayores ventas internas y recuperación de la confianza empresarial y del consumidor. En contraste con 2024, cuando inversión y consumo cayeron simultáneamente, 2025 muestra una economía que vuelve a moverse sobre bases productivas.
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