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Gabriela Quiroz
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Irán acumula más de 20 días de protestas en todo su territorio. Al mismo tiempo, miles de inmigrantes iraníes se movilizan en grandes ciudades del mundo para expresar su rechazo al régimen ayatolá.
Según la organización Human Rights Activists (HRANA), con sede en Estados Unidos, las autoridades iraníes ejecutaron al menos 52 personas en 42 prisiones entre el 5 y el 14 de enero.
En este contexto, la tensión con Estados Unidos volvió a escalar. Desde Florida, el presidente Donald Trump lanzó una advertencia directa al régimen iraní. “No jueguen con el presidente Trump”, dijo su entorno, mientras el mandatario afirmaba haber frenado ejecuciones masivas.
“Irán canceló el ahorcamiento de más de 800 personas”, aseguró Trump ante la prensa. Luego reforzó su mensaje en su red Truth Social: “Respeto enormemente que todos los ahorcamientos programados, que debían realizarse ayer, hayan sido cancelados. ¡Gracias!”.
Sin embargo, desde Teherán, la respuesta no tardó en llegar. Altos funcionarios iraníes amenazaron con atacar bases militares estadounidenses en Medio Oriente si Washington lanza una acción militar contra el país.
El Ministerio de Defensa de Irán advirtió que todas las bases de EEUU en la región, así como las ubicadas en países aliados, se convertirán en objetivos legítimos en caso de una escalada bélica. Además, el régimen envió mensajes a países vecinos para alertar que albergar fuerzas estadounidenses implica riesgos directos.
Mientras tanto, Reza Pahlevi, hijo del último sah de Irán, aseguró que la república islámica caerá ante la presión social. Durante una conferencia de prensa en Washington, afirmó que la caída del régimen “no es cuestión de si ocurrirá, sino de cuándo”. Además, pidió una intervención extranjera y confirmó que regresará a territorio iraní.
En paralelo, casi medio centenar de organizaciones iraníes e internacionales pidieron al Consejo de Derechos Humanos de la ONU que convoque una sesión especial sobre Irán.
Entre las firmantes figuran Amnistía Internacional y Human Rights Watch. En un comunicado conjunto, denunciaron una “escalada sin precedentes de asesinatos masivos de manifestantes”, agravada por un apagón de Internet impuesto desde el 8 de enero.
Las organizaciones advirtieron que el bloqueo digital impide conocer el número real de víctimas. Aun así, la ONG IHRNGO, con sede en Oslo, contabiliza 3.428 muertos. El líder supremo Ali Khamenei reconoció “varios miles” de fallecidos, aunque responsabilizó a Estados Unidos, al presidente Trump y a Israel de los disturbios.
Además, IHRNGO estima que unas 20.000 personas han sido detenidas desde el inicio de las protestas, el 28 de diciembre, tras la caída del rial. Las manifestaciones alcanzaron su punto más crítico el 8 y 9 de enero, con movilizaciones en todo el país.
Las ONGs también denunciaron el uso sistemático de fuerza letal. Según el comunicado, fuerzas de seguridad se apostaron en calles y azoteas y dispararon contra manifestantes desarmados, con impactos dirigidos a la cabeza y el torso.
Desde Teherán, el fiscal Ali Salehi respondió a los dichos de Trump. Afirmó que el presidente estadounidense “debería ocuparse de sus propios asuntos”.
“Trump dice tonterías”, señaló el funcionario. Además, defendió la actuación del régimen y aseguró que la respuesta a las protestas fue “decisiva, disuasoria y rápida”.
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Según la organización Human Rights Activists (HRANA), con sede en Estados Unidos, las autoridades iraníes ejecutaron al menos 52 personas en 42 prisiones entre el 5 y el 14 de enero.
En este contexto, la tensión con Estados Unidos volvió a escalar. Desde Florida, el presidente Donald Trump lanzó una advertencia directa al régimen iraní. “No jueguen con el presidente Trump”, dijo su entorno, mientras el mandatario afirmaba haber frenado ejecuciones masivas.
“Irán canceló el ahorcamiento de más de 800 personas”, aseguró Trump ante la prensa. Luego reforzó su mensaje en su red Truth Social: “Respeto enormemente que todos los ahorcamientos programados, que debían realizarse ayer, hayan sido cancelados. ¡Gracias!”.
Amenaza contra bases estadounidenses
Sin embargo, desde Teherán, la respuesta no tardó en llegar. Altos funcionarios iraníes amenazaron con atacar bases militares estadounidenses en Medio Oriente si Washington lanza una acción militar contra el país.
El Ministerio de Defensa de Irán advirtió que todas las bases de EEUU en la región, así como las ubicadas en países aliados, se convertirán en objetivos legítimos en caso de una escalada bélica. Además, el régimen envió mensajes a países vecinos para alertar que albergar fuerzas estadounidenses implica riesgos directos.
Mientras tanto, Reza Pahlevi, hijo del último sah de Irán, aseguró que la república islámica caerá ante la presión social. Durante una conferencia de prensa en Washington, afirmó que la caída del régimen “no es cuestión de si ocurrirá, sino de cuándo”. Además, pidió una intervención extranjera y confirmó que regresará a territorio iraní.
Presión internacional y denuncias ante la ONU
En paralelo, casi medio centenar de organizaciones iraníes e internacionales pidieron al Consejo de Derechos Humanos de la ONU que convoque una sesión especial sobre Irán.
Entre las firmantes figuran Amnistía Internacional y Human Rights Watch. En un comunicado conjunto, denunciaron una “escalada sin precedentes de asesinatos masivos de manifestantes”, agravada por un apagón de Internet impuesto desde el 8 de enero.
Las organizaciones advirtieron que el bloqueo digital impide conocer el número real de víctimas. Aun así, la ONG IHRNGO, con sede en Oslo, contabiliza 3.428 muertos. El líder supremo Ali Khamenei reconoció “varios miles” de fallecidos, aunque responsabilizó a Estados Unidos, al presidente Trump y a Israel de los disturbios.
Además, IHRNGO estima que unas 20.000 personas han sido detenidas desde el inicio de las protestas, el 28 de diciembre, tras la caída del rial. Las manifestaciones alcanzaron su punto más crítico el 8 y 9 de enero, con movilizaciones en todo el país.
Las ONGs también denunciaron el uso sistemático de fuerza letal. Según el comunicado, fuerzas de seguridad se apostaron en calles y azoteas y dispararon contra manifestantes desarmados, con impactos dirigidos a la cabeza y el torso.
Respuesta del régimen iraní
Desde Teherán, el fiscal Ali Salehi respondió a los dichos de Trump. Afirmó que el presidente estadounidense “debería ocuparse de sus propios asuntos”.
“Trump dice tonterías”, señaló el funcionario. Además, defendió la actuación del régimen y aseguró que la respuesta a las protestas fue “decisiva, disuasoria y rápida”.
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