G
Giovanni Astudillo
Guest
La decisión del Gobierno de Ecuador de incursionar en la energía nuclear irrumpe en el debate público en un momento en el que país se interesa -otra vez- por los embalses de Mazar y Paute.
Diciembre de 2025 ha vuelto a evidenciar una realidad: la escasez de lluvias en el Austro reduce los caudales de ríos estratégicos para los embalses de Mazar y Paute, que son pilares del sistema hidroeléctrico nacional.
En este contexto, la hoja de ruta para implementar energía nuclear busca ofrecer una alternativa de generación estable. La instalación inicial de un reactor modular de 300 MW y, a más largo plazo, una planta de 1 000 MW (equivalente al 20% de la demanda máxima nacional) apunta a reducir la vulnerabilidad frente a fenómenos climáticos e imponderables técnicos, como los sedimentos que suelen afectar a Coca Codo Sinclair.
Sin embargo, el debate debe ser objetivo y completo. La energía nuclear implica altos costos de inversión, exigencias técnicas permanentes y un manejo responsable de desechos radiactivos.
Además de consideraciones geológicas en un país sísmico. A ello se suma un desafío clave: garantizar continuidad institucional y planificación de largo plazo. Y tomará largo tiempo hasta que se concrete.
Por ello, Ecuador debe buscar inversiones para aprovechar las fuentes hídricas, solares, eólicas o geotérmicas. El país cuenta, además, con un amplio potencial en energías renovables aún subexplotadas. Diversificar la matriz es positivo.
Sigue leyendo...
Diciembre de 2025 ha vuelto a evidenciar una realidad: la escasez de lluvias en el Austro reduce los caudales de ríos estratégicos para los embalses de Mazar y Paute, que son pilares del sistema hidroeléctrico nacional.
Mazar, que estaba lleno a comienzos de diciembre, hoy se encuentra a 13 metros de su nivel máximo. El caudal promedio del río Paute es el más bajo de todo 2025 y confirma la alta dependencia de las lluvias.
En este contexto, la hoja de ruta para implementar energía nuclear busca ofrecer una alternativa de generación estable. La instalación inicial de un reactor modular de 300 MW y, a más largo plazo, una planta de 1 000 MW (equivalente al 20% de la demanda máxima nacional) apunta a reducir la vulnerabilidad frente a fenómenos climáticos e imponderables técnicos, como los sedimentos que suelen afectar a Coca Codo Sinclair.
Sin embargo, el debate debe ser objetivo y completo. La energía nuclear implica altos costos de inversión, exigencias técnicas permanentes y un manejo responsable de desechos radiactivos.
Además de consideraciones geológicas en un país sísmico. A ello se suma un desafío clave: garantizar continuidad institucional y planificación de largo plazo. Y tomará largo tiempo hasta que se concrete.
Por ello, Ecuador debe buscar inversiones para aprovechar las fuentes hídricas, solares, eólicas o geotérmicas. El país cuenta, además, con un amplio potencial en energías renovables aún subexplotadas. Diversificar la matriz es positivo.
Sigue leyendo...