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Jorge R. Imbaquingo
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El Ministerio de Ambiente y Energía informó que Ecuador logró recuperar 250 megavatios para el sistema eléctrico durante 2025 y que prevé incorporar otros 154,46 megavatios en 2026. El anuncio se realizó en un contexto marcado por la sequía prolongada que afecta a varias cuencas hidrográficas y que ha encendido alertas en el sector energético nacional, según reportó EFE.
Las autoridades sostienen que estas cifras responden a un plan de fortalecimiento del sistema, diseñado tras la crisis energética de 2024, cuando el país enfrentó apagones prolongados que impactaron a hogares, industrias y servicios públicos.
La ausencia de lluvias ha reducido los niveles de los embalses que alimentan a las principales hidroeléctricas del país. Uno de los casos más sensibles es el del embalse de Mazar estratégico, considerado el segundo más grande del Ecuador y pieza clave del sistema energético.
Este viernes, el nivel del agua alcanzó los 2 136 metros sobre el nivel del mar, apenas 17 metros por debajo de su cota máxima de 2 153. Aunque la situación es seguida de cerca por las autoridades, el Gobierno asegura que aún no se ha llegado a un punto crítico que comprometa el suministro eléctrico.
La ministra de Ambiente y Energía, Inés Manzano, aseguró recientemente que no existe riesgo inmediato de apagones como los registrados en 2024, cuando los cortes de energía llegaron a extenderse hasta 14 horas diarias.
Según la funcionaria, las acciones emprendidas en los últimos meses buscan evitar que el país vuelva a enfrentar un escenario similar, combinando la recuperación de infraestructura termoeléctrica con una planificación más estricta del uso de los recursos hídricos.
Dentro del plan de recuperación, este viernes volvió a operar la central termoeléctrica Álvaro Tinajero, ubicada en Guayaquil, con una capacidad de 30 megavatios. La planta estuvo fuera de servicio durante ocho años y su reincorporación al sistema es considerada un hito dentro de la estrategia gubernamental.
El proceso de recuperación integral de esta central se inició en marzo de 2025. El montaje mecánico de la turbina concluyó el 4 de diciembre y las pruebas comenzaron el 13 de ese mes. La inversión aproximada fue de 6 millones de dólares.
La matriz de generación eléctrica de Ecuador depende en un 72 % hidráulica, lo que convierte a la sequía en un factor de alto riesgo para la estabilidad del sistema. En 2024, la combinación de falta de lluvias y el deterioro de centrales termoeléctricas, que operan con combustibles fósiles, derivó en una crisis energética sin precedentes.
La falta de inversiones sostenidas en mantenimiento durante años anteriores agravó ese escenario, obligando al Gobierno a aplicar cortes masivos de energía en todo el país.
El Ministerio de Ambiente y Energía prevé sumar 154 megavatios adicionales en 2026, como parte de una estrategia orientada a diversificar la generación y reducir la vulnerabilidad frente a fenómenos climáticos extremos.
De acuerdo con EFE, las autoridades insisten en que el objetivo es garantizar la continuidad del servicio eléctrico y evitar que el país vuelva a enfrentar apagones generalizados, en un contexto regional marcado por los efectos del cambio climático y la presión sobre los recursos hídricos.
Con información de EFE
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Las autoridades sostienen que estas cifras responden a un plan de fortalecimiento del sistema, diseñado tras la crisis energética de 2024, cuando el país enfrentó apagones prolongados que impactaron a hogares, industrias y servicios públicos.
El impacto de la falta de lluvias
La ausencia de lluvias ha reducido los niveles de los embalses que alimentan a las principales hidroeléctricas del país. Uno de los casos más sensibles es el del embalse de Mazar estratégico, considerado el segundo más grande del Ecuador y pieza clave del sistema energético.
Este viernes, el nivel del agua alcanzó los 2 136 metros sobre el nivel del mar, apenas 17 metros por debajo de su cota máxima de 2 153. Aunque la situación es seguida de cerca por las autoridades, el Gobierno asegura que aún no se ha llegado a un punto crítico que comprometa el suministro eléctrico.
Gobierno descarta apagones
La ministra de Ambiente y Energía, Inés Manzano, aseguró recientemente que no existe riesgo inmediato de apagones como los registrados en 2024, cuando los cortes de energía llegaron a extenderse hasta 14 horas diarias.
Según la funcionaria, las acciones emprendidas en los últimos meses buscan evitar que el país vuelva a enfrentar un escenario similar, combinando la recuperación de infraestructura termoeléctrica con una planificación más estricta del uso de los recursos hídricos.
Reactivación termoeléctrica
Dentro del plan de recuperación, este viernes volvió a operar la central termoeléctrica Álvaro Tinajero, ubicada en Guayaquil, con una capacidad de 30 megavatios. La planta estuvo fuera de servicio durante ocho años y su reincorporación al sistema es considerada un hito dentro de la estrategia gubernamental.
El proceso de recuperación integral de esta central se inició en marzo de 2025. El montaje mecánico de la turbina concluyó el 4 de diciembre y las pruebas comenzaron el 13 de ese mes. La inversión aproximada fue de 6 millones de dólares.
Dependencia hidroeléctrica y lecciones de 2024
La matriz de generación eléctrica de Ecuador depende en un 72 % hidráulica, lo que convierte a la sequía en un factor de alto riesgo para la estabilidad del sistema. En 2024, la combinación de falta de lluvias y el deterioro de centrales termoeléctricas, que operan con combustibles fósiles, derivó en una crisis energética sin precedentes.
La falta de inversiones sostenidas en mantenimiento durante años anteriores agravó ese escenario, obligando al Gobierno a aplicar cortes masivos de energía en todo el país.
Mirada a 2026
El Ministerio de Ambiente y Energía prevé sumar 154 megavatios adicionales en 2026, como parte de una estrategia orientada a diversificar la generación y reducir la vulnerabilidad frente a fenómenos climáticos extremos.
De acuerdo con EFE, las autoridades insisten en que el objetivo es garantizar la continuidad del servicio eléctrico y evitar que el país vuelva a enfrentar apagones generalizados, en un contexto regional marcado por los efectos del cambio climático y la presión sobre los recursos hídricos.
Con información de EFE
- Informe extra: Los apagones de 2024.
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