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Agencia Peruana de Noticias Andina
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Cuando Martha Valencia Umpiri cumplió 10 años en su natal Juliaca, región Puno, les pidió a sus padres una muñeca de ojos café, con una larga cabellera para que pueda peinar, y que tenga diferentes prendas de vestir para que las comparta y juegue con sus amigas a lo largo del jirón Chucuito. Sin embargo, por azares y complicaciones de la vida, no pudo tener ese obsequio hasta que ella misma se lo compró cuando alcanzó las seis décadas.
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